Manuel Parra, el otro arquitecto del siglo XX
Mare Loustaunau
A Manuel Parra se le reconoce como un arquitecto de culto importantísimo para la Ciudad de México del siglo pasado.
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Manuel Parra fue uno de los artistas que permeó la realidad estética de la colonia San Ángel Inn. 

 

De los arquitectos que se encargaron de dibujar el semblante de los rincones de la Ciudad de México del siglo XX destaca Manuel Parra, un verdadero artífice que logró congregar en sus diseños su experiencia como pintor, escultor, escenógrafo y constructor. Sin duda se trata de uno de los arquitectos más inadvertidos pero al mismo plausibles del siglo XX, y esto por decisión propia, pues al artista nunca le interesó recibir reconocimientos ni publicar libros.

A Manuel Parra se le recuerda como un arquitecto de culto que no buscaba edificar ostentosas construcciones como torres residenciales ni centros comerciales, a Parra le apasionaba la creación de hogares.

Sobresalen las casas que hizo en San Ángel, de hecho, hay quienes lo recuerdan como el creador de San Ángel Inn. En esta zona llegó a diseñar alrededor de 40 hermosas casas, cuyo valor intrínseco radicaba en la historia y los métodos artesanales, características tan propias del particular y vibrante estilo de Parra.

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Muchas de estas casas siguen manteniéndose incólumes alrededor de San Ángel y Coyoacán, como la casa del Indio Fernández, pese a que datan de hace más de cinco décadas. Son los dueños los que se dan a la tarea de preservarlas, en señal de devoción y admiración al trabajo del arquitecto.

En estas construcciones se desdoblan detalles personales de Manuel Parra, o más bien, sus obsesiones. Elementos como las chimeneas, las terrazas y los balcones que de manera armoniosa se integran al resto de las casas fungen como sus sellos insignia. Más que un arquitecto, Parra era un maestro, que le enseñaba a los inquilinos a disfrutar primeramente de los muros que constituían su hogar para posteriormente gozar de su vida.

Lo interesante del estilo de Parra es que rompía con las corrientes que tanto gustaron en la década de los 50 del siglo XX, como el funcionalismo y el modernismo. Él trazó sus propios cánones, inspirados en su pasión por la arquitectura española, árabe y morisca. De igual forma, el artista gustaba de reusar materiales. Rescatar puertas, marcos y ventanas era una de sus más notables manías. En cada habitación que Parra diseñó se puede verdaderamente respirar una fusión entre estilos del pasado y el futuro. 

Lo cierto es que las nuevas generaciones de arquitectos no solo pueden, sino deben aprender de la visión de Manuel Parra, una llena de humanismo y detalles reconfortantes, que nunca buscó la fama ni el dinero, sino solamente crear espacios que inspiraran momentos disfrutables, acogedores y cómodos.

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La historia de la excepcional urna maya que por fin fue recuperada
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Esta urna recuperada tenía una gemela en Chiapas y permitirá estudiar mucho más de un periodo poco conocido de los mayas.

Esta urna maya tenía su hermana perdida en Chiapas.

 

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En la jungla de Chiapas y Yucatán e se encuentran los restos de antiguas ciudades mayas que muchos llaman el “Egipto de las Américas”. Estas ruinas son impresionantes y brindan una comprensión más profunda de la historia de nuestro país.

El misterioso del pasado aún es visible en las asombrosas ruinas antiguas pero en fechas recientes se ha desvelado la herencia de una urna que estuvo desaparecida, hasta ahora.

 

 

Se trata de una urna que los mayas usaban para hacer rituales en Chiapas, y será traída de regreso al país después de 50 años. Es un cilindro de cerámica que fue encontrado en 1969 en esa zona por el profesor Marvin Vann, llevada a Estados Unidos y donada en 2003 al Albion College de Michigan, donde ha permanecido hasta ahora.

En San Cristóbal de las Casas estaba su "gemela", una versión idéntica que "fue hecha con la misma arcilla y, probablemente, por el mismo artesano", según el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Josuhé Lozada, que participó en las negociaciones para el regreso de la pieza al país latinoamericano.

 

 

Desde 2009 comenzaron las negociaciones para que la pieza fuera devuelta, y fue Joel Palka, profesor experto en arte maya, quien había descubierto que la urna estaba en esos archivos y que en Chiapas existía una idéntica creada entre el año 900 y el 1600. Tras realizar varios análisis químicos, los investigadores constataron que la urna era original, prehispánica y realizada con el mismo material que la que se encontraba a más de 4.000 kilómetros, en el Museo de los Altos.

La escultura en cuestión llegará a México desde Michigan "en cuestión de días", según calcula Lozada, mientras en la institución estadounidense permanecerán fotografías, documentos y reproducciones de objetos que pertenecieron al profesor Marvin Vann.

 

 

La figura que regresará a México permitirá conocer más sobre un periodo poco conocido de los mayas. Representa a un dios ligado al comercio y al inframundo y fue construida en arcilla en la zona de la Laguna Pethá hace más de 400 años.

En la parte superior de la escultura, donde se encuentra la cabeza, los mayas encendían copal, una resina aromática, e "iniciaban la comunicación con la deidad".

"Podemos imaginarnos una cueva oscura y de pronto entrar y ver una deidad con humo. Debió de ser un ambiente muy ceremonial", precisa el experto.

 

 

Asimismo, México recupera 280 piezas prehispánicas que estaban en Estados Unidos. "Pero la historia no acaba allí", advierte Lozada: "Hay una tercera pieza". Se trata de una representación de la diosa de la Luna que está en Cancún (Quintana Roo) y que los investigadores consideran que fue hecha con el mismo material que las otras dos, aunque no es idéntica.

"Nuestro deseo es reunir las tres", indica el arqueólogo. El experto considera que el traslado que hizo el profesor Marvin Vann de Chiapas a Michigan fue "una tarea de conservación del patrimonio" y no un expolio. Lozada argumenta que cuando la pieza salió del país aún no estaba vigente la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972, que determina que piezas como la urna no pueden salir del territorio sin autorización del INAH.

 

 

El investigador cree que la restitución de la pieza "puede ser un ejemplo para otras naciones" ?ya que unas 9.000 piezas de arte prehispánico se encuentran distribuidas en museos de Europa y Estados Unidos.

Hoy en día, México impulsa una cruzada para recuperar el patrimonio histórico que se encuentra distribuido por el mundo. Y esperamos que sea fructífera en los años venideros.

Información y Foto destacada El País

Los suculentos Capulines también son llamados el cerezo mexicano
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Aunque proviene de Canadá, y se cultiva hasta Guatemala, los pequeños capulines se identifican como mexicanos.

Los capulines tienen antioxidantes y son una gran fuente de vitaminas.

 

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El capulín crece de un árbol que desde Canadá llegó a habitar tierras mexicanas desde tiempos prehispánicos y aunque también se le encuentra en Guatemala, sólo aquí lo encuentras en forma de agua, tamal y hasta amuleto.

Pariente del durazno y la cereza por contar con una semilla grande, también se clasifica en la familia de las prunas, las ciruelas, estos frutos que van del rojo intenso al color púrpura y que no suelen tener mucha carnosidad.

 

 

 

El árbol del cual crecen es el capolcuahuitl (capolin, cerezo y cuahuitl, árbol) que alcanza alturas hasta de 15 metros en cuya copa nace una flor blanca que luego se convierte en el pequeño fruto negruzco ? rojizo que todos conocemos.

Este árbol suele crecer en climas cálidos ? húmedos, pero se adapta muy bien a los cálidos, es decir, se puede plantar desde Sonora hasta Chiapas, pero se cultiva principalmente en el Estado de México, Puebla, Veracruz, Jalisco y la CDMX.

 

 

En el pequeño tamaño del capulín se guarda una gran cantidad de vitaminas A, B y C, minerales y ácidos cítrico, málico y cianhídrico, que le dan un sabor agridulce y astringente que deja un regusto amargo que seca en la lengua.

Su sabor no lo hace muy popular pero su fácil digestión y cientos de aplicaciones gastronómicas le han dado mucha fama, porque sí, hay quienes se los comen crudos sin ningún problema, pero para los que no, hay muchas opciones.

 

 

Como nadie quiere perderse de una fuente tan económica y abundante de antioxidantes, el capulín existe en mermeladas, jaleas, jarabes, en licor y aún mejor ¡en capultamal! Un tamal que se elabora mezclando la pulpa con leche vainilla y canela.

En México se producen aproximadamente 227 toneladas de este pequeño fruto con una gran historia y actividad popular, en Morelos, Hidalgo y el Estado de México se usa en arreglos y amuletos para protegerse del mal.

 

 

Para tratar la tos, la diarrea y el dolor abdominal, se hace una infusión de la raíz y las hojas, el resultado se endulza con miel de abeja.  Lo ideal es consumirlo crudo para aprovechar todos sus beneficios.

 

 

Capulines

¿Dónde? Todo México, pero principalmente en los  zona del centro

¿Cuándo? De mayo a agosto

¿Cuánto? Una bolsa de medio kilo puede costar entre $10 y $20 pesos

Foto destacada Criterio Hidalgo

Bartolomé de las Casas y su heroica visión para liberar a los indios
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Bartolomé de Las Casas ha sido considerado como uno de los antecedentes de la teología de la liberación y los derechos humanos.

Bartolomé de las Casas fue uno de los primeros defensores de los indígenas después de la Conquista.  

 

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Bartolomé de las Casas fue terrateniente, fraile, sacerdote y obispo español, famoso como historiador y reformador social. Llegó a La Española como laico y luego se convirtió en fraile dominico y sacerdote. Fue nombrado primer obispo residente de Chiapas y el primer “Protector de los Indios” nombrado oficialmente.

Pero ¿en qué consistió esta ayuda a los llamados indios de las Américas? Buena parte de su ayuda se puede encontrar sus escritos, los más famosos son Breve relato de la destrucción de las Indias e Historia de Las Indias, que narran las primeras décadas de colonización de las Indias Occidentales.

 

 

 

De las Casas se sintió obligado a ir contra corriente de lo que hacían los colonos a los nativos. En 1515 renunció a sus siervos indios y abogó, ante el rey Carlos I de España , en nombre de los derechos de los nativos. Aunque defendió el uso de esclavos africanos en lugar de nativos en las colonias de las Antillas, lo hizo sin saber lo que los portugueses estaban llevando a cabo en esos momentos.

Además, consideró que ambas formas de esclavitud eran igualmente erróneas. En 1522, intentó lanzar un nuevo tipo de colonialismo pacífico en Venezuela, y durante sus viajes a Centroamérica, fue misionero y participó en debates entre los eclesiásticos coloniales sobre la mejor manera de llevar a los nativos a la fe cristiana.

 

 

Sobre todo, De Las Casas sostenía que los americanos eran humanos y que subyugarlos por la fuerza era injustificable; lo que es una gran postura para la época. Pasó 50 años de su vida luchando activamente contra la esclavitud y el abuso colonial de los pueblos indígenas, tratando de convencer a la corte española de adoptar una política de colonización más humana.

A diferencia de otros sacerdotes que buscaban destruir los libros y escritos nativos de los pueblos indígenas, él se opuso estrictamente a esta acción.  Aunque no logró cambiar la visión de los españoles sobre la colonización, sus esfuerzos dieron como resultado una mejora del estatus legal de los nativos y un mayor enfoque colonial en la ética del colonialismo.

 

 

Se considera a De Las Casas como uno de los primeros defensores de una concepción universal de la dignidad humana; lo que hoy en día conocemos como derechos humanos.

En 1542, Las Casas presentó un relato que narraba lo que se hacía a los indígenas donde se argumentó que la única solución al problema era sacar a todos los indios del cuidado de los españoles laicos, aboliendo el sistema de encomiendas y colocándolos directamente bajo la Corona como súbditos que pagan tributos reales.

 

 

Ayudó a los pocos supervivientes de La Española, Cuba, Puerto Rico y Jamaica del tributo y de todos los requisitos de servicio personal. De hecho, debido a esto estallaron disturbios y dictámenes contra de Las Casas. Debido a sus acciones fue nombrado obispo de Chiapas, una diócesis recién establecida de la que tomó posesión en 1545 a su regreso al Nuevo Mundo.

Las Casas también ha sido acusado a menudo de exagerar lo que sucedió y escribió sobre las Indias, sostienen que las cifras eran incorrectas y de que hizo parecer que todo está peor de lo que realmente era; Los historiadores también han señalado que la exageración y la inflación de los números era la norma por escrito en los relatos del siglo XVI.

 

 

Otros historiadores han abogado por una imagen más matizada de Las Casas, sugiriendo que no era ni un santo ni un fanático, sino una persona con una fuerza de voluntad excepcional y un sentido de la justicia, lo que a veces lo llevó a la arrogancia, la terquedad y la hipocresía.

Algunos otros historiadores, sostienen que fue más un político que un humanitario y que sus políticas de liberación siempre se combinaron con esquemas para hacer más eficiente la extracción colonial de recursos de los nativos. También sostiene que Las Casas no se dio cuenta de que al buscar reemplazar la espiritualidad indígena con el cristianismo, estaba emprendiendo un colonialismo religioso que era más intrusivo que el físico.

 

 

No obstante, el legado cultural se ve en Chiapas, que pasó a llamarse San Cristóbal de Las Casas en honor a su primer obispo. También se le cita a menudo como un predecesor del movimiento de la teología de la liberación.

También ha llegado a ser visto como uno de los primeros defensores de un concepto de derechos humanos universales. Fue uno de los primeros en desarrollar una visión de la unidad entre la humanidad, afirmando que “todas las personas del mundo son humanos”, y que tenían un derecho natural a la libertad, una combinación de la filosofía de los derechos tomistas con la filosofía agustiniana.

Foto destacada Wikipedia

Conos de Santa Mónica, una experiencia gastronómica, textil y artesanal
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La recuperación de unos viejos silos ubicados en la hacienda donde creció Francisco Goitia, son toda una experiencia para los sentidos.

Los Conos de Santa Mónica es un sitio para los amantes del arte y los espacios abiertos.

 

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Con una ceremonia wixárika, este increíble destino turístico se inauguró hace un par de años como un punto gastronómico, textil y artesanal donde hace más de 70 años residió el pintor zacatecano Francisco Goitia, esto es lo que vas a encontrarte en tu visita.

Antes de ser un sitio turístico la zona fue la Hacienda de San Juan de Trancoso, cuyas estructuras aún pueden admirarse, Los Conos son una extensión de este lugar histórico ubicado en la comunidad de Santa Mónica.

 

 

 

Santa Mónica se ubica en Guadalupe, Pueblo Mágico zacatecano que surgió del pueblo Wirikuta, natural de la sierra que comparten Zacatecas, Jalisco y Nayarit y que recorren estas zonas sagradas hasta San Luis Potosí.

La presencia wixárika dejó como herencia hermosas habilidades artesanales que se presentan en Los Conos como parte de su muestrario de artesanías zacatecanas en textiles, joyería y bisutería que se puede adquirir.

 

 

 

Después de la presencia de los pueblos originarios vino el crecimiento de la Hacienda donde se edificaron los grandes conos que dan nombre a este lugar y que en sus días servían de silos para el resguardo de granos.

La visita a Los Conos se convierte en una experiencia inusitada cuando entras a los silos pues dentro de ellos se encuentra la obra del pintor zacatecano Francisco Goitia cuyo padre administró la gran hacienda mientras él pasaba sus primeros años entre la naturaleza.

 

 

Los Conos cuenta con un museo y guías que explican los detalles, historia e importancia de Santa Mónica a través de una muestra de antigüedades y la interacción con el espacio, en este lugar el arte es muy importante así que no dejes de participar en las experiencias de pintura y grabado.

Pero aquí también tus papilas gustativas la van a pasar bien porque hay degustación de dulces artesanales, como chocolate, encurtidos, ate de membrillo, quesos, vinos, mezcal, cerveza artesanal, gorditas, tacos de guisados, atole de cacahuate y de guayaba, champurrado, pan, bebidas de fruta natural y café de olla.

 

 

Los Conos de Santa Mónica

¿Dónde? Santa Mónica, Guadalupe, Zacatecas. Si estas en la ciudad de Zacatecas, un camión gratuito sale cada hora desde la Alameda J. Trinidad García de la Cadera.

¿Cuándo? Sábados de 9 a 18 h.

¿Cuánto? acceso gratuito

Foto destacada Másdemx

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