Gastronomía
12 lugares en la CDMX donde puedes probar repostería de vanguardia
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El postre es el sello dulce de la experiencia culinaria, que aunado con la frescura de los ingredientes y la mezcla de nuevos talentos, crean una tendencia y movimiento vanguardista en el mundo de la repostería.

Estos lugares están a la vanguardia en repostería.

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La repostería es el arte de la creación de platillos dulces. Que cuando se integran  con el concepto vanguardista, entran en juego el desarrollo de alimentos con vistas modernistas en el mundo de los postre. La repostería siembre busca nuevos sabores para experimentar. Es por eso que la tarea del repostero es desarrollar su creatividad y emocionar a los comensales con el uso de técnicas, texturas, colores, sabores y una variación de elementos visibles en el plato. El repostero tiene que generar tendencia y estar a la vanguardia.

La tendencia vanguardista siempre busca el placer del cliente acompañada de la cultura y armonía de su alrededor. Y la CDMX entra en acción al ser parte de la gran diversidad cultural de este país, cuya población y riqueza culinaria es inigualable. La metrópoli mexicana posee una larga tradición en cada una de sus alcaldías de donde surgen nuevos talentos culinarios. Aquí te dejamos con 12 fascinantes sitios que poseen una gran explosión culinaria y cuentan con la mejor repostería vanguardista para el amante del dulce paladar.

Balcón del Zócalo

Av. 5 de Mayo 61, Centro, CDMX.

En el menú de postres puedes encontrar: arroz con leche con un poco de horchata de coco, el Red Velvet, acompañado de helado de frambuesa y texturas de lima; no puede faltar el peculiar pastel de chocolate, "Amalia", con chocolate del 70% para los amantes de este dulce placer. Además está la Tarta de Cítricos y Té Chaí con una presentación peculiar al aparentar una rueda sobre una nube de merengue flameado, una combinación de sabores frescos y especiados.

Horario: Lunes ? Domingo 7:00 a 23:00h

Precio promedio por postre: $110-125

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Contacto: 55 5130 5134

Boca

Puebla 266, Roma Norte, Roma Nte., CDMX.

Boca se especializa en postres de temporada de vitrina, los cuales son elementos individuales presentados con atractivos terminados y, por otra están los postres al plato que son elaborados al momento frente al cliente, haciendo una total y nueva experiencia; no puede faltar su maridaje, acompañado de un vino rosado, un café o cerveza. La tarta de queso de cabra, guayaba y brotes de hinojo es algo que definitivamente no te esperas. No puede faltar el lado floral de la historia, un postre en vaso compuesto por un cremoso de lavanda, granita de Jamaica y un crumble de vainilla, algo para lograr un momento de tranquilidad.

Horario: Lunes ? Sábado 10:00 a 19:30h

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Contacto: 55 7825 1128

Precio promedio por postre: $70-90

Rosetta

Colima 166, Roma Nte., 06700 Ciudad de México, CDMX

 

Rosetta a cargo de la chef Elena Reygadas, está influenciado por la cocina italiana sin perder las raíces mexicanas y artesanales otorgándole una personalidad inigualable. En la carta de postre hay un a base de pequeños hongos silvestres que cambiará tu forma de verlos. También puedes encontrar sabores como mamey, pixtle y taxcalate; helados de semillas y hojas comestibles, sin duda es algo que tienes que probar.

Horario: Lunes ? Sábado 13:30 a 23:30h

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Contacto: 55 5533 7804 / 55 5533 8346

Precio promedio por postre: $70 ? 137

Ice Cream Nation

Colima 166, Roma Nte., CDMX ( y sucursales en Polanco, Roma Norte e Interlomas).

Ice Cream Nation es un concepto de heladoras elaborados con nitrógeno, un líquido a muy bajas temperaturas que congela tu postre favorito en segundos. Hay selección de sabores frutales y chocolatosos, como el Ferrero, un simple auténtico, acompañados de tus toppings preferidos y un calientito waffle tostado, o si prefieres convertirlo en una espesa malteada.

Horario: Lunes ? Domingo 12:00 a 20:00h

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Contacto: 55 2155 2186 / 55 5264 1327

 Precio promedio por postre: $77 ? 133

Mia Domenicca

Calle de Durango 279, Roma Nte., 06700, CDMX.

El postre cuenta con sabores que te regresarán a tu juventud, como lo hace la esponja de tres leches y helado de berries, una explosión de sabor a galletas de vainilla acompañado de una dulce y exquisita salsa de lechera, envolviendo la frescura de las moras salvajes. Y si te quieres atrever a probar una combinación no tan tradicional, puedes optar por chocolate, aceite de oliva y flor de sal, un postre que no te imaginarías comer con una tibia hogaza de pan.

Horario: Martes ? Sábado 13:30 a 24:00h / Domingo 13:30 a 18:00h

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Contacto: 55 9130 8456

Precio promedio por postre: $150 ? 200

Pehüa

Av Sonora 123, Roma Nte., 06700, CDMX.

Pehüa tiene cuatro ofertas de poste, pero si tu colmillo no da para saborearlos, debes probar la capirotada, un pan de pulque con sorbete de café de olla y nitrogenado de queso; también está el flan de mamey, un sabor intenso sabor a pixtle que aromatizará tu cierre, pero si tu final corresponde a la frescura de las frutas, la fruta de temporada en textura es tu opción, una versión de cítricos y tropicales que tomarán tu paladar por diferentes sensaciones.

Horario: Lunes ? Sábado 13:00 a 16:30 / 18:00 a 22:15

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Contacto: 55 7825 0349 / 55 7825 0350

Precio promedio por postre: $132 ? 142

Máximo Bistrot

Calle Tonalá 133, Roma Norte, Roma Nte., 06700 Cuauhtémoc, CDMX.

Para cerrar con broche de oro en el Máximo, no te puedes perder la combinación de manzana, stracciatella y caramelo un plato que te robara la vista con sus alturas y colores; sin duda si tu corazón late por la intensidad del chocolate, su cremoso con avellana y naranja es tu elección, la untuosidad de las texturas y sabores. Algo tradicional y recomendado por los meseros de la casa es el pan francés, algo clásico que nunca cambiará tu perspectiva.

Horario: Martes ? Sábado 13:00 a 17:00h / 19:00 a 23:00h / Domingo 13:30 a 16:00h

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Contacto: 55 5264 4291

Precio promedio por postre: $120 ? 280

Café de la Escalera

Av Moliere 222, Polanco, Polanco II Secc, 11550 Ciudad de México, CDMX. Palacio de Hierro, planta baja.

A cargo de la pionera repostera Mexicana, Maricú Ortiz, encontraras opciones de desayuno, comida y cena, con una gran oferta de panadería, finalizando con una extensa gama de opciones dulces con toques vanguardistas provenientes del Centro de Artes Culinarias Maricú. Con presentaciones atractivas y colores destellantes, los sabores van desde el chocolate hasta lo cítrico y tropical con nuevas versiones cada temporada, algo para cada paladar.

Horario: Lunes ? Domingo 11:00 a 21:00 h

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Contacto: 55 5631 3348

Precio promedio por postre: $80 ? 95

Quintonil

Av. Isaac Newton 55, Polanco, Polanco IV Secc, 11560, CDMX.

El cierre final no se queda atrás cuando hablamos de  la mejor repostería de la ciudad, es aquí donde entra un pequeño plato emblemático de piedra que limpiará tu paladar al probar su nieve de nopal con limón y sal. Al igual que el menú degustación de platillos, existe uno exclusivo de postres en donde puedes degustar tres de ellos a un precio especial: crema de mamey, galleta de pinole y helado de hueso de mamey, algo simple a la vista pero una bomba en boca. Algo más ligero están las innovadoras piedras de guanábana; gel de pimienta rosa y chocolate blanco caramelizado, un postre en el cual debes indagar para descubrirlo y por último, un conjunto de frutas tropicales como mango, piña y maracuyá, que te robara la mirada.

Horario: Lunes ? Sábado 13:00 a 17:00h /19:00 a 23:00h

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Contacto: 55 5280 2680 / 55 5280 1660

Precio promedio por postre: $140

Dulce Patria

Anatole France 100, Polanco, Polanco III Secc, 11560, CDMX.

Una oferta de menú amplia en donde encontrarás clásicos tanto en bebidas, platillos y postres, patrocinados por la chef Martha Ortiz. Un postre con una experiencia humeante, con un ingrediente especial: "La lluvia que apaga el fuego": un helado de maíz tatemado y tierra de cacao, un sabor que definitivamente no te esperas en una presentación a cargo de una fría cascada de humo. Retomando los vibrantes colores de su esencia, María la Tehuana te traerá sabores a tuna, requesón y leche quemada, jugando con fuertes colores y texturas que se fusionan en un manjar.

Horario: Lunes ? Domingo 13:30 a 23:00h

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Contacto: 55 5512  3456

Precio promedio por postre: $98 ? 198

Avith

Malintzin 165, Del Carmen, 04100, CDMX.

Chocolatería gourmet escondida en un pequeño rincón en Coyoacán, te ofrece una variedad de chocolates, macarrones y pastelería individual con presentaciones atractivas y coloridas, que querrás probar. A través de una larga vitrina podrás probar las constantes nuevas ofertas con sabores de chocolate, frutos rojos, coco, queso de cabra, cítricos, almendra, entre muchos otros; donde presenciarás las diversas sensaciones en cada uno de ellos, reflejados por la dedicación y el amor al oficio.

Horario: Martes- Domingo 11:00 a 19:30h

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Contacto: 55 6385 5570

Precio promedio por postre: $20 ? 45

Los Danzantes

Parque Centenario 12, Coyoacán TNT, Coyoacán, 04000, CDMX.

Los Danzantes es una experiencia 100% oaxaqueña en un ambiente prehispánico. Con una carta de postres con sabores muy peculiares, este pintoresco establecimiento fue elegido gracias a su manjar de higos, chocolate y especias, una combinación de texturas y temperaturas presentadas en conjunto para brindar una nueva experiencia al público. Integrado por un cilindro de chocolate semi-amargo, tierra de cardamomo, espuma de especias, higos macerados en mezcal, almendras frescas y un cremoso helado de especias, sabrás que tu experiencia estará completa al final de tu visita.

Horario: Lunes ? Miércoles 12:30 a 23:00h / Jueves 12:30 a 00:00h / Viernes ? Sábado 9:00 a 1:00h / Domingo 9:00 a 23:00h

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Contacto: 55 6585 2477 / relacionespublicas@losdanzantes.com / Precio promedio  por postre: $120 ? 165

Autora: Estefania Lagarda

El pozol es la bebida deliciosa y ancestral del sur de México
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Si andas por las tierras de la selva mexicana, es mejor que ubiques dónde se vende el pozol, porque te va a quitar el calor.

La única bebida que también se come es el pozol.

 

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Desde la península de Yucatán pasando por Tabasco, Chiapas, Veracruz y hasta llegar a Oaxaca, el calor hace de las suyas en los turistas que sin saber tienen el mejor de los remedios al alcance de su mano y de todo tipo de bolsillos.

Para muchos es muy raro llegar al calor de Veracruz y ver a medio mundo tomando café, parece inverosímil, pero vaya que ayuda a bajar el bochorno, así pasa con el pozol una bebida que parece extraña pero que es deliciosa y levanta.

 

 

 

Del náhuatl tlapozonalli, hervido o espumoso, también es llamada hujc uy en zoque y k?eyen en maya, la antigua bebida que estaba reservada para las altas esferas de la sociedad se sigue haciendo hoy igual que antes, a base de maíz.

Al maíz nixtamalizado de le vuelve a cocer y a moler para obtener una pasta que se hará bolas de masa. En un vaso de agua fresca endulzada o con sal y chile se agregan estas bolas para que se deshagan y listo, ahí está el pozol en sus presentaciones, dulce y salado.

 

 

Muchos dicen que el pozol es como un atole frío, lo cual puede resultar extraño, pero no hay como probar para juzgar sobre todo porque hoy se puede encontrar mezclado con otros ingredientes y también dependiendo de la región con otros nombres.

En Tabasco, por ejemplo, existe el chorote que es esta bebida, pero con cacao. Pero también hay pozol con coco, o el pozol agrio que se envuelve en hoja de to para dejar fermentar, en Chiapas se elabora uno con hoja de guan.

El nambimbo es una fruta que crece en Chiapas y que se agrega antes de la masa, el cacao, piloncillo, sal y el chile; si este resulta muy extravagante no te pierdas el zapoyol, que se elabora con mamey y piloncillo rallado.

 

 

Con los años el pozol pasó al consumo de los hombres del campo que solían llevar su jícara o un cuenco de barro y las bolitas de maíz envueltas en hojas de plátano u otras hiervas para prepararlo en el campo cuando el cansancio empieza a sentirse.

Hoy se sigue sirviendo en cuencos o jícaras, pero su efecto y sabor lo llevaron a toda la población, incluso a los extranjeros que se animan más a probarlo como una bebida gourmet en restaurantes, aunque en realidad es una bebida de venta callejera.

 

 

Pozol

¿Dónde?  En mercados y puestos del sur de México

¿Cuándo? Todo el año

¿Cuánto? Entre $10 y $30 pesos

Foto destacada Instituto Gastronómico

Hermosa sandia amarilla: el fresco poder de los carotenoides
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La sandía amarilla es baja en sodio y potasio, es ideal para diabéticos, hipertensos y como dulce para los que no quieren caramelos.

La sandía amarilla es amiga del limón y el chamoy con bajo aporte calórico.

 

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La sandía, la representación misma de la frescura, salió del desierto del Kalahari para llegar a España y luego arribar a la tierra azteca por ahí del siglo XVII, desde entonces, se ha consumido en México con singular alegría y hasta en su versión amarilla.

 

 

¿De dónde salió?

Algunos agricultores afirman que la sandía amarilla surge de manera natural. Una de las teorías es que se debe al tipo de mineralización de la tierra en la que siembra, otra es, que esta coloración se debe a una polinización natural que combinó propiedades de la calabaza y la sandía.

Tampoco se trata de una especie diferente a la roja, se trata sólo del cambio en su pigmentación a causa de la presencia de carotenoides durante el proceso de la fotosíntesis.

 

 

¿Por qué es amarilla?

Y son precisamente los carotenoides los que le dan el color amarillo a la sandía, el pigmento que además indica otros cambios que no vemos a simple vista, por ejemplo, la alta concentración en citrulina, un aminoácido vasodilatador.

 

 

¿Cuáles son sus maravillas?

 

Así como su versión colorada, la sandía amarilla es muy buen para hidratarnos, pero ésta suculenta versión que dicen es más dulce, aporta muchos otros beneficios a nuestro organismo, como la alta cantidad de calcio.

Además de repetir las vitaminas A y C que tiene la sandía roja, pero con mayor concentración, también es aporta una generosa cantidad de hierro, que apoya la recuperación de la anemia y otras enfermedades.

 

 

Sus aminoácidos son ideales para combatir la hipertensión y la diabetes. Lo último que sabe de sus aportaciones a la salud es que los carotenoides previenen las enfermedades degenerativas de los ojos ¡cuántos hubiéramos querido saber esto antes!

Afortunadamente para nosotros la sandía amarilla se cultiva en México durante todo el año, pero tampoco es que sea fácil de conseguir. Si te mueres por probarla la puedes adquirir en línea o en la Central de Abastos por medio de sus servicios a distancia.

 

 

Sandía Amarilla

Dónde: Central de Abastos de la CDMX

Cuando: Todo el año

Cuánto: $99 pesos

Foto destacada Amifruit

El café de olla es una importante herencia de la Revolución Mexicana
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El café de olla es una bebida que además de llenarnos de energía por la mañana nos hace sentir reconfortados con su aroma.

El café de olla es una bebida para la batalla de todos los días.

 

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Originario de Etiopia, el café llegó a México durante el siglo XVIII por el puerto de Veracruz, hay quienes creen que proveniente de Cuba a finales del año 1700, desde entonces tomó un lugar importante en nuestra historia.

México es el primer productor mundial de café orgánico, los estados con mayor producción son Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca y Guerrero, pero en total hay 14 estado productores de un café que muchos ya quisieran.

 

 

Por ser un clásico que existe en todo el mundo, es muy difícil renovarlo o resignificarlo, pero no para las Adelitas, que durante la Revolución Mexicana le dieron otro nivel a una bebida que ya sola es muy aromática.

Las Adelitas o soldaderas participaron en el desarrollo de la Revolución Mexicana, incluso hicieron un llamado a las armas antes que le mismo Madero. Mujeres de todas las edades, acompañaban a los regimientos para hacer de soldados, enfermeras y abastecer de alimentos a los campamentos.

 

 

Los regimientos andaban para todos lados, viajando en caravanas, a caballo y a pie, cargar únicamente con lo necesario era una obligación y por supuesto, había artículos de cocina indispensables, como las ollas de barro.

De entre los alimentos, el indispensable era el café, que servía para avispar las mentes de hombres y niños, la leche suponía un lujo. Por las condiciones en las que viajaban el café lo cargaban en grano entero dando como resultado un café bastante insípido.

 

 

Bajo el ingenio de las adelitas el café se reinventó bajo el nombre que le da vida "café de olla" y que todavía hoy es un clásico de las reuniones familiares, de las frías mañanas de campamento o de las tardes de soledad en las que necesitamos conformarnos.

Originalmente el café de olla consiste en la infusión del grano del café con canela el cual se endulza con piloncillo, pero con el tiempo han surgido nuevas recetas que parten de los ingredientes básicos.

 

 

Para prepararlo se necesita una olla preferentemente de barro, en la cual se pone a hervir 1 litro de agua, cuando entra en ebullición se agrega una rajita de canela, 200 gramos de piloncillo y un clavo de olor, cuando el piloncillo se deshace por completo viene el café.

Aquí viene el truco. Si se agrega café muy molido se obtendrá una bebida amarga que dominará el olor y el sabor, el punto es agregar en paño o en un infusionador, café de molido tosco o para prensa francesa.  

 

 

El fuego se apaga y se deja reposar 10 minutos, si quiere uno ponerse gourmet se puede agregar anís estrella y ralladura de naranja. De ser posible se sirve en tarro de barro y se acompaña tradicionalmente con algún pan o galleta para remojar.

 

 

¿Cafecito de olla?

Dónde: sobre todo en el centro del país

Cuando: todo el año

Cuánto: entre $12 y 15 $pesos por taza

Foto destacada El rincón de Sarita

Peneques, la secreta delicia de maíz que resguarda la CDMX
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El peneque pertenece al mundo de la garnacha ya que es un antojito de maíz, pero que se encuentra en peligro de extinción.

El peneque es un antojito casero misterioso pero delicioso.

 

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No se sabe mucho del origen de los peneques, lo único cierto es que sólo los encuentras en el valle de México y que ni todos sus pobladores los han probado, todo parece indicar que este digno representante del maíz está por desaparecer.

Se dice que el primer registro de los peneques se halló en un recetario del siglo XIX, pero los expertos indican que su referencia más certera se encuentra en los mercados públicos desde 1831 y documentado hasta 1888.

 

 

 

Así como se narran las leyendas urbanas, se cuenta que los peneque son un derivado de los tlacoyos que se vendían en la calle, éstos que no tenían muy buena calidad en su relleno sí lo eran en su masa, así que muchas señoras, los compraban para cambiar el relleno en casa.

Y así nació este antojito muy casero, pero a la vez muy de la calle por sólo poderse adquirir en los tianguis.

 

 

Los peneques se elaboran haciendo una tortilla ovala de 10 cm de largo, sólo se cuece de un lado para doblarla rápidamente por la mitad y cerrarla casi por completo.

Por su forma parece como una quesadilla cerrada como una ostra, la diferencia es que el peneque así es sólo la materia prima de todo un platillo que expone a los sabores más sabrosos de los hogares de la gran urbe.

 

 

Los peneques se compran por docena y se llevan a casa para ser "enchulados". Por la pequeña abertura que tienen se mete el relleno que uno quiera, la imaginación es el límite, aunque el relleno clásico es el queso fresco o porque no, un gouda.

Carne molida, frijoles refritos con queso canasto o ese "poquito de guisado" que sobra en el refrigerador son el corazón del peneque que después será capeado y frito, para lo cual se requiere mucha maestría pues se puede salir el guisado.

 

 

Al peneque lo debe acompañar una salsa, casi siempre va con caldillo rojo, a este se le puede agregar más sabor con un chile morita, pero si incluso hay quienes hacen peneques rellenos de nopal y los bañan con salsa verde.

Crema, queso rallado, cebolla y cilantro finamente picados son opcionales, los frijoles y el arroz son imprescindibles para completar este platillo fuerte de medio día, que para las abuelitas era un clásico de la Semana Santa.

 

 

Actualmente sólo se pueden encontrar en los puestos de tianguis y mercados donde venden tlacoyos y sopes para preparar en casa, si te llevas bien con la comerciante puedes llevarle queso Oaxaca para que los rellene.

 

 

Peneques

Dónde: tianguis y mercados de la CDMX

Cuando: todo el año

Cuánto: $30 pesos la docena.

Foto Destacada Cocina con Yoli

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