Arte y Cultura
PARQUE Galería celebra 3 años con un “Cambio de Estado”
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PARQUE Galería es un espacio que se enfoca en el apoyo y promoción de artistas con intereses críticos y analíticos, cuya obra refleja las múltiples relaciones entre el arte, el reconocimiento de sistemas y estructuras opresivos y el contexto político social contemporáneo.

Tan grande es la cultura de la Ciudad de México que se necesitarían varios textos como este para definir a los recintos culturales de cada colonia. Muchos de nuestros barrios artísticos han transformado en galerías sus cafés, departamentos y hasta sus calles, cualquier espacio es pretexto para disfrutar del arte que emerge principalmente de los artistas locales.

La colonia San Miguel Chapultepec es uno de los sitios que ha ido forjándose una identidad meramente artística, contrastando con algunos buenos recintos que además de exponer artistas consolidados, dan oportunidad a otros emergentes para su difusión.

 

 

 

 

Dentro de este contexto surgió PARQUE Galería, cuyo nombre alude al término militar para una bodega de armas, y empezó muy cerca de la esquina de uno de los accesos a la explanada de la glorieta de Insurgentes. 

PARQUE Galería cumple 3 años este septiembre 2018, abrió sus puertas en 2015 con el objetivo de reunir a artistas nacionales e internacionales cuya obra describe el contexto político-social contemporáneo, al revelar estructuras opresivas de poder que a menudo no se reconocen como tal. Son un espacio de diálogo y difusión de distintas miradas e interpretaciones de la situación actual del mundo en el que todos vivimos, y todos cabemos.

 

 

 

En 2013, lo que fue una guardería perruna, en 2015 se convirtió en PARQUE Galería, con la búsqueda de un espacio de exhibición, la historiadora Ana María Sánchez, el financiero Andrés Rojo y el arquitecto y artista, Homero Fernández descubrieron una edificación abandonada en Puebla, en la Roma. Inmediatamente visualizaron allí lo que sería su proyecto artístico.

Al no tener una placa con su nombre a la vista, parecía una casa más; sin embargo, no es así. Bastaba tocar el timbre para descubrir este espacio de estilo minimalista con vidrios biselados, cuya línea de trabajo se basa en la crítica a las estructuras de poder y hace énfasis en las consecuencias provocadas por sus líderes en la sociedad.

PARQUE Galería propone obras donde se habla del contexto político social actual y se critica a las estructuras de poder desde su nuevo espacio, una casona en la colonia San Miguel Chapultepec.

 

 

 

 

PARQUE Galería, celebra su tercer año con la representación del artista mexicano Juan Caloca así como su primera muestra individual con la galería, “Cambio de estado (desmembrar, abstraer, desgarrar, penetrar, transmutar)” curada por Marina Reyes Franco.

 

 

 

 

Las piezas incluidas en “Cambio de estado” comentan sobre la transmutación de los símbolos y el análisis sensible de lo que puede implicar la deconstrucción de un escudo, una bandera o un asta, más allá de su forma reconocible como representación de poder en el siglo XXI. A través de la pintura, bordado, instalación, escultura y ambientación, Caloca se ocupa de realizar otra serie de acciones sobre la materia: desmiembra, abstrae, desgarra, penetra y transmuta. De esta manera, parte de la simbología patria vuelve a un estado previo al institucionalizado, incomoda al cuerpo la experiencia en sala, y cobra nuevas dimensiones atravesadas por los usos críticos de varios elementos.

 

 

 

El cuerpo de obra de Caloca está marcado por el nacionalismo de la celebración de la independencia, los peores años de la guerra contra el narcotráfico, y la represión sistemática que implica la Ley de Seguridad Interior.

Su trabajo ha cuestionado el límite de lo legal para darle un nuevo significado a partir de un accionar particular: beber, cantar, archivar, vomitar, desarticular, infiltrar, ondear. Si anteriormente Caloca se fijaba en el todo que compone los símbolos patrios, ahora también se fija en el simbolismo de sus partes. Los colores y fragmentos del poder, descontextualizados, adquieren una dimensión casi mística.

 

 

 

 

Parque Galería

Dónde: General Juan Cano 5, San Miguel Chapultepec

Web: parquegaleria.com

Exposición Cambio de Estado de Juan Caloca hasta el 13 de octubre 2018

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Tres artistas urbanos crean murales en la CDMX con pintura que purifica el aire
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Esta propuesta eco-artística creó murales con una pintura cuya tecnología acúta como 2 mil metros de árboles plantados para eliminar la contaminación.

Esta pintura actúa purificando el aire del mismo modo que lo haría un árbol.

 

Ahora es posible purificar el aire a través del street art. Una marca de vodka está detrás de este ambicioso proyecto, que se propuso crear murales de una extensión equivalente a 2 mil metros cuadrados de árboles plantados, con lo cual busca eliminar la contaminación de 60 mil coches cada año.

Este se llevó a cabo a través de la campaña Absolut Street Trees, donde el colectivo Boa Mistura, de España, y los mexicanos Revost y Seher One crearon tres murales que conjugan temas como la unión entre seres humanos, la igualdad de género y la libertad de expresión, respectivamente.

 

 

La campaña pretende plantar árboles a través de la creatividad conjugando el arte y Airlite, una pintura que al reaccionar con la luz purifica el aire. Esta pintura es totalmente ecológica, y tiene una acción fotocatalítica de última generación, que proporciona un efecto purificador del aire actuando exactamente igual a como lo hacen las hojas de los árboles de un bosque frondoso. Este sistema combate la polución urbana de un modo igual de eficaz que los árboles.

Esta pintura utiliza una tecnología anti-contaminación que limpia el aire de sustancias nocivas, elimina virus, bacterias, esporas y moho. Además combate de forma permanente los malos olores que se desprenden de los alimentos o cigarrillos, y evita que la suciedad se deposite en las paredes, haciendo el ambiente más higiénico y confortable.

 

 

De acuerdo a las estadísticas realizadas por el grupo de Airlite, la empresa hizo un comparativo con la pintura y encontró que treinta metros de esta sustancia funcionan exactamente igual que un árbol de 12 metros de diámetro. Esta tecnología empezó como una idea en el año 2000, pero fue hasta 2007 cuando se empezó a usar el producto beta en Roma, Italia, de donde es originaria la empresa.

Se dice que la garantía de la pintura es de 10 años, pero el efecto catalítico es potencialmente infinito en el sentido de que la energía en proceso la ponen el Sol, el oxígeno y la humedad; hasta que esas tres cosas sean recibidas por la pintura, ésta sigue funcionando.

 

 

 

Esta no es la primera vez que se utiliza esta tecnología en México. Más de 16 hospitales del Issste han sido recubiertos con esta pintura, además de un mural de 300 metros ubicado en Eje Central y Rafael Delgado, inspirado en la fuerza de los ciudadanos después del 19-S.

Con esta tecnología e iniciativa social, el artista Revost creó un mural de serpientes y águilas, ubicada en avenida Álvaro Obregón 151, en la colonia Roma. Boa Mistura, con su colorido árbol de la vida, se puede apreciar en la glorieta de la Diana sobre Reforma esquina Río Misisipi. El mural de Seher trata sobre la libertad de expresión; es el último por realizarse y estará ubicado en Insurgentes esquina con Reforma.

 

 

El área de los murales equivaldría, entonces, a 2,000 metros cuadrados arbóreos. Después de un año, dichas paredes habrán eliminado la contaminación provocada por 60,000 vehículos. Esta acción forma parte de la creación de una comunidad de colaboradores que tengan diferentes acciones para transformar el futuro.

Estas propuestas de acción social y de sustentabilidad, en conjunto con la inspiración de artistas, ayuda a que los grandes cambios se den a partir de las pequeñas acciones que hagamos entre todos.

 

 

Dónde: Álvaro Obregón 151, en la colonia Roma. Glorieta de la Diana sobre Reforma esquina Río Misisipi. Y por terminar en  Insurgentes esquina con Reforma.

 

Foto de portada Marriott Traveler

El chapulín, la hormiga y el ciempiés formaban parte del arte-ritual mesoamericano
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En la antigüedad prehispánica los chapulines, arañas, hormigas y otros insectos fueron parte de algunas metáforas del universo.

Insectos que formaron parte importante del arte prehispánico.

 

Los insectos ocupan un lugar muy importante en las tradiciones, comida, religión símbolos y hasta en la salud de las antiguas culturas de nuestro país. Si recorres la Ciudad de México encontrarás lugares con nombres de origen náhuatl relacionados con insectos como cerro del Chapulín (Chapultepec) o Azcapotzalco (hormiguero).

En la vida prehispánica hay muchas representaciones pictóricas o escultóricas de insectos. Los teotihuacanos consideraban a las libélulas como símbolo de la pureza del agua. Los mexicas las relacionaban con entes malignos o demonios habitantes del aire; los mayas prehispánicos de México y Guatemala cultivaron abejas sin aguijón para aprovechar sus mieles y ceras y las asociaban con la fertilidad.

 

 

Para los mexicas la hormiga era un animal de mal agüero y en la tradición popular la hormiga es la responsable de los eclipses de luna y sol. Como sea, las personas recolectan hormigas para comer o vender, y lo mismo con los escamoles y las hormigas chicantanas que se tuestan para molerlas con chile de árbol y preparar una rica salsa.

Aquí te dejamos algunas de las representaciones de los insectos en el arte prehispánico.

 

Mariposa

 

 

La mariposa es quizás uno de los insectos más difundidos en el arte de nuestro país, ya que fue el adorno más común de los incensarios de barro de Teotihuacán. Representaba a la flama y con frecuencia se colocaba al lado de Huehuetéotl, dios viejo del fuego. En Tula y en Chiché Itzá, la mariposa era usada en los sellos para imprimir diseños en vasijas de barro y como distintivo de los dirigentes. Los antiguos mexicanos conocían muy bien su ciclo de vida y sus hábitos: a los huevecillos les llamaban “ahuauhpapalotl”, a las orugas “ocuilpapalotl” y a las crisálidas “cochipilotl”. En la cultura maya las mariposas eran consideradas las almas de guerreros muertos en batallas o sacrificios.

 

Chapulin

 

 

El chapulín tenía un alto valor sagrado y representaba el poder sobrenatural para los mexicas. Chapulín es el nombre genérico en náhuatl del “saltamontes” o “langosta de la tierra”. La escultura de un chapulín rojo tallado en piedra roja que se encuentra desde el siglo pasado en el Museo Nacional de Antropología, es una hermosa pieza que proviene de la ciudad de México. En los códices, como el Boturini o Mendoza se usó al chapulín encima de un cerro para indicar el topónimo de Chapultepec. El chapulín también se utilizaba y aún se usa como alimento. Una ración de 100 gramos de estos insectos puede contener hasta 80 gramos de proteínas y solo cuatro de grasas no saturadas, además de varios minerales. Hay 54 especies de chapulines comestibles registradas en México, pero son las pertenecientes al género Sphenarium las más buscadas y comercializadas.

 

La hormiga

 

 

El Códice Florentino informa que para los mexicas la hormiga era un animal de mal agüero. Su presencia en una casa era signo de que algún enemigo malévolo y envidioso la había mandado para causar enfermedad, muerte, pobreza y ansiedad a sus habitantes.

 

El ciempiés

 

 

El término petlacoatl se usó para designar al ciempiés, aunque se dic que el término original es petlacolcoatl o centzommaye. El primero, hoy transformado en petasolcoate, viene de petlatl “petate”, zoltic o zolli, “cosa vieja” y coatl, “culebra”, es decir, se refiere al bicho, que por su forma de serpiente, su color amarillento y por el fleco que forman sus numerosas patas –400 según los mexicas– se parece al borde de un petate viejo. En los códices de los mexicas es frecuente la representación de ciempiés. Se creía que el ciempiés, la serpiente y Tlazoltéotl simbolizan la lujuria. Se creía que esta diosa podía provocar el pecado sexual y también perdonarlo después, siempre y cuando el responsable confesara.

Chichén Itzá, el equinoccio de primavera y el descenso de Kukulcán
Bernardina de la Garza Arregui
Cada año este impresionante fenómeno reúne a más de 25 mil personas en la majestuosa Chichén Itzá.

Ya empezó la primavera, y los dioses lo saben.

 

Chichén Itzá, fundada en el año 525 d.n.e., fue la capital más sobresaliente del área maya a finales del periodo Clásico e inicios del Postclásico. Se encuentra localizada en el estado de Yucatán, a 121 kilómetros de la ciudad de Mérida y dentro de su conjunto arquitectónico se ubica el Castillo o pirámide de Kukulcán, dios que en la cultura maya representa a la Serpiente emplumada, como Quetzalcóatl para los aztecas.

Este 20 de marzo inicia la primavera en el hemisferio norte -con el equinoccio vernal- y el otoño en el sur. La hora exacta de este evento astronómico será a las 3:58pm (hora de la Ciudad de México). Este año tendremos en la misma jornada una luna llena, para redondear una fecha altamente cargada de energía y simbolismo.

 

Chichén Itzá

 

Los mayas eran grandes observadores de la bóveda celeste y con gran atención contemplaron los fenómenos de luz y sombra generados durante cada día del año. Construyeron así, la pirámide de Kukulcán tomando en cuenta todas las variables que arduamente habían estudiado, y así consiguieron un maravilloso efecto.

Durante los equinoccios de primavera y otoño, es decir, cuando la duración del día es igual a la de la noche en toda la tierra, los rayos del sol chocan con las alfardas de la escalera principal, y un juego de luz y sombra produce un espectáculo deslumbrante.

 

Chichén Itzá

 

Se forman siete triángulos isósceles de luz invertidos como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio durante el ocaso, lo que resulta en la formación de una imagen que asemeja a una serpiente formada por los triángulos de luz.

Conforme el sol va siguiendo su trayectoria, la sombra de triángulos se desliza por el muro, recorriéndolo hacia abajo hasta finalmente llegar a la cabeza de una de las serpientes que se encuentran al inicio de la escalera e iluminarla.

 

Chichen Itza

 

Investigadores concuerdan que este fenómeno significa el descenso del dios Kukulcán a la tierra para así, comenzar el ciclo agrícola. Se produce durante los meses de marzo y septiembre y puede observarse en un periodo de cinco días en las fechas más próximas a los equinoccios, específicamente tres horas antes del ocaso.

 

Chichen Itza

 

El fenómeno del descenso de Kukulcán reúne cada año a más de 25 mil personas que deseosas esperan este maravillo evento en la explanada de este hermoso lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1988 por la Unesco; Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

 

 

Astrológicamente, el equinoccio marca también el ingreso al signo de Aries, el año nuevo en la astrología occidental, el signo de fuego regido por Marte en el cual el Sol tiene su exaltación, y en el cual se celebra la renovación y revitalización de la naturaleza a través del incremento de la luz que insemina la tierra. Tradicionalmente la fecha está vinculada a la siembra y al nacimiento de la naturaleza. Es la época donde las tierra empieza a reverdecer, los pájaros cantan, brotan flores, el aire es más caliente, los animales se aparean y en general hay más energía en el ambiente. Por ello, la medicina china recomienda en esta temporada salir a dar caminatas en la naturaleza para respirar el chi o energía vital. Y según los viejos manuales de alquimia, el rocío que era utilizado en la preparación de elixires debía recogerse en la primavera.

El Museo Soumaya, es nombrado como uno de los museos más bellos del mundo
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El museo Soumaya guarda 66 mil obras de aproximadamente 30 siglos de arte. Un espacio para grandes exponentes.

Como una escultura abstracta, del tamaño de un edificio, se levanta el Museo Soumaya. De color plateado brillante y formado por miles de hexágonos, este espacio se asemeja a un palacio de duendes, encuadrado de manera surrealista por una de las zonas más urbanizadas de Granada – Polanco, entre oficinas, edificios administrativos, centros comerciales y el recién creado Museo Jumex.

 

 

La edición francesa de la revista Vogue recientemente publicó los 17 recintos museográficos de todos los países que merecen por lo menos una visita (aunque sea virtual). Entre los incluidos se encuentran lugares como Le Louvre de París, el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York, el Museo del Hermitage en San Petersburgo, el Museo del Vaticano y, por supuesto, nuestro Museo Soumaya, el único de Latinoamérica.

 

 

El museo es parte del proyecto cultural de uno de los empresarios más prominentes, Carlos Slim. Anteriormente, inició como un museo al interior de un centro comercial en 1994, pero la ambición de la idea se consumó con el edificio creado por su propio cuñado, Fernando Romero, en 2011. El museo se llama así como un homenaje a la fallecida esposa de Slim, Soumaya Domit.

Como menciona Vogue, su contenido también es motivo de admiración. Las 140 obras de Rodin, los maestros de Nueva España y las pinturas de Diego Rivera, Salvador Dalí y Pablo Picasso son, de acuerdo a la revista, imperdibles del museo que permitieron decir que el Soumaya es uno de los museos más bellos de 2019.

 

 

La colección de piezas remite a una de índole personal; de alguna manera lo es, y fue creciendo. Las obras son un recorrido histórico por la historia del arte desde el siglo XV. Hay críticos que apuntan que, en el museo verdaderamente se encuentran puntos nodales esenciales del arte a través del tiempo.

Por dentro, el museo se asemeja al Guggenheim de Nueva York, con una forma de espiral en dimensiones más holgadas. Uno de sus grandes atractivos es que guarda la segunda colección más grande del mundo –fuera de la de su país– del escultor francés Auguste Rodin. También hay obras de artistas icónicos como Picasso, Dalí, Siqueiros, Tamayo o Rivera, y arte novohispano y latinoamericano. 

 

 

El museo da la impresión de una ambiciosa probada del arte pero también se busca que las personas, muchas de pocos recursos, tengan un acercamiento a piezas históricas que jamás podrían haber visto fuera de México. Lo cierto es que es un espacio que acerca a los grandes exponentes del arte al público. Quizá pudo alcanzarse lo anterior bajo una visión sofisticada, pero lo indudable es que es un proyecto imaginado para otorgar al público más amplio una pincelada de arte y, de hecho, quizá el surrealismo de su edificio vuelve más atractivo al recinto para espectadores más eclécticos.

 

Dirección: Miguel de Cervantes Saavedra 303, col. Granada, CDMX.