Arte y Cultura
Algo sobre la paradisiaca Biblioteca de las Artes
Viviana Cohen
Un recinto especializado que abrió sus puertas hace más de dos décadas y es el único de su tipo en el país.

Una biblioteca de la que todos nos debemos de sentir orgullosos…

 

En 1994, un rincón dedicado a la inspiración y sus quehaceres artísticos abrió las puertas en el corazón de la Ciudad de México. Fue bautizado como: Centro Nacional de las Artes y su objetivo primordial era (y es) difundir y enseñar de una manera párctica las distintas formas de expresión artística que existen en el mundo y en México.

Desde su inauguración, este oasis ubicado en medio de Río Churubusco ha formado a generaciones y generaciones de artistas mexicanos. El éxito del centro se ha conseguido gracias a las cinco escuelas que viven dentro del espacio, a los múltiples eventos y muestras que se organizan y también a la Biblioteca de las Artes; ubicada en un recoveco escondido del CENART.

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La Biblioteca de las Artes es única en su tipo, no sólo por todo el material alusivo a las Bellas Artes que resguarda en su interior, sino también por la poderosa arquitectura que imprimió al espacio Ricardo Legarrota; un artista que inventó un lugar perfecto para la lectura y el silencio, con techos altos y ventanas desde las que se puede apreciar la tranquilidad del Centro Nacional de las Artes.

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Este rincón cuenta con un acervo de 600 mil ejemplares. Obras especializadas en las que se pueden encontrar: textos de artes plásticas, danza, teatro, música y cine. Esta asombrosa colección de materiales bibliográficos ha demostrado ser de gran apoyo para aquellas personas que han querido profundizar sus conocimientos en el infinito universo del arte.

Pero además de la enorme variedad de libros, esta biblioteca le ofrece a sus usuarios: una hemeroteca, para consulta de periódicos y revistas; una ludoteca, para despertar el interés de los niños en la literatura, en la pintura y en el séptimo arte, una videoteca que cuenta con 12 módulos audiovisuales, para la gente que aprende todo a través de la vista y una fonoteca dedicada a quienes quieren saber más de música.  

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En paralelo a las infinitas posibilidades de consulta que hay en el recinto, La Biblioteca de las Artes es también la sede de talleres de fomento a la lectura e inducción a diversas disciplinas artísticas. Asimismo, ocasionalmente este espacio se convierte en una sala de exposiciones y hasta en el lugar propicio para escuchar conciertos. 

Se estima que actualmente cerca de 60 mil usuarios visitan el acervo del CENART. Sin embargo, en los últimos tiempos, este número ha aumentado considerablemente debido que la Biblioteca de las Artes cuenta con una fabulosa sucursal digital en la que las personas pueden examinar la bibliografía desde sus casas.

Alguna vez el gran escritor José Luis Borges dijo “siempre imaginé el paraíso como una especie de biblioteca”; en el caso de este fabuloso recinto del CENTAR, este pensamiento más que una frase es una descripción perfecta.

Biblioteca de las Artes 

Dirección: Av. Río Churubusco #79 Segundo piso. Col. Country Club. Delegación Coyoacán

La cancha más hermosa del país en el barrio que más la necesita (FOTOS)
Cristopher Garnica
All Arquitectura ha creado una vibrante cancha de fútbol y básquetbol para una de las áreas más pobres y violentas de la Ciudad de México.

La Doce es una increíble cancha de futbol y basquetbol en Valle de Chalco.

 

All Arquitectura es un despacho fundado en el 2013 especializado en Arquitectura, Interiorismo, Urbanismo e Investigación Arquitectónica, con sede en la Ciudad de México. Este asombroso despacho, además de estar comprometido con la acción social, ha obtenido grandes reconocimientos tanto nacionales como internacionales.

All Arquitectura desarrolla diseños de pequeños espacios de trabajo y vivienda, hasta hoteles y oficinas para plantas de producción. El plan a seguir de este despacho arquitectónico, es convertir a la arquitectura en un medio para fomentar el desarrollo humano y, al mismo tiempo, impulsar una cultura basada en la eficiencia y la arquitectura sustentable.

Uno de los proyectos que llevó a cabo esta filosofía de trabajo, es La Doce en colaboración con la plataforma Love.fútbol, una organización sin fines de lucro que restaura y regenera campos deportivos en áreas marginadas de ciudades de todo el mundo. En este caso, mejorar las instalaciones de Valle de Chalco, una de las ciudades con los índices de violencia más altos del Estado de México, al oriente de la ciudad. Es el hogar de muchos grupos indígenas, y un vecindario cercano a Ciudad Nezahualcóyotl e Ixtapaluca, que en conjunto forman el mega-barrio marginal más grande del mundo.

 

La Doce tuvo el patrocinio del equipo de fútbol del Reino Unido, Manchester City, All Arquitectura refrescó el deteriorado lugar para crear un espacio social para que la comunidad lo use, y Love.fútbol puso parte del dinero para el desarrollo.

La superficie de la cancha está cubierta con un patrón de tablero de ajedrez en dos tonos brillantes de azul. Los asientos de las gradas para los espectadores están protegidos por marquesinas metálicas; y un mural vibrante recorre todo el sitio detrás de los asientos. A la cancha le fue colocado un nuevo edificio con área administrativa, baños y espacio de almacenamiento, con espacio para reuniones educativas y comunitarias.

 

Además le fue agregado un patio de guijarros con equipos de gimnasio, como barras de pull-up y bolsas de ponche para hacer ejercicio al aire libre. Este principio  ha sido llevado a cabo en ciudades de todo el mundo, agregando tonos llamativos a las canchas deportivas para regenerar los barrios o como una acción  artística, y se pueden encontrar ejemplos en París , Nueva York , San Luis y la ciudad belga de Aalst .

El proyecto obedece a las necesidades siempre cambiantes de una zona históricamente importante para la Ciudad y el Valle de México que a través de su gente y su carácter forma parte de una periferia siempre presente, indomable, pero con los brazos siempre abiertos. Sin más, te dejo con las hermosas fotos de Zaickz Moz.

 

 

 

 

 

 

Carteles simétricos que reinterpretan el minimalismo colorido de Luis Barragán
MXCity
Composiciones geométricas que emulan a la inmortal estética del gran arquitecto mexicano, Luis Barragán.

Luis Barragán se distinguió por resolver las necesidades de espacio habitable con sobriedad y sencillez de las formas, y esta cualidad quedó para la posteridad. La disposición de las paredes, techos, y demás elementos, siempre forman un encuadre, como un cuadro abstracto. No hay visitante de su obra que no se lleve una impresión indeleble de los colores,  la arquitectura, y los estímulos visuales que muchas veces pueden pasar desapercibidos entre su obra, pero que en los extranjeros causan un impacto inevitable.

 

 

Tal fue el caso de la diseñadora gráfica catalana Ingrid Picanyol. Después de vivir una temporada en la Ciudad de México colaborando con el impecable estudio de diseño by Futura, Ingrid quedo fascinada por la obra del reconocidísimo arquitecto mexicano, Luis Barragán.

Y en esta abstracción, consigue un algo indecible, muy mexicano; con ello nos referimos a una esencia que incluso salta prehispánica, mezclado con el color y la gracia de la biodiversidad del país, y todo ello, en espacios minimalistas, acaso lo más increíble de todo. Sus formas y evocadores espacios dan pie a la reflexión, contemplación, y claro, la inspiración y la reinterpretación.

Estos carteles hacen honor al único mexicano en ganar el Pritzker, el más importante premio de arquitectura a nivel mundial. Las formas de los pósteres recuerdan la propia casa del finado arquitecto, inmueble que ha sido declarado por la UNESCO como un patrimonio cultural de la humanidad. Las líneas contundentes que solía emplear Barragán se hacen presentes en la pieza-

 

 

 

 

 

Los hermosos sonidos del México Colonial (VIDEOS)
MXCity
Al comenzar los años de la conquista española no solo se combinó la sangre; también se mezclaron sonidos y una gran variedad de instrumentos.

La música de la época colonial.

 

La llegada de los españoles a la gran Tenochtitlan, la caída y progresiva conquista de los mexicas trajo consigo cambios radicales, nuevos artefactos y un mestizaje que a la fecha sigue presente en México. Los españoles trajeron caballos, enfermedades, armas de fuego, soldados envueltos en armaduras, nuevos ritos, costumbres y con ello nueva música, instrumentos bailes y tradiciones culturales.

Los españoles trajeron consigo, sobre todo, música religiosa; que sustituyó, poco a poco, la música profana y guerrera de los aztecas. Los españoles también trajeron una serie de instrumentos musicales desconocidos en nuestro continente y heredados a su vez de otros pueblos como el judío y/o el árabe. Pero estos nuevos instrumentos también tuvieron un fin: someter al mandato de la corona española. Y para llevar a cabo ese propósito, se tuvo que evangelizar y “civilizar” a los indígenas; pero no se pueden transformar siglos de sabiduría e historia, y lo que fue sucediendo forjó una nueva manera de ser: el mestizaje.

Como para los españoles era vital transformar a la multitud de tribus en cristianos, la evangelización fue arrasadora en los años coloniales. Se construyeron muchas iglesias, capillas, conventos y monasterios en todo el territorio, y junto con eso se enseñaba la doctrina cristiana, se bautizaba con nombres decentes a los indios y se enseñaba a cantar, tocar instrumentos y hacer misas como dios manda.

Quizá las primeras melodías que escucharon los indígenas durante la colonia, fueron los cánticos cristianos de la misa, las piezas que musicalizaban las representaciones del Nacimiento de Jesús, de los Reyes Magos, e inclusive de Santiago apóstol. También las piezas que formaban parte de las fiestas patronales que surgieron al dar nombre cristiano a los poblados.

Durante el periodo colonial (1521-1821) la música floreció en torno al ámbito eclesiástico; ya en el primer cuarto del siglo XVI comenzó a penetrar en México la música culta europea, en forma de cantos litúrgicos. Las misas se acompañaban de cantos corales en latín, obras a la manera Europea y diversos instrumentos musicales: flautas de madera, cornetos de marfil y/o madera, trompetas, chirimías (oboe antiguo), corno francés, sacabuches (trombón), bajones (ancestro del fagot), un gran número de percusiones, y por supuesto los instrumentos de cuerda: guitarras barrocas, violines, violas, raveles, arpas, salterios, y el majestuoso órgano que florecería dando bellísimos ejemplares en el continente.

Juan de Zumárraga (1468-1548), aconsejaba a los misioneros que emplearan la enseñanza de la música como una vía de acercar a los indígenas a la verdadera fe y lograr su conversión. Fray Pedro de Gante (1480-1572) fundó la primera escuela de música, en Texcoco; tres años más tarde, la institución trasladaría su sede a la Ciudad de México. En esta escuela, los indios eran instruidos en los secretos del canto llano y de la instrumentación, y los primeros alumnos difundieron sus enseñanzas a través de toda la colonia.

Veinte años después de la conquista, los indios ya componían en el idioma europeo, copiaban manuscritos y fabricaban sus propios instrumentos, a excepción de los órganos. La primera obra india que se conoce es una misa compuesta en Tlaxcala, en 1540. Además, se fundó una biblioteca de música religiosa a partir de copias de material procedente de Europa. Durante estos siglos llegaron a México compositores y músicos europeos que contribuyeron de manera decisiva a la difusión de estilos y formas musicales del Viejo Continente.

Ya en 1539 existió una imprenta en México que imprimió trece libros litúrgicos con música. En 1556 se publicó el Ordiunarium de la misa, la primera edición musical mexicana y, al parecer, de toda América. Los restantes aparecieron entre 1560 y 1589 además de las coplas, villancicos y piezas teatrales musicadas, ambientadas en la Pasión y las celebraciones de Navidad.

Muchas obras de maestros españoles de la polifonía (Cristóbal Morales, Francisco Guerrero o Tomás Luis de Victoria), se enviaban al Nuevo Mundo poco después de su publicación en la metrópolis; los archivos catedralicios de Sevilla o Toledo hacían llegar estas composiciones a las catedrales de Puebla y Ciudad de México.

Así fue que rápidamente, cientos de jóvenes indígenas darían de que hablar al mundo. Con los años, México exportaba a Europa violines y guitarras y los músicos mexicanos comenzaron a aprender también las materias propias de la usanza Española, contrapunto, armonía, solfeo, polifonía y orquestación.

En el siglo XVII, la ciudad de Puebla experimentó un extraordinario desarrollo musical, que alcanzó su punto culminante durante el obispado de Juan de Palafox y Mendoza (1639-1653), una etapa de notable prosperidad. Gutiérrez de Padilla está considerado como el más relevante de los compositores mexicanos de la centuria. Su música para doble coro incluye misas, motetes, himnos y lamentaciones. Junto a Gutiérrez de Padilla están los nombres de Francisco López Capillas o Miguel Mateo Dallo y Lana, que realizó versiones polifónicas de los villancicos de sor Juana Inés de la Cruz.

Con los años, el sincretismo musical y las diferencias y desigualdades marcas por los españoles entre blancos e indígenas, criollos y mestizos, entre la mezcla de las sangres, se derivó en algo nuevo. Aunque no se permitía tocar con huéhuetls o teponaztlis en la iglesia, fuera de éstas, las cosas se iban mezclando de manera muy singular y según la región donde se estuviera, el fenómeno sucedía distinto; hasta dar con un vihuela de mariachi y una jarana huasteca o una guitarra chamula, que si bien su origen es el mismo (la guitarra barroca) son muy distintas en cuanto a los materiales, afinación y géneros que la acompañan.

Lo mismo sucedería con arpas, violines, violas, flautas, chirimías, percusiones y demás instrumentos; y lo mismo en las zonas donde hubo más negros, la música tiene una clarísima influencia, como es el caso de Veracruz o la costa chica de Guerrero y Oaxaca, donde llegaron instrumentos como la marimba, el marimbol y nuevas percusio

Joel Merino Art: grafitero triqui viaja a Europa
Cristopher Garnica
Joel Merino, artista triqui que visitará Italia, París, Bélgica y Alemania, para llenar las calles de murales representativos de la cultura triqui.

Representante del grafiti triqui.

 

Joel Merino, es un artista triqui radicado en Querétaro. Los triquis son un grupo indígena de la Oaxaca recóndita, populares basquetbolistas descalzos, y ahora un grafitero estupendo, que viajará a Europa para exponer su obra. Joel Merino es solo un representante de los exponentes triquis, que llevará sus piezas Caxuj (saludo) y Chuman’ (pueblo), para mostrar la riqueza de la cultura indígena de México.

Merino es un orgulloso de sus raíces indígenas, este artista oaxaqueño quiere que el mundo conozca más sobre su gente y su tierra a través de su arte. Originario de una comunidad indígena de San Juan Copala, en Oaxaca, explicó que su amor por la pintura nació desde que era muy joven, cuando sus papás tuvieron que salir de su pueblo para conseguir mejores oportunidades de trabajo, y fue conociendo la belleza de los paisajes de México, y con ayuda de sus padres que son artesanos, comenzó a trabajar plasmando todo lo que veía.

 

Con el tiempo ha alcanzado el reconocimiento en el campo artístico dando exposiciones y haciendo murales a lo largo del país. Joel nunca ha recibido apoyo del gobierno, y para sus giras consigue recursos de algunos benefactores, galerías, amigos y conocidos. Su gira por Europa comenzará en octubre de 2018, y durante varias semanas recorrerá Francia, Suecia, Bélgica, Italia y Alemania, donde las autoridades locales le han dado la oportunidad de pintar un mural por región para resaltar el intercambio cultura que existe entre estos países y México.

Merino aclaró que en su trabajo pone un gran énfasis en la tradición triqui, su etnia de origen que es una de las más marginadas del país tienen. Será la segunda ocasión en que este joven de 28 años consigue que los europeos se enamoren de sus proyectos. En 2017 ya otra pequeña gira con la que llevó huipiles y la belleza de las mujeres indígenas al viejo mundo.

 

Además del grafito, Joel hace artesanías, y trabaja con diversos material de dibujo, diseño y artes gráficas. Algunas de sus piezas pueden verde de manera permanente  en el museo de la CDI, en el Café Toulouse de Querétaro, como “obra emblemática” en la Universidad Autónoma de Queretaro (UAQ) así como varios murales en Querétaro, Oaxaca y Europa.

“Mi trabajo –dice Merino– se basa en el fortalecimiento de las culturas originarias, porque de ninguna manera pienso que sea un rescate -rescate es cuando algo se perdió y no creo que se haya perdido- porque fue  heredado de parte de mi familia, ellos son los que fueron fortaleciéndolo hasta el punto que yo lo pude recibir; mis papás lo expresaban por medio de las artesanías y en mi caso pues es pintando.”

 

Asimismo, Merino a viajado a Chicago para llevar sus obras junto a Board Dripper, el festival  queretano que fomenta en los jóvenes el arte del reciclaje, de la pintura y el grafiti, así como en el Primer Festival de  la Resistencia de los Pueblos Originarios con el colectivo ArteTinujei, el 12 de octubre.

Como parte del proyecto Arte Tinujei, se cuenta con murales, talleres de preservación cultural de la lengua y otras actividades que buscan la conservación del telar tradicional de cintura, un arte practicado en los pueblos indígenas de México. La idea nació hace cuatro años, a raíz de varios trabajos que ha realizado en proyectos culturales siendo una forma de compartir conocimiento y tradición con personas de diferentes lugares.

Joel Merino Art

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