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El deslumbrante hotel Umbral y su terraza en un precioso edificio del Centro
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Ubicado en la vibrante capital de México, Umbral, Curio Collection by Hilton continúa con la expansión del portafolio de Hilton en el mercado con más de 60 propiedades.

Umbral Curio Collection by Hilton debuta en la Ciudad de México.

 

Umbral es el una experiencia de categoría mexicana en el corazón del centro histórico de la ciudad. Este nuevo hotel cuenta con una arquitectura histórica muy bien conservada a pocos pasos de las atracciones más importantes.

La apertura de Umbral representa el debut de la marca Hilton en la Ciudad de México. Se trata de un moderno hotel boutique de 59 habitaciones es la más reciente incorporación a Curio Collection by Hilton, reforzando el crecimiento de su cartera de hoteles y resorts únicos en su clase y en destinos de primer nivel en el Caribe y América Latina.

 

 

 

“A medida que continuamos expandiendo estratégicamente nuestra presencia en toda América Latina, México sigue siendo una prioridad pues es uno de los mercados de más rápido crecimiento en la región”, afirmó Jorge Giannattasio, Vicepresidente Senior y Jefe de Operaciones de Hilton para el Caribe y América Latina. “La apertura de Umbral, Curio Collection by Hilton refuerza nuestra misión de ser la compañía más hospitalaria del mundo con una importante presencia en este maravilloso país y a la luz de la celebración de nuestro centenario”.

Umbral forma parte de un ambicioso programa para restaurar edificios históricos en México; es un proyecto de restauración de un edificio histórico construido en 1924, que cuenta con un diseño atemporal de hotel donde dominan los edificios más emblemáticos de la ciudad, incluyendo la Catedral Metropolitana, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y la tienda departamental El Palacio de Hierro.

 

 

Los huéspedes pueden tener acceso fácil a la Plaza de la Constitución, que se encuentra a dos cuadras de distancia; al Museo del Templo Mayor, Chapultepec y el Aeropuerto Internacional Benito Juárez. Mark Nogal, Director Global de Curio Collection by Hilton., reconoció que “la ciudad de México es la número uno para visitar este año por parte de National Geographic, la Ciudad de México y ha seguido siendo un lugar estratégico para la expansión de nuestra marca hacia destinos donde los viajeros de hoy quieren ir”.

En cuanto diseño, este hotel tiene fue creado por el reconocido arquitecto Javier Sánchez. Ofrece muebles elegantes y minimalistas en tonos neutros de blanco, beige y marrón, así como materiales naturales tales como maderas claras y oscuras. Las 59 habitaciones están compuestas por dos ambientes distintos: una entrada íntima más oscura que conduce a una luminosa habitación de huéspedes a través de un marco dorado, que simboliza un umbral. Cada una de las 12 suites también ofrece un tocadiscos con una colección de vinilos personalizada tomando como base las preferencias de cada huésped, gracias a un convenio con la tienda local de vinilos La Roma Records.

 

 

 

Es el único hotel de la ciudad con una galería in situ con más de 100 obras de arte de reconocidos artistas locales como Jorge Montiel, Andrea Vores y Tomás Díaz. Los viajeros que exploran la galería pueden pasar a la íntima biblioteca del hotel, donde hay una selección de literatura, librería de sonidos con su propio tocadiscos y un cine que ofrece películas culturalmente inmersivas, así como títulos extranjeros que a menudo reflejan la temática de festivales de cine locales. La propiedad también cuenta con una sala de 35 metros cuadrados para reuniones y eventos íntimos con hasta ocho invitados, así como una terraza en el piso superior para eventos al aire libre de hasta 150 asistentes.

Aquéllos que quieran explorar la ciudad, pueden consultar con el Curador de Experiencias de Umbral para sumergirse en la cultura local a través de itinerarios únicos, creados en función de su tipo de curiosidad. Ya sea un epicúreo que ama la cocina y las bebidas, o el pionero que busca aventuras al aire libre, un sencillo cuestionario en línea puede identificar el tipo de curiosidad del huésped para ayudarle al curador a crearle experiencias únicas. Por ejemplo, los Curadores de Experiencias pueden organizar visitas arquitectónicas, a exposiciones de arte clandestinas y visitas gastronómicas, así como a experiencias musicales en bares locales de jazz y rock.

 

 

 

La terraza de Umbral cuenta con una piscina climatizada al aire libre, un gimnasio y un Wellness Bar que ofrece una amplia variedad de batidos (smoothies) y jugos frescos como Deep Detox y espinaca-menta o una bebida de manzana y jengibre para comenzar el día. La amplia terraza de 820 metros cuadrados también cuenta con un bar y un restaurante.

La cocina cuenta con platillos reconfortantes en el restaurante Terrraza Umbral, que incorpora sabores locales en platos tradicionales como tacos de pato y sirloin, ceviche tropical y tostadas de camarones. Para tomar una copa después de la cena, los huéspedes pueden pasar por el bar Terraza Umbral, un exclusivo bar de coctelería en la terraza diseñado por los propietarios del famoso bar Limantour. El bar de la terraza ofrece un extenso menú de cocteles de temporada a base de licores mexicanos, como su exclusivo coctel Independencia, elaborado con mezcal, jugo de limón, jugo de maracuyá y campari.

 

 

 

Para celebrar su inauguración, Umbral ha lanzado dos ofertas especiales para huéspedes. A partir del 15 de agosto de 2019, y hasta el 30 de diciembre de 2019, los viajeros pueden aprovechar el paquete The Cross Over the Umbral que incluye alojamiento durante una noche, dos cocteles Independencia en el bar Terraza Umbral, desayuno para dos en la terraza del hotel y crédito de 50 dólares para cenar. Además, los huéspedes que reserven sus estancias entre el 31 de agosto y el 1 de diciembre ganarán 1,000 puntos de Hilton Honors por noche; la oferta es válida hasta el 1 de diciembre de 2019.

 

 

Hotel Umbral

Dónde: Venustiano Carranza 69, Centro Histórico.

Cuándo: 24 x 7

Cuánto: desde $2500

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El Señor de las Burbujas: un performance de majestuosas pompas de jabón
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Asiste a una obra que adornará tu vista con miles de burbujas flotantes y otras expresiones artísticas.

Carpa Geodesica le dio la bienvenida a Javier Urbina hace un par de meses con su increíble espectáculo de burbujas, un espacio donde la magia, el humor y excéntricas disciplinas teatrales sorprendieron al público inmensamente. Debido al rotundo éxito, las fechas de las presentaciones se extendieron hasta el 25 de agosto. Si deseas ser parte del desenlace de esta gira por México, asiste y permanece atónito desde el primer minuto.

 

 

La lógica se distorsionará en cada acto, te encontrarás ante un performance visual único.

El Señor de las Burbujas es considerado el mejor show de su clase, gracias al talento de su creador, quien tiene más de 20 años de experiencia en manipular con fragilidad las pompas de jabón. Él estará a cargo de la producción artística y tanto pequeños como adultos se sorprenderán con las ilusiones que proveerá acompañado de música e ilusiones ópticas que te dejarán sin aliento.

Descubre qué enigmas esconde cada figura, ya que este espectáculo te adentrará a un universo lleno de cambios y expresiones alegóricas, gracias a una instalación cuya base serán la ciencia, imaginación y creatividad del ejecutante. 

 

 

 La clave para disfrutar esta experiencia será dejarte llevar por las ilusiones y actos, los cuales irán incrementando de dificultad con cada  minuto. Habrá más de 20 acrobacias con burbujas que te dejarán anonadado. Si creías que soplar burbujas era un acción fácil, te sorprenderás en este recinto. El día será ideal para ir acompañado de familiares y amigos, así que aprovecha la última función en la ciudad. 

 

 

 

El Señor de las Burbujas

Dónde: Carpa Geodésica

Dirección: Av de los Insurgentes Sur 2135, San Ángel, 01000 Ciudad de México, CDMX

Cuándo: Domingo 25 de agosto, 12:00 pm

Precio: $250 general. Adquiere tus entradas en Boletia. 

Los Cuerpos Relicario de las catacumbas romanas que hay en la CDMX
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Los cuerpo-relicarios que viajaron desde Roma para ubicarse en diferentes templos como la Catedral Metropolitana, el templo del Carmen en San Ángel.

Fotografía Joanna Ebenstein Morbid Anatomy

Conoce la historia de los cuerpos-relicario que hay en nuestro país.

 

Relicario proviene del latín reliquiae,​ y hace referencia a la caja o estuche para guardar reliquias o recuerdos de los santos y exponerlas a la veneración de los fieles. Estuvieron en uso con el nombre de encólpium ya en los primeros siglos de la Iglesia, aunque por entonces tenían carácter privado y se llevaban pendientes del cuello en forma de cajitas o de medallas con figuras e inscripciones.

Los relicarios más antiguos son ejemplares del siglo IV regalados por San Gregorio a la reina Teodolina. Entre ellos, se encuentran ciertas botellitas muy comunes en aquella época, que sólo contenían algodón empapado en aceite bendecido o tomado de las lámparas que ardían junto al sepulcro de algún mártir. Para la veneración pública de las reliquias en aquellos primeros siglos bastaban los sepulcros y altares que las contenían.

 

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Los cuerpos de los mártires fueron tan preciados y dignos de veneración que muchos fieles recogían la sangre derramada del santo, empapándola en esponjas, paños o cualquier otra materia absorbente. Esta reliquia era llamada sangre de los mártires. También se compraban ungüentos y las envolvían en ricos tejidos, para que lo frotaran sobre el cuerpo del santo hasta que finalmente se llegaba a pagar por el cuerpo de un mártir sumas considerables para darle sepultura.

Durante muchos años se llegaron a depositar los cuerpos-reliquia en las puertas de las iglesias que los fieles besaban antes de entrar. Otro lugar donde se conservaban era en oratorios privados y a veces incluso en casas particulares. En la segunda mitad del siglo IV empezó la práctica de fragmentar los cuerpos para que todos los fieles pudieran apreciar la reliquia.

 

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Finalmente, se crearon los cuerpo-relicarios en 1578: figuras de cera moldeada de tamaño natural de los santos de devoción de cada iglesia.  Esto se dio en la ciudad de Roma, cuando se descubrieron las catacumbas donde descansaban las osamentas de los primeros mártires de la cristiandad, que fueron llamados corpi santi o cuerpos santos. En México existen algunos de estos cuerpos de los mártires san Vicente Niño y San Deodato, pertenecientes a la colección de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, y de san Clemente, del templo del Carmen, en San Ángel.

Desde 2015 estos cuerpos fueron sometidos a un análisis de radiología digital directa, mediante el cual se determinó la ubicación exacta y el tipo de restos óseos que fueron colocados en su interior hace más de tres siglos. A través de esta tecnología no invasiva, expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron dentro de las esculturas un cráneo, costillas, huesos sacros, falanges de pies y manos, tibias y cuatro pequeños fragmentos de material óseo. Asimismo, se identificó que en estas piezas, la cabeza, piernas y brazos son de cera y el torso de tela, además se registró la presencia de elementos metálicos.

 

Foto Siempre!

Foto Siempre!

 

“El objetivo fue apreciarlos desde un punto de vista científico, para saber cómo se construyeron, conocer el estado de conservación que tienen las reliquias y plantear una propuesta de intervención”, comentó en ese entonces Gabriela Sánchez Reyes, especialista de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH. La radiología digital que se utilizó para esto, es una herramienta portátil que proporciona información en segundos permitiendo hacer grandes acercamientos para su análisis y registro.

El cuerpo-relicario de san Vicente Niño perteneció a la Colegiata de Guadalupe, que hoy se conoce como la Basílica, y el de san Deodato procedía del Ex Convento de Santa Teresa la Nueva, desde el siglo XIX ambos forman parte de la capilla de las reliquias de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, donde se muestran en la festividad de Todos los Santos, el 1 de noviembre, junto con otro medio centenar de relicarios hechos en plata, oro y madera.

 

Foto Siempre!

 

Foto Siempre!

 

La reliquia de San Vicente Niño cuenta con una “Auténtica”,  es decir, un documento expedido por la Santa Sede en 1772, que certifica que es un mártir de las catacumbas romanas. Mientras que el de San Deodato no se ha localizado en los archivo de la Catedral. Se cree que la reliquia de San Vicente Niño fue donada por algún clérigo o personaje acaudalado, y los inventarios de este templo mexicano tiene registros de 1588.

En Lagos de Moreno, Jalisco también se completó el análisis de radiología y registro tridimensional del relicario de san Hermión Mártir, obra resguardada en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Lagos de Moreno, Jalisco, el cuál contiene numerosos restos óseos, probablemente la osamenta completa, de una de las primeras personas inmoladas por defender la cristiandad.

 

 

Sólo dos días al año, el 1 y 2 de noviembre, la Capilla del Santo Entierro y de las Reliquias de la Catedral Metropolitana, abre sus puertas para recibir a cerca de 40 mil visitantes donde es posible ver las 211 reliquias de primer grado (osamentas) de los primeros santos del catolicismo. La capilla no estaba dedicada a reliquias, pero cuando llegaron los restos óseos en el siglo XVI, se modificó para hacer espacio a las urnas, que están ocultas detrás de pinturas alusivas a los restos que cada una contiene. La Catedral Metropolitana de la CDMX también tiene en su acervo los cuerpo-relicarios.

En la iglesia Santa Teresa la Nueva, de la calle Loreto 15 del Centro histórico de la CDMX, Gabriela Sánchez Reyes, investigadora de la Coordinación Nacional de Monumentos del INAH, es la investigadora de la escultura de una bella mujer dormida con el nombre de Santa Celeste, que en su interior resguarda auténticos huesos humanos dando forma a sus manos y pies.

 

Foto Siempre!

Sobre la peculiar historia del cohete de Tlatelolco
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El cohete de Tlatelolco surge en medio de la guerra espacial durante la década de los 60 e inspiró a los diseñadores de este conjunto habitacional.

El cohete de Tlatelolco fue un juego con una estética espectacular.

 

 

El Conjunto Habitacional Nonoalco Tlatelolco es uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes que dio el siglo XX. Fue diseñado por el gran arquitecto Mario Pani, y es reflejo claro del sueño del movimiento moderno en México, un lugar que comenzó a edificarse en 1960 y que a lo largo del tiempo y sus acontecimientos, ha conservado el carácter de todos los momentos que han pasado por él.

Tlatelolco concretaba lo que Carlos Monsiváis llamó “la utopía del México sin vecindades”: 11,916 departamentos y 2,323 cuartos de servicio en 102 edificios con 688 locales comerciales y 6 estacionamientos cubiertos con 649 cajones. Además, fueron incluidas 22 escuelas (11 preprimarias, 8 primarias y 3 secundarias), guarderías, 6 hospitales y clínicas, 3 centros deportivos, 12 edificios de oficinas administrativas, una central telefónica, 4 teatros y un cine diseñado por Julio de la Peña. Un proyecto increíble que a la fecha no deja de sorprender.

 

 

Una de las ideas que formó pieza clave importante para Pani, y en general para la época, fue integrar a todo el diseño la idea de juego y convivencia social. Ya que el juego es un elemento básico en la vida de todo niño, y le permite estar activos para crecer y desarrollar sus capacidades, además de que es una forma de aprendizaje y desarrollo integral y proporciona elementos para la interacción social.

Con esta nueva propuesta de plan de vida se buscó rescatar la zona, y darle una apariencia de ciudad moderna siguiendo los modelos de unidades habitacionales propuestos por Le Corbusier, en donde se articulara la zona como un organismo independiente de la ciudad volcado hacía sí mismo y en constante proceso de sociabilización.

 

Colección Carlos Villasana. Cortesía de Aldo Solano Rojas.

 

 

 

Dentro de esta ola de modernidad y conjuntos habitaciones, los juegos tuvieron un papel de gran relevancia, y estuvieron ligados a la “carrera espacial” de los estados unidos con la URSS, y un proceso por la conquista de la luna. Su impacto en el imaginario de la población infantil mexicana fue tal, que incluso los juegos infantiles fueron diseñados con siguiendo esa temática.

La Revista Código le hizo una entrevista al historiador Aldo Solano Rojas, sobre su nuevo libro Playgrounds del México moderno enfocado en la relación entre los juegos infantiles y la política mexicana, donde se habla de esta peculiar relación y sobre todo del destino del juego.

 

 

Colección Villasana/Torres

 

Un playground con forma de cohete en plena Guerra Fría y carrera espacial no es raro. Lo que llama la atención del cohete de Tlatelolco es que, en México, por más cercano y socio comercial que haya sido este país a Estados Unidos, el cohete mira hacia las naves espaciales soviéticas. De hecho, toma como referencia al monumento a los conquistadores del espacio, en Moscú.”

“Esto tiene que ver con que todo el proyecto de vivienda social de Tlatelolco tiene dimensiones soviéticas, así como referencias funcionalistas y de arquitectura internacional. Está muy de cerca con este proyecto socialista. Por eso tenemos una iconografía diferente en este juego, además de que el diseño no fue copiado de manera exacta, como el caso de los juegos en forma de cápsula lunar en Estados Unidos.”

 

 

“Lo que sabemos es que el juego terminó siendo muy peligroso por el abandono hacia finales de la década de 1970. La cabina del juego se convirtió en un refugio de indigentes, se deterioraron los pisos de lámina, lo cual ponía en riesgo a los niños. De hecho, un niño se cayó y falleció. A partir de eso, retiraron el juego. No sabemos dónde está. Seguramente destruido.

 

 

Foto de portada. Museo Archivo de la Fotografía.

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