Los enigmáticos gigantes de Tula, imponentes reliquias de los Toltecas
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Los atlantes de Tula son cuatro figuras antropomorfas, pertenecientes a la cultura tolteca, que se encuentran sobre la Pirámide B, en la zona arqueológica denominada como Tollan-Xicocotitlan.

Arriba de una pirámide en las ruinas de la antigua ciudad de Tula, estas amenazadoras figuras de cuatro guerreros colosales se elevan sobre los visitantes, mostrando el poder y la ferocidad de la misteriosa civilización tolteca. Sus expresiones faciales y particularmente sus ojos transmiten, incluso hoy, una actitud de deber constante. Es como si estuvieran observando estoicamente el paisaje de los enemigos perdidos.

Estos gigantes son reliquias sobrevivientes de la civilización tolteca. Los baúles y los troncos sólidos de estas esculturas están vestidos con el atuendo práctico característico de los guerreros mesoamericanos: llevan una armadura de algodón, sus cabezas están coronadas por elaborados tocados de plumas, y en sus pies usan sandalias para correr largas distancias.

Miden poco más de 4,5 metros de altura y están labrados en bloques de basalto ensamblados. Son representaciones de Quetzalcóatl como la «Estrella de la Mañana» (Tlahuizcalpantecuhtli), ataviado de guerrero tolteca, con un pectoral de mariposa, un átlatl, dardos, un cuchillo de pedernal y un arma curva que es muy característica de las representaciones guerreras de esta cultura. Inicialmente sujetaban el techo del templo ubicado en la cima de la pirámide,? de ahí el nombre de atlantes.

La presencia de estas columnas gigantescas en la ciudadela de Tula fue una demostración abierta y calculada del poder y la agresión en el corazón del imperio tolteca. Como tales, los gigantes probablemente tenían la intención de inculcar el miedo en los enemigos e inspirar reverencia hacia el gobernante entre la gente.

La civilización tolteca llegó al poder después del declive de Teotihuacan y en los siglos previos al surgimiento de los aztecas. A lo largo de los siglos, el poder cultural y militar de los toltecas continuó extendiéndose desde el centro de México hasta las regiones mayas de la península de Yucatán.

Pero el imperio no estaba destinado a durar. El final del reinado de los toltecas llegó abruptamente en el siglo XII, después de que un ejército de tribus nómadas rodeara y atacara a Tula, la capital del imperio. Pero la leyenda de esta civilización perduró, y siglos más tarde, los aztecas vagarían por las ruinas de Tula y crearían una versión mitologizada de su historia (desafortunadamente, gran parte de la información sobre el pasado de la ciudad se perdió cuando el emperador azteca Itzcoatl quemó los libros que contenían historia pre-azteca).

Hoy, puedes visitar las ruinas y, mientras caminas entre las sombras de sus gigantes guardianes, quizás experimentes algo del mismo temor que los exploradores pasados ??pudieron haber sentido.

Los monumentales atlantes se encuentran en la parte superior del Templo de Tlahuizcalpantecutli o también llamado “Estrella de la Mañana” desde la cual se aprecia toda la plaza principal.  El edificio más importante de la zona es el llamado Palacio Quemado que se localiza en el lado noreste de la plaza, su importancia radica porque, de acuerdo a las investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la estructura era, probablemente, el axis mundi del recinto sagrado y, por lo tanto, el eje central de construcción de la ciudad.

Esta pirámide, y algunos otros edificios localizados en el lugar, están relacionados con la clase media de Tula, que es una remembranza de los toltecas hacia la cultura Teotihuacana, lo anterior está relacionado con los grupos de teotihuacanos y los toltecas-chichimecas del norte en la fundación de Tula, (realizada hacia el año 700 d.c.). El esplendor de la ciudad se ha fechado entre los años 900 y 1000 d.c; durante este tiempo, Tula tenía casi 16 km2 de extensión, por lo que, la actual zona en arqueológica, sólo representa aproximadamente 12% de todo el territorio tolteca.

El sitio arqueológico y su excelente museo de historia están abiertos de 9 a.m. a 5 p.m. de martes a domingo. La entrada cuesta $ 65 pesos durante la semana, pero es gratis si vienes un domingo. Asegúrese de usar un montón de protector solar.

En el sitio, también hay un pequeño y modesto museo de historia natural dedicado a explicar la ecología del área. Tiene una gran cantidad de ejemplos de taxidermia de la fauna local, como correcaminos, gatos monteses, zarigüeyas y serpientes de cascabel.

Tula

Dirección: Tollan, El Salitre, 42800 Tula de Allende, Hidalgo.

Tumbas y leyendas del Panteón de los Ángeles en Aguascalientes
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El Panteón de Los Ángeles es una reliquia de 1870 que preserva muchas historias, mitos y grandes leyendas.

Foto destacada: Sin filtro news

El Panteón de los Ángeles es uno de los recintos patrimoniales de Aguascalientes.

 

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Aguascalientes ha impulsado dignificación de los espacios funerarios en cuanto a catalogación de monumentos y el desarrollo de proyectos turísticos, como los recorridos históricos y de leyendas, para mostrar la riqueza arquitectónica y escultórica que se concentran de sus panteones. De hecho, el Panteón de la Salud, Panteón de los Ángeles y el Panteón de la Cruz, son considerados los tres recintos patrimoniales de la ciudad.

Desde 2014 se dio énfasis a la catalogación del arte funerario en donde participaron expertos en restauración del INAH Aguascalientes abordando aspectos científicos y académicos, lo que permitió identificar 140 monumentos importantes.

 

 

Giovanni Guerrero Ramos, coordinador de Proyectos de la Dirección de Panteones del Ayuntamiento de Aguascalientes, aseguró que se trata de un patrimonio inadvertido para la generalidad de las personas, pero es una forma de impulsar acciones de conservación y difusión de estos espacio históricos. El Panteón de los Ángeles se construyó durante 1875 en lo que entonces se consideraba la orilla de la ciudad, fue inaugurado el 15 diciembre de ese mismo año por el gobernador Ignacio T. Chávez.

Entre sus monumentos se encuentra la sepultura del coronel Juan Silva fusilado por orden de Pancho Villa, en el mismo cementerio donde se encuentra su tumba. Sus pasillos tienen ostentosos mausoleos, que denotaban la riqueza de algunas familias de ese tiempo: viguería de madera, esculturas de mármol, pinturas murales, cantería y herrería. Pero lo más destacado es que tanto el mármol blanco como la cantera rosa y amarilla es local.

 

 

Estos materiales no solo son característicos de la región, sino que en su momento fueron del gusto que tenía Porfirio Díaz por lo francés; además de que muchos de los trabajos fueron creados por Refugio Reyes Rivas, los hermanos Giuseppe, Dante y Domingo Biagi, Octavio Ponzanelli, así como de muchos canteros locales.

Los estudios sobre este patrimonio sirven para conocer la historia de la ciudad y de nuestros ancestros, ahí están sepultados otros personajes Refugio Reyes Rivas, Francisco G. Hornedo, la familia Ortega Douglas, Felipe Cosío, Vicenta Trujillo, Tomas Medina Ugarte, Enrique Osornio Camarena,  o la familia Escobedo impulsora de los Baños Termales de Ojocaliente, e incluso el militar italiano Luigi Ghilardi Lucceshi.

 

 

El cementerio de Los Ángeles y de La Cruz son en realidad dos cementerios apenas divididos. Ambos cementerios presentan una sorprendente variedad de estilos artísticos como pinturas, herrajes y esculturas hechas de mármol así como de piedra de cantera rosa y amarilla.

En el interior del cementerio es fácil perderse en los pasillos para encontrar tumbas singulares y espacio en donde se han colocado pequeñas placas de metal que revelan las historias de los personajes enterrados.

 

Leyendas del Panteón de Aguascalientes

 

 

Don Carlos Espino contrató a un cantero del cementerio para hacer un monumento familiar, con el requisito de que terminar en la fecha pactada. Don Jesús, el cantero, acepto el compromiso e inició. Pero antes de llegada la fecha, y al ir por un andador para recoger su material, escucho ruidos extraños y se le "enchino" la piel con un trac, trac, trac. Don Jesús quiso correr pero las piernas no le respondieron.

De pronto vio un esqueleto que se acercaba a él y le decía: "compadécete de mis penas… estoy en el purgatorio; tengo muchos años sin descanso; pide a mi abuelo, padre de tu abuelo de que los doce mil pesos en plata que están al pie de la alacena que está en la cocina a vara y media de profundidad… que te dé cien pesos, de los cuales darás cincuenta al padre de la iglesia para que me haga tres misas. Yo te recompensaré dándote el alivio…"

 

 

El pobre hombre no supo qué hacer al ver al esqueleto caminando y meneando la mandíbula con voz de ultratumba. Sintió que una fuerza sobrenatural lo sostenía y cuando pudo moverse y salir corriendo, el esqueleto también parecía correr. Al llegar a la puerta del cementerio, juró no volver al lugar. Pero su responsabilidad fue más grande que su miedo, y volvió al día siguiente para terminar con su compromiso.

Aun así, Don Jesús enfermó y traía en la mente la petición del esqueleto... De hecho él mismo quiso hacer encargos antes de morir, ya que se sentía muy enfermo? Finalmente consiguió las monedas de plata para la misa de la aparición. Pero de Don Jesús no se supo más.

 

 

Panteón de los Ángeles Aguascalientes

Dónde: José Guadalupe Posada S/N, Zona Centro,  Aguascalientes, Ags.

Cuando: lunes a domingo de 07:00 a 17:00

Entrada libre

El Mikailhuitl es la gran fiesta poblana de los muertos
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Chilac es un escenario de encuentro entre vivos y muertos, una celebración donde la tradición es recordar a los que amamos.

Foto destacada: El sol de México

El Mikailhuitl es una fiesta poblana que es Patrimonio Cultural del Estado.

 

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San Gabriel Chilac, Puebla, es una de las valiosas comunidades de México por la conservación de la lengua náhuatl y el resguardo de tradiciones que dan carácter a su gente, descendientes de mexicas y toltecas que, detrás de una celebración sincrética, aún preservan la estructura prehispánica de una fiesta ancestral, Mikailhuitl, la fiesta de los muertos, declarada Patrimonio Cultural del Estado en 1997 por decreto del Gobierno de Puebla.

 

El origen del Mikailhuitl: la fiesta náhuatl de los muertos

 

 

Miccailhuitontli, la fiesta de los muertos pequeños, y Huey Miccaihuitl, fiesta de los muertos grandes, eran fiestas náhuatl que por su nombre refieren a la deidad del inframundo, para muchas culturas prehispánicas vecinas, Mictlantecuhtli, el señor de la muerte, del Mictlán.

Las fiestas anuales, que coincidían con el inicio del otoño, servían para facilitar la entrada del difunto a su lugar de muerte (Mictlan, Tlalocan, Tonatiuh ichan y Cincalco) y como catarsis para la comunidad, las fiestas se realizaban los cuatro años consecutivos a la muerte del miembro de la comunidad fallecido.

 

 Mikailhuitl: la fiesta poblana de los muertos

 

Fuente: ICAD Total

 

De aquellas fiestas, de la introducción de la fe católica y después la prohibición de las fiestas prehispánicas, surge el Mikailhuitl o como solía llamárseles en algún momento, la fiesta de Todos los Santos y la fiesta de los Fieles Difuntos; esfuerzo que no duró mucho pues hoy se les reconoce como la fiesta de los muertos.

Para los pobladores de San Gabriel Chilac, Puebla, el Mikailhuitl son un par de días de reconocimiento de los que ya han partido, esos seres queridos que merecen todo un rito que además de durar tres días, es necesario preparar desde un mes antes pues las cruces de los cementerios deben restaurarse, el papel picarse y, además, darles su tiempo a esas maravillosas ceras tlaquentitoc, o ceras adornadas, que se ofrecen a las yancuicatonali, almas nuevas, es decir, las surgidas durante el año.

 

 

Hacia el final del mes de octubre el camposanto se llena de los familiares de los que ahí descansan, limpian los alrededores de las tumbas para hacer los tradicionales jacales de carrizo, espacio destinado para recibir a los muertos y convivir con ellos, casi siempre quedan listo antes del día 28 del mes que está dedicado a los perecidos por accidentes, ese día la familia visita el lugar del acontecimiento para hacer una tumba de flores de cempasúchil, al medio día se humea el lugar con copal.

Los últimos detalles se afinan para el 31 de octubre, día en que los cocone, los niños, llegan a los hogares donde ya están las ofrendas listas para recibirlos alrededor de las cuales la familia se reúne para cantar y rezar, al punto de las doce del día las campanas repican dando salida a los cohetes y los gritos: yo calaque cocone, ye nica cate; ya llegaron, los niños están aquí.

 

Fuente: Cyberspaceandtime.com

 

Durante las primeras horas del día 1° de noviembre, se celebra una misa de intensión por los difuntos a la cual llega todo el pueblo alumbrado por velas que encienden desde sus casas y que deberán mantenerse encendidas toda la misa, pues el templo se mantiene con las luces apagadas.  

Al momento de terminar la misa comienza la fiesta, la gente compra flores antes de dirigirse a altares donde llega el momento de preparar la comida que se compartirá con todos los presentes, la familia, los difuntos conocidos y los invitados especiales, aquellas almas a las que nadie ofrenda pero que son bienvenidas a todos los hogares, por eso la comida debe abundar.

 

Fuente: Minube

 

Para la tarde del día 2 de noviembre, los difuntos adultos ya llegaron también al Tlalticpac, así que la fiesta sigue, en algunos hogares, donde los fallecimientos son recientes, los amigos y familiares llevan las ceras adornadas en apoyo al duelo. Ese mismo día es momento de despedirse, las ofrendas se llevan para llevarse al camposanto y despedir a los muertos en un último momento de convivencia donde los mariachis, las bandas de viento y hasta tríos se mezclan con oraciones y plegarias que despiden a los ancestros hasta el próximo año.

 

 

 

Mikailhuitl, Puebla

Dónde: San Gabriel Chilac, Puebla.

Cuando: del 31 de octubre al 2 de noviembre.

Cuánto: Asistencia libre, con todo el respeto que merece la celebración.

Uliche y chulkab: platillos tradicionales dedicados a los muertos
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El uliche o mole se considera uno de los platillos tradicionales de Tabasco, junto al chulkab que significa caldo bendito.

Foto destacada: Chef Lupita

El uliche y el chulkab son platillos tradicionales de los indígenas chontales de Tabasco.

 

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Tabasco vive entre muchas tradiciones, una rica gastronomía producto de la mezcla de la cocina indígena y europea, entre los cuales se pueden encontrar el pejelagarto asado, el pozol, los tamales tabasqueños, y muchos otros.

El chulkab (caldo bendito) o uliche, es un plato ceremonial de origen prehispánico, popular en las comunidades chontales de Tabasco. Surgió en el centro del estado, principalmente en el medio rural sobre todo en los municipios de Nacajuca, Centro, Jalpa de Méndez, Macuspana y Centla.

 

 

La cocina tabasqueña es una mezcla de tradiciones prehispánicas derivadas de las culturas chontal y maya con la española y africana que llegaron en la Conquista. Entre los platillos más antiguos que han sobrevivido a través del tiempo encontramos al uliche, un mole de fiesta que hace honor a los dioses.

El uliche se relaciona íntimamente con la región y la cosmogonía de los pueblos indígenas que todavía habitan en Tabasco. El uliche o huliche en maya chontal significa "mole",? es un platillo típico ? y se prepara para el Día de muertos.

 

 

El uliche se prepara entre rezos en las comunidades rurales del estado. Este caldo es elaborado a partir de masa batida y agua, con carne de res o pavo con hueso, hervida, al que se le adiciona un guiso de cebolla, tomate, chile dulce y ajo, ya servido, se le agregan pepitas de calabaza y chile amashito al gusto.

El uliche es el mole blanco de las zonas indígenas debido a su consistencia, olor y sabor. Originalmente se hacía de pavo, pero hoy en día también se elabora de carne de gallina, cerdo, o res, lo que permite diversificar los olores y sabores de este platillo.

 

 

Uliche: el mole blanco del día de muertos

 

 

El uliche es autóctono forma parte importante de la celebración del Día de los muertos, ya que muchas familias acostumbran recibir el alma de sus fieles difuntos con una ofrenda consistente en este delicioso platillo.

Es considerado un cumplido para los fieles difuntos, pero que se puede disfrutar previo a esta celebración y durante todo el mes de noviembre.

 

 

Es quizá el platillo más antiguo de los típicos del estado de Tabasco. El pipián y la manea sin sal son sus complementos esenciales, por eso las personas que lo preparan aseguran que es muy laborioso.

Se prepara en una cazuela de barro con agua se ponen las piezas de pavo o carne de res y se deja en el fogón hasta que hierva; posteriormente se retira toda la carne dejando que esta se ventile a temperatura ambiente, después, se machaca masa de maíz, revuelta con un poco de agua y se hecha a la cazuela, y se mueve hasta que se espesa el caldo.

 

Enseguida se hecha la carne de nuevo a la cazuela y al caldo se le agrega el guiso que se prepara machacando en metate 1/2 cebolla, un chile dulce, dos tomates y dos dientes de ajo; se fríe el guiso antes de echarlo a la cazuela.

Adicionalmente se muele en molcajete achiote y comino, y se agrega al caldo. Se mueve hasta que la masa ya este cocida. Al final se sirve en un plato de barro llamado “cajete” y se le echa semillas de calabaza molida y chile amashito al gusto.

 

 

? Por lo general, el uliche se acompaña con una “manea chontal” que es un tamal muy delgado, típico de la gastronomía chontal elaborado de masa, sin relleno, y que se usa a manera de tortilla.

Tabasco ha dado la oportunidad de mantener vivas las tradiciones culinarias de maíz, que a diferencia del nixtamalizo, el uliche se sancocha. En el sur y sureste del país se utiliza esta técnica que consiste en hervir un ingrediente en agua con sal con el objetivo de que el almidón modifique sus propiedades y tenga como resultado una textura ligeramente viscosa.

 

 

El uliche se ofrenda a los dioses y la tradición dice que una vez listo se debe compartir entre todos los invitados de lo contrario se considera una ofensa. De esta manera, cuando hay una olla de barro, en la que generalmente se prepara, no hay persona que se niegue a ofrecerlo o bien a aceptarlo.

La fascinante ruta de la Vida y la Muerte en los canales de Tláhuac
Alan Roque
Esta increíble ruta te hará visitar Tláhuac: se trata de un simbólico recorrido en trajinera por zonas simbólicas, entre ellas el altar de la diosa Miquixtli, deidad de la vida y la muerte.


Las lagunas de Tláhuac son una alternativa para quienes gusten de disfrutar recorridos en la naturaleza sin necesidad de absorber el ruido que genera el turismo. Si bien es cierto, Xochimilco tiene cientos de puntos a favor para visitar, pero es uno de los sitios más concurrido por jóvenes y extranjeros; cualidad, a caso, que le dota de cierta contaminación sonora.

Las lagunas de Tláhuac, por el contrario, atienden a espectadores de la naturaleza y amantes del silencio. Si aún no has visitado estos lares acuosos, te recomendamos que lo hagas; hoy, incluso, se han dado a la tarea de crear la “Ruta de la Vida y la Muerte”, en paseos por trajinera.

La Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec), quiere promover turísticamente la zona, y se les es ha ocurrido crear 4 rutas por los canales, entre la que destaca sin duda la de la Vida y la Muerte.

mixquic

Este fascinante recorrido comienza en los embarcaderos del Lago de los Reyes Aztecas y te llevará por zonas emblemáticas de la región como San Andrés Mixquic ?barrio mágico destacado por sus fiestas populares imponentes? donde conocerás su zona arqueológica, su museo, un importante cementerio de la región y entre otras cosas el altar de la diosa Miquixtli que se encuentra ahí, deidad de la vida y la muerte.

En la ruta también se incluye San Juan Ixtayopan, un pueblo famoso por la fabricación de dulces de amaranto (que puedes adquirir directamente de sus productores) y por su exótico Parque de los Olivos Centenarios.

Al igual que Xochimilco, en las zonas lacustres de Tláhuac es posible adquirir hortalizas y algunas flores a buenos precios y de primera mano. Con tu visita a estos parajes, ya de por sí mágicos, contribuyes a que el gobierno se acerque cada vez más a sitios como estos para rescatarlos. En la zona, por ejemplo, se han activado de un año a la fecha barrios como La Guadalupe, Los Reyes, Santa Anta, San Juan, San Mateo, San Miguel, La Asunción, La Magdalena, San Andrés y San Sebastián, todos pertenecientes al pueblo de San Pedro Tláhuac.

Lago de los Reyes Aztecas

Dirección: Gabriel Hernández 16, La Guadalupe, Tláhuac, 13060 Ciudad de México, CDMX.

¿Cómo llegar?

Foto principal: revista.volaris.com

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