Arte y Cultura
Los 5 museos más admirables de arqueología en México
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Los museos mexicanos ubicados en la CDMX, Oaxaca, Veracruz y Quintana Roo donde podrás ver las piezas más interesantes de la arqueología mexicana.

Esta es una lista de los cinco mejores museos de arqueología en México.

 

Y a arqueología es la ciencia que estudia los cambios que se producen desde las sociedades antiguas hasta las actuales, a través de restos materiales dispersos en la geografía y conservados a través del tiempo. La arqueología puede considerarse tanto una ciencia social como una rama de las humanidades. En Estados Unidos, la arqueología es considerada un subcampo de la antropología​,mientras que en Europa la arqueología a menudo se considera una disciplina en sí misma o un subcampo de otras disciplinas.

Los arqueólogos mexicanos han sido reconocidos en todo el mundo por sus estudios de la prehistoria e historia humana del país, ya que en México se mezclan los descubrimientos de tesoros, junto al paciente trabajo de analistas científicos, y junto a la etapa de interpretación, que permite entender qué significaron los elementos descubiertos o explorados en la historia de la humanidad.

En MxCity se ha hablado mucho de las maravillosas civilizaciones del México prehispánico, y en cada estado de este hermoso país podemos encontrar uno o más museos dedicados a exhibir los hallazgos arqueológicos de las culturas que habitaron la región. Pero hoy recomendaremos cinco instituciones que todo mexicano debe visitar alguna vez en la vida para entender y gozar de la complejidad de nuestro pasado.

 

Museo Nacional de Antropología

Paseo de la Reforma & Calzada Gandhi S/N, Chapultepec Polanco, Miguel Hidalgo,  CDMX.

 

 

Este museo se encuentra en la Ciudad de México y es uno de los diez más importantes del mundo en su tipo y uno de los más visitados del país. Su colección es también la más extensa en lo que hace al mundo prehispánico, pues alberga 23 salas. Aquí podrás encontrar piezas como la vasija del mono, la piedra de los soles, la máscara de Pakal, un atlante de Tula y la escultura de Coatlicue.

 

Museo del Templo Mayor

Seminario 8, Centro Histórico, Cuauhtémoc, CDMX.

 

 

Este es uno de los más interesantes del país. Ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México y vecino a la Catedral, está construido justo a un costado del que fuera el Huey-Teocalli (templo mayor), el templo más importante de Tenochtitlán, que se encontraba en el centro de la ciudad. El museo fue colocado ahí por los hallazgos que resultaron expuestos al intentar construir edificios en la zona, lo que obligadamente convenció al gobierno de homenajear a la cultura mexica. El museo del Templo Mayor cuenta con ocho salas, cuatro de ellas dedicadas a Tláloc, el dios de la lluvia; y cuatro a Huitzilopochtli, el dios de las batallas.

 

Museo de Antropología de Xalapa (MAX)

Av. Xalapa s/n, Unidad Magisterial, 91017 Xalapa Enríquez, Veracruz.

 

 

Este museo cuenta con la segunda colección arqueológica más grande del país, en la que puedes apreciar piezas de las culturas olmeca, huasteca y totonaca. Dirigido por la Universidad Veracruzana, cuenta con más de 1150 piezas divididas en seis salas y tres patios. Se le ha otorgado el Premio Arquitectura del Paisaje, pues la primera cultura que recibe al visitante al ingresar al recinto no es otra que la cultura madre de los olmecas. Aquí puedes admirar e impresionarte con esculturas como las colosales cabezas olmecas y el señor de las limas de aproximadamente tres mil años de antigüedad.

 

Museo de Bocana de Río Copalita

Zona Arqueológica de Bocana del Río Copalita, 70989 Santa María Huatulco, Oaxaca.

 

 

En el reino de los Ñu Savi y su gran héroe, Iya Nacuaa Teyusi Ñaña; en el reino de los mixtecos y su héroe, el famoso 8 Venado Garra Jaguar se encuentra el Museo de Bocana de Río Copalita. Aquí podrás encontrar piezas de hasta 2500 años de antigüedad, así como las famosas “hachas moneda”, machacadores para elaborar papel y muchos artefactos de la vida cotidiana de aquel extinto reino.

 

Museo Maya de Cancún

Blvd. Kukulcan km 16.5, Zona Hotelera, 77500 Cancún, Quintana Roo.

 

 

Este museo cuenta con auténticas reliquias que datan de hace catorce mil años, o los restos de la famosa “Mujer de las palmas”, que es el esqueleto de 10 mil años de antigüedad perteneciente a una mujer que se encontraba en una cueva en Tulum.  Cancún nos invita a impresionarnos con este museo inaugurado en 2012, en el que podrás descubrir más de 350 piezas arqueológicas del mundo maya. La colección crece día con día, pues siempre hay nuevos descubrimientos. En su edificio, de estilo modernista, junto a la zona arqueológica de San Miguelito, podrás admirar más de 350 objetos arqueológicos, producto de 30 años de investigaciones, algunos nunca antes mostrados, otros descubiertos en excavaciones recientes.

La Capilla de Jimmy Ray, un alucinante espacio de colorido arte sacro
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La delirante residencia suburbana de un artista en San Miguel de Allende parece un sueño arquitectónico febril.

La Capilla de la Galería Jimmy Ray fue fundada en 2012 como un vehículo para presentar el trabajo de Anado McLauchlin junto con artistas selectos con los que Anado se ha unido a nivel visual y, a menudo, emocional.

La Galería está ubicada a 5 kilómetros de San Miguel de Allende en el complejo Casa de Las Ranas en el pequeño pueblo de La Ceieneguita. Esta es una galería amigable para artistas dedicada al “camino menos transitado”. Sus dueños son sin lugar a dudas, dos de los personajes icono de San Miguel. 

 

 

 

Por todas partes podrán ver estructuras-esculturas hechas a base de objetos reciclados, botellas de cristal, pedazos de talavera, etc. que han sido integrados para formar un espacio que es una galería del folclor mexicano visto bajo la óptica de un extranjero…

 

 

 

Anado McLauchlin construyó este oasis creativo, uno de los muchos inmigrantes que encontró su vocación artística en San Miguel de Allende. Llamó al complejo por su padre, James Raymond “Jimmy Ray” McLauchlin.

 

 

El complejo de la capilla incluye La Casa de las Ranas (La casa de las ranas), la casa privada de McLauchlin y su esposo Richard, así como una galería y jardines llenos de obras de arte y suministros. El arte de McLauchlin es en su mayoría medios mixtos, ya que el artista utiliza un enfoque de objetos encontrados para la arquitectura y la escultura.

 

 

 

Los edificios de la casa y las galerías están cubiertos de mosaicos de colores brillantes, la mayoría de los cuales incorporan piezas de espejo. Esta técnica también se extiende a las esculturas de gran formato y enmarcadas.

 

 

 

Anado adoptó su nombre actual después de viajar a la India (significa “silencio” en sánscrito), y su arte utiliza elementos de las culturas de ese país además de los de México y los Estados Unidos. Como tal, puedes encontrar imágenes religiosas hindúes junto a figuras de plástico luchador e imágenes de vaqueros en sus obras.

 

 

 

 

La Capilla de Jimmy Ray

Dirección: Temazcal 3, La Cieneguita, Gto. San Miguel de Allende.

Teléfono: 415 155 8044

La gran oferta de juegos del INAH para entretener a los pequeños
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El INAH pone a la disposición de la población en general su gran catálogo de juegos educativos, ideales para entretener y divertir a chicos y grandes.
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Durante estos días en que es recomendable quedarse en casa, siempre es un reto despertar el interés de los niños; los rompecabezas, libros para colorear y recortar y demás juegos digitales del INAH son una gran opción.

 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es uno de los organismos gubernamentales más importantes del país. El presidente Lázaro Cárdenas lo fundó el 3 de febrero de 1939 y ahora, más de 80 años después, el Instituto se ha consolidado como una de las instituciones líder en lo que respecta a las ciencias sociales. Gracias a su trabajo, se ha podido preservar el patrimonio histórico de México. Además, sus funciones incluyen labores de investigación antropológica, histórica y arqueológica, además de la restauración de monumentos históricos y la difusión de acervos.

 

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Imagen de: inah.gob.mx

 

El INAH es responsable de más de 100 mil monumentos, construidos entre los siglos XVI y XIX, además de 29 mil sitios arqueológicos. También está a cargo de 162 museos, repartidos por todo el país, entre los que destaca el Museo Nacional de Antropología, uno de los más importantes del mundo entero. También dirige varias escuelas y centros, en donde se forman investigadores, antropólogos, etnólogos y restauradores y arqueólogos, entre otros.

Además, algo verdaderamente loable del Instituto es que siempre intenta acercarse lo más posible a la población. Ya sea a través de conferencias, infografías o recursos digitales, el INAH siempre hace todo lo posible para que el conocimiento que genera se difunda. Dentro de todo esto, no se olvida de los niños, la semilla del futuro del país. Por eso es que puso a nuestra disposición toda una serie de materiales para que los pequeños se diviertan y jueguen, mientras aprenden sobre historia universal e historia de México.

 

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Imagen de: inah.gob.mx

 

A través de estos juegos conocerán sitios de Patrimonio Mundial, zonas arqueológicas y museos, además de una gran cantidad de exposiciones e información para despertar su curiosidad y espíritu científico. Hay rompecabezas, sopas de letras, crucigramas, laberintos, memoramas, recorridos por museos e información de animales endémicos y acontecimientos históricos. También encontrarán libros para recortar y colorear, de diversos temas: dioses prehispánicos, máscaras, sitios arqueológicos y grandes personalidades mexicanas. Por si esto fuera poco, hay toda una sección de juegos interactivos, a los que se puede acceder desde el navegador de internet. Descubre todo lo que el INAH nos regala en este link.

 

Para aquellos niños con alma de paleontólogo: el increíble documental de dinosaurios del Papalote.

 

*Imagen destacada de: inah.gob.mx

Tlatelolco intervenido de futurismo en este corto digital (VIDEO)
Ana Paula de la Torre Díaz
Mirar un espacio con otros ojos, que confluyen sentimientos y resaltan las cualidades estéticas de un espacio cotidiano y milenario.

Muchos sitios colmados de historia existen en la CDMX, pero quizá Talelolco es uno de los más poderosos. Aquí vivió una tribu rebelde, que separándose de los mexicas, los tlatelolcas, formaron el tianguis más grande que jamás haya existido en Mesoamérica.

Hoy es un espacio entre ruinas arqueológicas; ha sido el escenario de capítulos entristecedores de la historia de México, pero incluso en la tristeza, el arte es capaz de mutar esos sentimientos a los de reflexión y pertenencia…

Como parte del proyecto de Ciudad Intervenida, en el que artistas digitales reconvierten la manera en que vemos y experimentamos espacios cotidianos de la ciudad, Tlatelolco ha sido reinterpretado desde su historia y en una muestra estética sobre cómo las personas siguen apropiándose cotidianamente de este sitio milenario.

Una montaña digital integra los extremadamente disímiles elementos arquitectónicos de Tlatelolco; atletas mágicos y fluorescentes flotan en memoria de las Olimpiadas del 68; globos ¿u hongos?  crecen desde sus colores en las paredes del lugar.

El combo final invita a respirar los claroscuros de  una historia que nunca termina; la belleza de la nostalgia en la esperanza de un futuro, y la armonía del presente en un mismo espacio.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Sobre las ahuianime, las mujeres seductoras mexicas
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Las ahuianime eran mujeres que expresaban una sexualidad desbordante y alegre, para brindar a la gente el gozo que los dioses les otorgaron.
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En el imperio mexica, la prostitución era tolerada y cumplía una función específica; a las mujeres que vivían de ella se les conocía como las ahuianime, “las que están alegres”.

 

Dentro de la gran ciudad de México-Tenochtitlan, todo estaba pensado y regulado hasta el más mínimo detalle. Los roles, tanto de género como de clase, estaban bien establecidos, y era difícil salirse de ellos y desempeñar uno diferente. Más aún, la vida de los mexicas estaba predefinida desde su nacimiento, ya que, dependiendo del día y mes en que nacieran, se les asignaba un signo astrológico, el cual allanaba su camino a seguir. Entre los muchos papeles que asumían los pobladores de Tenochtitlan, uno de los más importantes era el de las ahuianime, las “mujeres que están alegres”.

 

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Imagen de: Wikimedia Commons

 

El rol de estas mujeres era expresar su sexualidad de manera abierta y seductora, muchas veces para acompañar a grandes guerreros o a las víctimas de sacrificios. Sin embargo, este tipo de prostitución no es el modelo conflictivo y estigmatizado que conocemos hoy en día; como todo lo demás en las sociedades prehispánicas, estaba regulado y cumplía una función. Lo más importante de todo era que no estaba necesariamente mal visto, ya que el gozo y el placer sexuales se consideraban un obsequio de los dioses y, por tanto, algo que se debía agradecer y disfrutar. Su mismo nombre lo dice: el placer era cuestión de alegría, no de vergüenza.

 

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Incluso, dentro del panteón mexica, había dioses que representaban la sexualidad: Xochiquetzal, protectora del amor, a quien correspondía la parte femenina; por otro lado, su marido, Xochipilli, el señor de los juegos, las flores y representante de la parte masculina. Por ende, en ese entonces, el placer sexual y, por consiguiente, la prostitución, también estaban ligados a lo divino, como todo en la sociedad mexica.

Sin embargo, había dos clases de ahuianime: las sagradas y las corrientes. A las segundas, quienes se ofrecían a los hombres de la ciudad, se les veía con recelo y cierto desprecio, ya que se consideraba que estaban disponiendo del placer sexual en exceso. Además, se les describe como mujeres que rompen con las normas morales y sociales aceptables, ya que su comportamiento no está suscrito a ningún ritual o práctica con algún fin en específico.

 

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Por otro lado, las ahuianime sagradas eran muy respetadas en la sociedad mexica, ya que participaban en fiestas y rituales de carácter religioso. Fungían como las acompañantes y “alegradoras” de grandes guerreros y, también, de las víctimas destinadas a ser sacrificadas. Además, se les identificaba fácilmente: se pintaban el cuerpo de amarillo y los dientes de rojo, llevaban el cabello suelto, sahumaban su cuerpo con hierbas aromáticas y mascaban tzictli, un antecesor del chicle que limpiaba los dientes y prevenía el mal aliento.

Cabe destacar que las ahuianime no estaban sujetas a su rol de por vida; muchas de ellas acababan casándose con los guerreros a quienes habían acompañado, y otras vivían de manera acomodada, dueñas absolutas de su oficio y de su destino. Sin embargo, los españoles tergiversaron y retorcieron la manera en que se veía a la sexualidad y el erotismo en Tenochtitlan. Pasaron estos complejos y sutiles conceptos y rituales por el filtro simplista del cristianismo, y pasaron directamente a condenarlos. Muestra de ello es el siguiente cuadro, el cual contrasta los términos nahuas con las traducciones españolas:

 

ahuianime ahuianime

Imágenes de: Twitter

 

 

Más cultura prehispánica: la leyenda de Ixchel, diosa maya de la luna.

 

*Imagen destacada de: Wikimedia Commons