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6 leyendas de terror del México prehispánico
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Las leyendas son una parte importante de la historia cultural de los pueblos, porque son una forma fantástica y poética de explicarse los sucesos que nos rodean.

Asombrosas leyendas precolombinas.

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Los fantasmas y las historias de terror están presentes en todas las civilizaciones. Solo hay que imaginar al hombre metido en una caverna, en medio de una tormenta llena de relámpagos, aullidos, animales escondidos, con mucho frío y lleno de incertidumbre por no saber lo que le sucederá. Por supuesto que en medio de ese temor a la muerte, todos necesitamos explicarnos la vida.

Con las leyendas nos transportamos a mundos en donde nuestra imaginación entra en funcionamiento. Lejos de los razonamientos científicos, que las personas de hoy en día exigimos ante cualquier planteamiento, las leyendas son ventanas que nos explican hechos o sucesos de forma fantástica.

Las leyendas prehispánicas se conservaron gracias a la tradición oral, luego se plasmaron en códices y más tarde en libros con la llegada de los españoles. La más famosa es aquella que se refiere a la Cihuacóatl o La Llorona.  Aquí te dejamos algunas leyendas del México Prehispánico.

Cihuacóatl, la mujer serpiente también conocida como La Llorona

Cihuacóatl fue una mujer que perdió a su esposo en una batalla, aunque existen algunas otras versiones. Pero en general se dice que la Llorona enloqueció y de dolor mató a sus hijos en el lago. Aunque pensaba suicidarse, los pobladores la detuvieron para juzgarla, torturarla y al cabo sacrificarlo por su crimen.

Cuando llegó al Mictlan, el infierno prehispánico, los dioses la condenaron para que permaneciera como un ente, entre la vida y la muerte, su castigo fue estar penando y lamentándose indefinidamente por haber matado a sus hijos.

Siempre se aparece en el mismo sitio donde había realizado su crimen. En este lugar aterrorizaba a los pobladores, los hacía naufragar y después los mataba. Otras versiones dicen que cada noche salía para lamentarse, llorando y dando gritos: "¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos!" o "Hijitos míos ¿a dónde os llevaré", de acuerdo con los testimonios del cronista Sahagún.

Este cronista dice que este ser llevaba una cuna y la dejaba en el mercado, la cuna estaba vacía salvo por un cuchillo de pedernal, como los que se usaban para los sacrificios. Irónicamente las madres cuyos hijos eran sacrificados para calmar a la Cihuacóatl iban gritando por las calles "¡Ay mis hijos! ¡Dónde están mis hijos!". Cuando el lago se secó la mujer vestida de blanco siguió apareciéndose con su espeluznante lamento.

Fantasmas

Según el fraile Bernardino de Sahagún, en el libro V de su Historia General de las Cosas de la Nueva España, la aparición de los fantasmas se atribuía al dios Tezcatlipoca y el primero era Cuitaplaton o Centlapachton, una mujer enana o pequeña, de cabellos largos, hasta la cintura, con un andar muy parecido al pato. Cuitaplaton  se aparecía a los hombres cuando iban al sanitario para sorprenderlos, y quienes la veían volvían a sus casas temblando de pavor con la convicción de que tarde o temprano morirían o les ocurriría alguna tragedia. Si algún valiente quería atraparla le resultaba imposible, pues la figura desaparecía y reaparecía hasta que el intrépido quedaba burlado. La última forma, también consignada por Sahagún, era cuando Tezcatiploca se aparecía en forma de coyote para impedir el paso a los viajeros o para advertirles de algún peligro o desgracia en ese camino.

Youaltepuztli: el hacha nocturna

Fray Bernardidno de Sahagún escribió en el primer sueño de la noche junto a los mexicas, escuchó un ruido de alguien que está cortando madera llamado Youaltepuztli. Al dirigirse al lugar de donde provenían los sonidos se daban cuenta que no había nadie talando así que los pobladores le presentaban ofrendas al ente, con tal de superar su miedo inicial y perseguir a esta forma de bulto hasta alcanzarla y agarrarla. Después debían esperar a otro ente que tenía forma de hombre sin cabeza, que tenía el pescuezo cortado como un tronco y el pecho abierto, en ambos lados había puertas que se abrían y se cerraban en el centro donde reposaba el corazón. Si todavía el captor tenía ánimos para contemplar esta visión debía arrancarle el corazón y negociar con el fantasma algún favor, petición o riqueza.

Xtabay

Xtabay es una bella mujer que se aparece a los hombres bajo las ceibas, mientras peina su larga cabellera, empieza a enamorarlos y una vez que los atrae y los tiene bajo su poder los mata o los pierde en un amor infernal.  Los antecedentes de esta leyenda se remontan a tiempos de los antiguos mayas donde existían dos mujeres: Xtabay y Utz-Colel.

Xtabay tenía gran amor y pasión, por lo que ofrecía su cuerpo y belleza a todo aquel joven que se lo solicitara; mientras que Utz-Colel era considera una mujer decente y virtuosa a quien no se le conocía ningún amorío pero que en el fondo era envidiosa y nunca ayudaba a los pobres. Sucedió una vez que Xtabay murió abandonada y sola en su casa, sin que el pueblo se diera cuenta, sólo se percataron cuando un agradable olor empezó a inundar el ambiente. Utz-Colel envidiosa dijo a todos que cuando ella muriera el olor sería doblemente agradable. Tiempo después murió, la gente le realizó un funeral grandioso donde todos evocaban sus virtudes, sólo que cuando su cuerpo estuvo en la tierra el olor se hizo insoportable que alejó a los pobladores. Ya muerta Utz-Colel pensó en seguir los pasos de Xtabay e imitarla, entregándose al amor. Entonces ayudada por malos espíritus regresa al mundo para atraer a los hombres.

La mujer del Nahual

En la selva chiapaneca suceden cosas extrañas que aterran a sus pobladores, que se niegan a salir por la noche por temor a una bestia maldita que ataca a los hombres y animales sin piedad alguna. Todo se remonta a la antigüedad cuando la mujer de un curandero empezó a celarlo, le molestaba que las mujeres, agradecidas por haber sanado a ellas o algún miembro de la familia, le regalaran fruta, maíz, verdura o guajolotes a su esposo. Creyendo que las mujeres querían quitarle a su esposo, se internó en lo más profundo de la selva donde realizó una serie de conjuros y pidió ayuda a los espíritus. Tras convulsionarse se arrancó la piel hasta que su cuerpo quedó ensangrentado hasta convertirse en jaguar. Esa noche mató a una mujer (que había sido curada por su esposo) y a toda su familia, además destrozó la vivienda y mató a los animales. Los hombres se aprestaron a cazar a jaguar y mientras ellos lo buscaban, la mujer seguía matando a las mujeres que se acercaban a su marido.

El curandero empezó a sospechar de su mujer por lo que la siguió hasta ver cómo realizaba su transformación. Esperó a que ella se transformara en jaguar para vaciar un costal de sal en la piel humana, con lo que se secó rápidamente. Al regresar de cometer un asesinato, la mujer regresó al lugar donde había dejado su dermis, pero al no encontrarla fue camino a su hogar donde su esposo la enfrentó pero no pudo matarla. Por esta razón se dice que la mujer aún habita esas tierras y se aparece a todo aquel que se cruce en su camino.

Tunkuluchú: mensajero de la muerte

Fray Bernardo de Sahagún relata cómo los indios al escuchar el canto del tecolote se ponían muy nerviosos porque aseguraban que este sonido presagiaba la muerte: "Cuando el tecolote canta, el indio muerte"

Este temor hacia el canto de la lechuza, búho o tecolote, forma parte de la leyenda maya el tunkuluchú o tecolote, considero el más sabio entre las aves por lo que los demás animales acudían a pedirle consejo o la solución de algún problema. Todo su prestigio se derrumbó cuando las aves lo invitaron a una fiesta y se emborrachó. Un hombre que pasaba por ahí empezó a burlarse y a hacer escarnio del búho. Éste quedó muy dolido y decidió vengarse, extendiendo su rencor hacia toda la humanidad. Buscó alguna cualidad que le ayudara en su venganza y eligió su olfato. Fue todas las noches al cementerio hasta que aprendió a reconocer el olor de  la muerte. Fue así que se dio a la tarea de anunciar al ser humano su muerte. Por eso se mantiene cerca de los lugares donde alguien va a morir y le anuncia con su canto su hora fatídica.

10 objetos mexicanos para despertar tu nostalgia
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Es casi imposible no haber tenido en las manos alguno de estos objetos y no pensar en un momento de tu vida.

Si no tuviste uno de estos objetos en la mano no tuviste infancia.

 

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La soledad, el estar lejos de casa, y la añoranza nos hacen regresar a aquellos momentos y lugares en donde alguna vez nos sentimos arropados. En esos momentos, lo que uno desea es volver al sabor de la comida casera, agregar ingredientes conocidos y sentirse valioso por un momento con algo reconfortante.

Aunque sea por un instante, morar de nuevo en el lugar de nacimiento, regresar al entorno de crecimiento o tener presentes los recuerdos, siempre será placentero.

La nos lleva tener sentimientos como depresión y ansiedad, durante los primeros instantes; pero también nos hace sentir vivos de nuevo. Y comparar la angustia con algo mejor, es igual a darnos la oportunidad de vernos sin problema alguno.

Así que aquí te dejamos algunos artículos mexicanos que siempre nos causaran nostalgia.

 

 

Peltre

 

 

El peltre era utilizado por los romanos en la construcción de acueductos, durante la Edad Media para la fabricación de adornos y se usaba en las iglesias más pobres como sustituto de la plata. Durante la Edad Media el peltre creció en popularidad, sustituyendo las vajillas de madera en las casas acomodadas. Igual sucedió en Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX en casas de clase media y alta. Es por eso, que las abuelas tuvieron peltre, y sin duda lo recuerdas bien.

 

 

Yoli

 

 

Muchos lo probaron en Guerrero, porque allí nació la Yoli en 1918. Fue una cosa especial porque antes no era fácil en otras partes del país y su sabor es incomparable. La clásica botella de vidrio frío, mostraba el líquido transparente y burbujeante que apaciguaba el calor de la Tierra Caliente.

 

 

Colores Blanca Nieves

 

 

En un inicio la marca llevaría la imagen de Blanca Nieves de Walt Disney, durante los años 50 se hicieron las negociaciones para que así fuera, pero no se logró ningún acuerdo. La imagen clásica de los colores Blanca Nieves que tuvimos en la infancia, la hizo un proveedor de la empresa y la autoría permanece en el anonimato. Esta misma compañía también era propietaria de las marcas Crazycolor, Polycolor y Mercurio, pero, los colores Blanca Nieves eran la línea más importante para toda la empresa.

 

 

Avalanchas

 

Un juguete extremo que en estos tiempos luce poco. El principio era simple: una mesa de cuatro ruedas guiada por un volante. La ejecución fue escandalosa: había que tomar impulso, correr el riesgo de chocar con personas, perros y coches y, por supuesto, soportar la posible caída. 

 

 

Chicle Motita

 

 

TSssssssss. Y es que si algo corresponde a otras épocas más "sencillas" son las motita. Podías comprar 10 por un peso. Eran largos y tenían sabores como plátano y tutti-frutti y uva.

 

 

Cigarros Faros

 

 

Puros de Irapuato están volviendo a estar de moda y en todo este tiempo no han cambiado de estrategia. Si la gente los quiere es porque están hechos de papel de arroz y porque su lema es que son naturales. Aunque antes también eran apreciados por las clases campesinas, ahora se ven en manos de intelectuales y otros miembros de la clase media de la Ciudad de México.

 

 

Chaparritas

 

 

Originalmente esta bebida se llamaba "El naranjo", cuando salió a la venta en 1947; pero en la década de los 50 se cambió el nombre a "Chaparritas" porque eso es lo que sus consumidores les decían de cariño.  Además, eran botellas de "refresco sin gas".

 

 

Selz Soda

 

 

El sabor y la experiencia son inconfundibles. La idea era recrear la sensación de un refresco en la boca y por eso los caramelos estaban carbonatados. Oler entre fiestas infantiles, es posible que tenga la suerte de encontrarlos nuevamente. 

 

 

Juguetes de Sonrics

 

 

Sonric’s es un personaje que todavía tiene un lugar en el fondo de nuestras mentes, ya que las cajas de caramelos tenían una sorpresa encantadora que se le podía ofrecer a un niño: un juguete. Además, de buena calidad.

 

 

Pepsilindro

 

 

Este objeto de deseo lo era todo hace unos años, y la marca de refrescos Pepsi puso a la venta en México: envases de plástico con popote y decorados con imágenes de dibujos animados.

Foto destacada Recreo viral

 

 

Chimalistac: parajes contemplativos, puentes y leyendas fantásticas
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En medio del ambiente tradicional y la tranquilidad de Chimalistac se esconden varias leyendas, en especial en sus antiguos puentes.

Chimalistac tiene varias historias que van de la curiosidad a la irrealidad.

 

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Su nombre significa "lugar de los escudos blancos", aunque también se dice que se traduce como "donde se talla la piedra de sacrificios". De hecho, algunas versiones señalan que en este lugar se hizo el calendario azteca.

Las calles de Chimalistas son una preciosura empedrada, así que no es extraño ver gente en esas calles de siglos placenteros. Chimalistac, también es sinónimo de escuchar el sonido de los árboles y el viento, ya que se respira un profundo silencio.

 

 

En general, la colonia es enigmática y los puentes son algo único. La historia de este sitio se remonta al siglo XVII, cuando miembros de la orden de los Carmelitas descalzos llegaron a Chimalistac, cuando el río Magdalena corría sobre la actual Paseo del Río, que en realidad era un río y para cruzarlo los religiosos construyeron, con sus propias manos, varios puentes de piedra volcánica.

Cada día utilizaban los puentes para cruzar y hacer sus actividades diarias, y uno de aquellos puentes tenía un diferente y lo construyeron con una pequeña estructura que parecía un púlpito.

 

 

Ahí solían ensayar sus lecturas y sermones en voz alta. En cada ensayo buscaban superar con su voz el sonido del río y practicaban para que todo lo que debían decir en las ceremonias sonara fuerte y claro.

Después de varios años, los carmelitas se vieron obligados a abandonar Chimalistac y el río fue entubado, dejando lejos los sonidos y plegarias. Pero los puentes se mantienen de pie, con todo su esplendor.

 

 

Chimalistac se encuentra al sur de la Ciudad de México, rumbo a San Ángel, entre el bullicio del tráfico y el transporte público, siendo una alcaldía de Álvaro Obregón que aún conserva parte de la quietud de tiempos lejanos, y resguardando un sitio para tomarse fotos, caminar e incluso un sitio de descanso.

El Puente del Púlpito, es uno de los vestigios que sobrevive en el cruce con Insurgentes Sur. Su arco mide diez y seis metros de ancho y cuatro de altura. Tiene contrafuertes cuya función era encauzar el agua del Río Magdalena. Se trata de uno de los tres pasos que fueron construidos por los carmelitas.

 

 

El Puente del Carmen, también llamado Camello, cuenta con un arco bajo y extendido, de diez y nueve metros de largo y casi tres metros de alto. La última estructura de este tramo es el más grande de los tres: tiene contrafuertes en los extremos con el fin de dirigir el agua, así como una figura que sobresale entre sus arcos, del lado sur, para abrir en dos el caudal.

 

 

Por avenida Miguel Ángel de Quevedo, se llega al cruce con la calle Francisco Sosa donde se encuentran la iglesia de San Antonio Panzacola y un puente de piedra que atraviesa el curso del Río Magdalena.

Este asentamiento floreció en medio de la lava de la erupción de hace miles de años del volcán Xitle, junto a los pueblos vecinos de San Ángel, Tlalpan, Tizapán, Coyoacán y Copilco. Y se dice que en 1597 Felipe de Guzmán Itzolinque, cacique indígena de Coyoacán, Andrés de Mondragón y Elvira Gutiérrez donaron unos terrenos en los barrios de Tenanitla y Chimalistac a los monjes carmelitas, ahí la orden construyó un colegio y una casa.

 

 

Durante la época colonial, las festividades de julio en honor a la virgen del Carmen fueron un gran atractivo para los paseantes donde se realizaban bailes, días de campo, peleas de gallos, corridas de toros y juegos.

Aunque en la actualidad sea muy complicado ver y apreciar estos puentes, sobre todo con el cauce del río, nos resta imaginar cómo fue una vida monástica cotidiana, bajo un cielo precioso de la ciudad de México, en uno de los barrios más singulares del país.

 

 

Chimalistac

Dirección: Plaza Federico Gamboa #11, Col. Chimalistac. 01070

Foto destacada: Medium

El World Trade Center alguna vez fue el Hotel más alto del mundo
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La Avenida Insurgentes tuvo uno de los edificios más altos, imponentes, preciosos y con más hectáreas del mundo.

Se pensó que el WTC tendría 80 pisos y se convertiría en el hotel más alto del mundo con cerca de 300 m.

 

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El Word Trade Center de la Ciudad de México es un precioso edificio histórico de la alcaldía Benito Juárez, que resguarda un centro de espectáculos, oficinas y uno de los rascacielos más imponentes del país. Anteriormente se le conoció como Hotel de México de la colonia Nápoles, y fue en el año de 1966 que se inició la construcción del bajo el patrocinio de Manuel Suárez y Suárez.

Pero el proyecto original del hotel incluía un centro cultural compuesto por el Polyforum Cultural Siqueiros, instalaciones para negocios, cultural, turismo y arquitectura. Los planos del complejo fueron diseñados por los arquitectos Guillermo Rossel de la Lama, Joaquín Álvarez Ordónez y Ramón Miguelajauregui.

 

 

Fue en 1980 que se inició un proyecto para convertir al complejo en un centro internacional de negocios. Y en 1992, la remodelación se inició parcialmente financiado por el gobierno y fue en 1995 que el complejo abrió sus puertas, siendo uno de los rascacielos más modernos.

El Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones tiene más de 80 exhibiciones al año y el Complejo WTC cuenta con el mayor número de metros cuadro en el mundo, además, tiene con detector sísmico que detecta el movimiento de la tierra, lo que detiene los elevadores en la parada más cercana, se le considera un edificio inteligente, pues tiene un control de luz que es controlado por un sistema llamado B tres.

 

 

abarca 239 mil metros cuadrados en toral, tiene 87 mil 100 para oficinas, además, 50 pisos, una estructura de concreto reforzado con 34 mil metros cúbicos de concreto, 28 mil toneladas de acero estructural y 56 amortiguadores sísmicos.

 

 

El Hotel de México se llevó a cabo en un lote llamado “Parque de La Lama”, un sitio reservado por el empresario inmobiliario José Jerónimo de La Lama en 1947. Pero fue hasta 1966. El proyecto del Ho incluyó un edificio hotelero, y los planos del complejo se presentaron en el XIII concurso internacional de arquitectura en Munich.

Programado para estar listo para los Juegos Olímpicos de 1968, el proyecto superó el cronograma y el presupuesto y, aunque la torre principal se completó en 1972, nunca funcionó realmente como hotel y, debido a razones políticas y económicas, la torre, así como el resto del complejo, quedó en un estado inacabado, salvo el Polyforum.

 

 

Cuando finalizó su construcción superó a la Torre Latinoamericana y se convirtió en el edificio más alto de Latinoamérica hasta el año 1979, en el cual fue superado por la Torre Colpatria en Bogotá y en la Ciudad de México por la Torre Pemex. Pero en la Avenida Insurgentes, sigue siendo uno de los edificios más alto hasta la fecha.

En su construcción participaron más de 900 trabajadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción, Terraceros Conexos y Similares de México. Durante toda la década de los años 80 ostentó, en la punta circular de la torre, un gigantesco anuncio de la empresa japonesa de relojes Citizen en color rojo que permanecía iluminado desde el interior del mismo anuncio todas las noches que podía observarse a varios kilómetros, hasta que fue retirado tras su restauración habiendo perdido parte de su iluminación después de su deterioro.

 

 

Este imponente edificio ha soportado cinco terremotos. Y hoy en día, existen restaurantes y un club privado que forman los niveles más altos en una circunferencia es giratoria junto con la maravillosa vista de 360° que se tiene a través de los enormes ventanales dan al complejo un atractivo plus turístico sobre los rascacielos de la Ciudad de México.

El Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones recibe anualmente 2.5 millones de personas en más de 80 exhibiciones. Un lugar que tienes qué visitar por su historia, por su arquitectura y su figura.

 

 

 

Foto destacada WTC México

 

Nostalgia urbana: Los barcos de vapor del canal de la viga
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Trajineras y barcos en la antigua calzada de la Viga combinaban viejos y nuevos mundos, llenando el espacio de colorido y contrastes.

Barcos de vapor y trajineras recorriendo los canales de la vieja ciudad de México.

 

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Como sabemos, México-Tenochtitlan fue construida sobre lo que era el Lago de Texcoco, que conectaba con otros lagos y superficies acuáticas, que los diferentes gobernantes desecaron el lago y entubaron para tener áreas habitables en la creciente ciudad. Los remanentes de esos ríos y lagos, quedaron hasta mediados del siglo XIX, y el Valle de México contaba con un magnífico espejo de agua que los habitantes usaban para su esparcimiento.

Algunos canales llegaban a un costado del Zócalo, donde ocupa está la Suprema Corte de Justicia y se conectaba con Xochimilco, Chalco y era el Canal de la Viga.

 

Wikipedia

 

Fue a principios del Siglo XX y las últimas décadas del siglo XIX, que este espacio era recreativo y la gente podía subía a las canoas y trajineras los domingos para hacer excursiones que los llevaban al lado de grandes casonas y edificios públicos, al ritmo de la marimba y al cobijo de la sombra de los árboles.

El personaje más conocido en los proyectos de navegación al interior de la ciudad, fue Mariano Ayllón quien montó una pequeña compañía cuyos navíos flotarían sobre Chalco, Texcoco, el Canal de La Viga y diversas zonas al sur y poniente de la ciudad.

 

 

El proyecto contempló la apertura de presas para que ni los pueblos ni el Centro se viera afectados en temporada de lluvias y también para poder controlar el nivel y la limpieza del canal. Pero las trajineras no facilitaron la situación para el nuevo sistema de presas y limpieza, haciendo que los trajineros con sus remos jalaran tierra, generando azolve y poniendo en crisis la navegación de ambas embarcaciones. Salvador Novo cuenta en Los paseos de la Ciudad de México que una de las fechas más populares para disfrutar del Paseo y Canal de La Viga era el tradicional Viernes de Dolores, previo a Semana Santa. En el ambiente se percibía el aroma y el estruendo de los cohetes.

En esa época, Iztacalco fue un gran atractivo turístico rodeado de chinampas sembradas con legumbres y flores, dotándolo de una belleza peculiar. En pleno centro del pueblo había famosas pulquerías, sitios de antojitos y la postal que regalaban los cuerpos de agua alrededor de la Iglesia era irresistible para los que llegaran a la capital.

 

Pueblo de Iztacalco

 

Su primer viaje fue de la Ciudad de México a Chalco y poco a poco llegaron más embarcaciones llevando pasajeros hasta La Villa, Tacubaya, San Ángel y Tlalpan hacia las poblaciones de Santa Anita, Iztacalco y Xochimilco. El Diario Oficial publicó en octubre de 1853 que el vapor General Santa Anna estaba al servicio del público. Salía del Paseo de La Viga hasta Mexicaltzingo en dos viajes entre semana y tres los domingos y días feriados.

Este barco porque podía transportar 200 pasajeros, medía unos 20 metros de largo por 3,5 de ancho y contaba con un salón para 60 personas. Los viajeros salían a las 9:00 am y a las 15:00 regresaban. En la garita de La Viga los paseantes estaban listos con naipes, catalejos, abanicos, sombrillas e instrumentos musicales para disfrutar del paseo.

 

Pueblo de Iztacalco

 

En 1869, el vapor de nombre Guatimoc realizó seis viajes de prueba antes de hacer una invitación formal al Presidente Benito Juárez, para que se uniera a un recorrido. El vapor zarpó y, unos metros más adelante, estalló una de las calderas, causando un gran susto al presidente y a su comitiva de invitados. Pero no hubo nada grave.

En 1890, el Presidente Porfirio Díaz inauguró una nueva línea comercial de barcos de vapor, entre Chalco y México, que no duró mucho, ya que poco después con la llegada del ferrocarril fueron desapareciendo.

 

Pueblo de Iztacalco

 

 

Los antiguos canales se fueron secando y para principios del siglo XX, el Paseo de La Viga conservó por un buen tiempo su atractivo como lugar de paseo en lanchas y trajineras hasta desaparecer. La nostalgia de un mundo viejo con pequeños barcos del Canal de La Viga que se asemejaban a los que se contemplaban a las orillas de los ríos en Francia. 

 

Información de Matador Network

Foto destacada @patriomoniom

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