Gastronomía
De la Chinampa a tu Cocina, proyectos de agricultores mexicanos en línea
Mariana Gaxiola
Un grupo de chinamperos mexicanos vende sus productos vía online. 

Un grupo de chinamperos hace llegar a tu hogar sus productos vía online.

 

La chinampa es un método de origen mesoamericano de agricultura, cuya creación data desde hace más de 1,000 años. A través de una especie de balsas cubiertas con tierras, nuestros antepasados no sólo cultivaron flores y vegetales en las superficies de los lagos del Valle de México, sino que también hicieron de Tenochtitlán una ciudad flotante.

Esta tradición sigue vigente en Xochimilco, Patrimonio de la Humanidad, y cabe mencionar que las últimas décadas han sido muy importantes en cuestión de técnica para todos los chinamperos de la zona.

Por el avance obtenido, los chinamperos de estas áreas decidieron comenzar con nuevo y ambicioso proyecto. Se trata de un comercio vía online que lleva hasta tu casa los mejores productos de las chinampas.

 

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Es un negocio que consta de 30 productores que producen productos artesanales como hortalizas, frutas, alimentos derivados de la leche y huevo de libre pastoreo. Todos estos alimentos provienen de la zona de reserva ecológica de Cuemanco, Xochimilco y de las zonas de la montaña que se encuentran a 150 km a la redonda de la Ciudad de México.

El proyecto lleva por nombre “De la Chinampa” y tiene como objetivo la restauración de Xochimilco a través de la agricultura chinampera. La siembra de todos los productos se lleva a cabo de la forma tradicional. Todos los agricultores utilizan semillas criollas que heredaron de sus antepasados.

De igual forma, buscan hacer todo de forma artesanal para que los productos crezcan y florezcan libres de pesticidas y químicos.

 

En De la Chinampa se pretende beneficiar a los chinamperos y al consumo local. La idea es comercializar lo que éstos producen, para que nunca dejen de sembrar y siempre cuenten con vías alternas de negocios.

Al comprar productos De la Chinampa no sólo estamos llenando nuestras vidas de productos naturales, sino que también estamos apoyando a una de las costumbres mexicanas más antiguas a seguir viva.

La calidad y los precios justos caracterizan a este increíble proyecto, el cual tiene un compromiso con todos sus clientes de respetar las raíces mexicanas y entregar todo en las puertas de tu casa, tienda o restaurante a tiempo. ¿Qué esperas para hacer tu pedido?

 

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Club Yolcan

 

 

La idea central es que tengas acceso a “la cosecha más fresca de la CDMX”. Los productos que distribuye Yolcan vienen de las chinampas en Xochimilco y otras huertas cercanas a la capital, hasta tu mesa. Tu canasta semanal, que viene bien surtida entre frutas, verduras y algunas plantas comestibles, puede ser recogida en distintos puntos de la ciudad.

Algo increíble de su propuesta es que los alimentos incluidos en la canasta varían de acuerdo a la temporada, lo que te permite empatar tus ritmos con los del campo mexicano y descubrir deliciosos ingredientes endémicos que, tal vez, no conocías.

Además de elegir el tamaño de tu canasta (hay individuales, para parejas y familiares), puedes incluir otros ricos productos orgánicos como miel, queso y tortillas. Visita Yolcan aquí.

 

El Buen Campo

 

 

Este colectivo de productores y comerciantes ofrece alimentos orgánicos o agroecológicos. Su misión es asegurar el comercio justo con el campo. Ellos distribuyen en la Ciudad de México, pero también en algunas partes del EDOMEX.

El sistema es similar al de Yolcán, tú te suscribes a una canasta semanal que viene con productos de la tierra diversos y de temporada y puedes agregar algunos adicionales (como tortillas, queso, café); la diferencia es que ellos pueden hacerte entregas directamente a tu domicilio (por un precio adicional) y que sus políticas de cancelación son un poco más flexibles. Conoce El Buen Campo aquí.

 

Almatierra

 

 

El equipo de Almatierra declara que cosechan alimentos “con formas imperfectas y nos sentimos orgullosos de ellos, porque aunque algunos tengan formas caprichosas, son realmente sabrosos y sobre todo nutritivos.”

Lo que te ofrecen es completamente natural, no contiene saborizantes o colorantes artificiales, ni conservadores. Además seleccionan a los productores por su “ideología”, por la forma en que cuida su parcela o alimenta a su ganado. Sin duda la dimensión ética de su práctica es muy importante. Recibe sus canastas a domicilio y agrega también distintos productos adicionales. Visita su sitio web.

 

La Canasta Verde

 

 

Este proyecto ofrece una línea de productos artesanales, de comercio justo y que apoyan a microeconomías familiares. Además, están elaborados por mujeres madres de familia y cooperativas solidarias. Si quieres conocer a los productores, puedes acudir a una visita a las parcelas y zonas de producción, para darte un llegue con este precioso esquema de vida y comercio. La canasta verde hace envíos a domicilio. Haz tus pedidos aquí.

 

Xocolatl: el alimento de los dioses que los mayas compartieron a los aztecas
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La nomenclatúra científica que se le asignó al árbol de cacao es Theobroma cacao, que en latín significa “alimento de los dioses”.

El agua de cacao fue la bebida preferida de los guerreros y nobles.

 

Aunque el alimento básico más importante para la sociedad azteca fue el maíz, ya que desempeñó un papel central en su alimentación y mitología, y que se encuentra en variedades que diferían en color, textura, tamaño y prestigio, así como en sus presentaciones, el cacao se convirtió en uno de sus preferidos.

Las gachas de maíz y el pulque eran las bebidas más comunes, a las que se agregaban otras bebidas alcohólicas fermentadas hechas de miel, cactus y varias frutas. Pero la élite se enorgullecía de beber lo hecho a basa de cacao, favorito de gobernantes, guerreros y nobles, ya que se condimentaba con chile, miel y una lista interminable de especias y hierbas.

 

 

El cacao ya era cultivado por los mayas desde hace más de 2,500 años. El nombre “cacao” deriva de la palabra náhuatl cacahoatl o cacahuatl, que significa “jugo amargo”, y “chocolate”, a su vez, lo hace de la palabra maya chocol, esto es, “caliente” y “agua”, respectivamente.

En el siglo XVIII, el naturalista Carolus Linnaeus, basado en las creencias de los mayas y aztecas, denominó al árbol de cacao con el nombre científico de Theobroma cacao, cuyo significado en latín es “alimento de los dioses”. Este árbol es símbolo de abundancia, gobernabilidad y ascendencia (raza, casta) y sirve como un conducto metafórico por el cual las almas de los humanos y los dioses viajan a través de la tierra, el cielo y el infierno.

 

 

 

Los aztecas aprendieron de los mayas el cultivo y el uso del cacao. Llamaban cacahuat al cacao y xocolatl a la bebida aromática que se obtenía de sus frutos. El xocolatl era apreciado como reconstituyente para dar fuerza y despertar el apetito sexual, tratar la fatiga, aumentar el peso de los desnutridos, estimular el sistema nervioso de los apáticos, agotados o débiles, mejorar la digestión y estimular los riñones. El xocolatl era apreciado por su sabor y su valor estimulante. En una de sus cartas, Hernán Cortés le describió al emperador Carlos V, que bastaba una taza de esa bebida indígena para sostener las fuerzas de un soldado durante todo un día de marcha.

Los nobles mexicanos hacían cocer el cacao con agua y para endulzarlo, le agregaban miel silvestre o jugo dulce de arce, aromatizándolo con un poco de vainilla, y la gente sencilla le agregaba atole de maíz para hacerlo nutritivo. En el ocaso del imperio azteca, Moctezuma recibía parte de sus tributos en almendras de cacao, que ascendían anualmente a 400 mil countles, lo que equivalía a 160 millones de bayas, más que suficientes para preparar diariamente cincuenta tazas de chocolate para su consumo personal

 

 

 

El cacao tenía un inmenso valor simbólico ya que era un lujo raro y una importación que no podía cultivarse dentro de los límites del Imperio azteca. No hay descripciones detalladas de cómo se prepararon los sólidos de cacao, pero hay una serie de alusiones al hecho de que se comió de alguna forma.

Los granos de cacao se encontraban entre los productos más valiosos y podían usarse como forma de pago, aunque de un valor algo bajo. Se podrían usar 80-100 frijoles para comprar un manto pequeño o una canoa llena de agua dulce si se viviera en la parte salada de los lagos alrededor de Tenochtitlan. El cacao se bebía comúnmente como cacahuatl, “agua de cacao”,  y era la bebida de guerreros y nobles. Se consideraba un potente intoxicante y algo que se bebía con gran solemnidad y gravedad, y que el cronista español Sahagún describió como algo “no bebido sin pensar”.

 

 

 

El chocolate se podía preparar de una gran variedad de formas y la mayoría de ellas involucraban mezclar agua caliente o tibia con granos de cacao tostados y molidos, maíz y cualquier cantidad de saborizantes como chile, miel, vainilla y una amplia variedad de especias.

Los ingredientes se mezclaron y batieron con un palito o se airearon vertiendo el chocolate de un recipiente a otro. Si el cacao era de alta calidad, esto producía una rica espuma. La cabeza se podía dejar a un lado, la bebida se aireó para producir otra cabeza, que también se apartó y luego se colocó encima de la bebida junto con el resto de la espuma antes de servir.

 

 

En la Nueva España, el cultivo del cacao estaba esparcido por toda la zona templada y caliente del país, desde la provincia de Tabasco, hasta Michoacán, Colima, Chiapas y Campeche, pues se producía de manera espontánea. El cacao más apreciado era el de las provincias de Tabasco y Soconusco por sus semillas grandes, oleaginosas y de buen sabor.

Hoy en día, se emplea el chocolate en la fabricación de bombones, barras y tabletas añadiéndole leche, cacahuate o almendras, entre otros ingredientes, para consumirlos como golosinas, o bien para preparar otros alimentos y bebidas achocolatadas, cremas, helados, tortas, galletas y otros postres. Uno de sus derivados, la manteca de cacao, se utiliza como cicatrizante y también en la cosmetología.

El mazapán es un dulce sencillo con una historia que no creerás
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Conoce los diversos orígenes de uno de los productos más bondadosos, deliciosos y adaptables del mundo.

El mazapán es un dulce cuyos ingredientes se pueden sustituir y lograr resultados increíbles.

 

El origen remoto del mazapán parece estar en un postre griego elaborado a base de pasta de almendra y miel. Pero la Ciudad de Toledo, España, registra la primera referencia escrita del mazapán en el año 1512. ​ Hay muchas leyendas acerca de su origen, incluso se dice que es persa  y que fue introducido en Europa desde el sur con la invasión musulmana de la península ibérica en el siglo VIII. Aunque la versión más difundida es que el mazapán fue inventado en el convento de San Clemente de Toledo.

Del mismo modo que el origen, la palabra también se discute. Fuentes señalan que procede de la península ibérica,​ del latín martius panis (pan de marzo) la Real Academia Española acude al árabe hispánico pičmáṭ, el cual a su vez procede del griego παξαμάδιον (pasamadión), bizcochito, influido por masa y pan, o metátesis de pasamadión. ¿Cómo saberlo?

 

 

Lo que sabemos es que hay diferentes tipos de mazapanes en Europa y América. Los más famosos en el mundo son los españoles y los alemanes. Aunque el mazapán de Guatemala es famoso desde el siglo XIX, ya que se elabora con las semillas de la calabaza arroz y azúcar. En Venezuela se elabora con anacardo y azúcar. En las Filipinas se hace de nueces de pili. En Colombia es un dulce con leche en polvo y azúcar pulverizada. En México es muy popular el mazapán de maní o cacahuete.

Nosotros podemos dejar que se peleen por la denominación de origen del mazapán en España y Alemania, por el nombre y el origen “real” incluso de la palabra Mazapán, para instalarnos en la historia de una de las delicias que el mestizaje ha producido en México, cuya mezcla original era de pasta de almendras y azúcar, y que en México se hace con cacahuate o distintos tipos de nuez y semillas.

 

 

El mazapán llega con los españoles y varias compañías dulceras ofrecen el producto, que desde entonces y aún en la actualidad, se sigue asociando con las figuras que se elaboraban antes de hornearlo.

Desde los testimonios más antiguos, la pasta se presta a ser moldeada y parte de su estima dependía de lo que se representaba visualmente en las distintas tradiciones culturales, más allá de los sabores, que eran fruto de las combinaciones de la pasta tradicional con productos de cada región, lo que se diversificó en Latinoamérica.

 

 

 

Hoy en día se llama mazapán a la masa obtenida por amasado (con o sin cocción de la mezcla) de almendras crudas, peladas y molidas, con azúcares en distintas clases y derivados. La pasta que se obtiene debe presentar una textura blanda y, por ello, resulta fácil de moldear para elaborar figurillas.

Además de almendras y azúcar, el huevo y la miel son también ingredientes principales de este dulce que, por tradición, se consume en nuestro país durante la época navideña (como herencia de España) pero, en su versión comercial, su disponibilidad no se asocia a ninguna festividad.

 

 

 

El mazapán casero se puede utilizar para la decoración de pasteles, o como un postre saludable gracias a su combinación de ingredientes nutritivos y benéficos para el organismo, además que te tiene un sabor característico que le ha convertido en uno de los bocados preferidos de casi cualquiera.

De la Rosa es la marca más popular de mazapán en México, que se ha encargado de producir y distribuir este delicioso manjar hecho a base de cacahuate, con más de 70 años dentro de la industria del dulce, siendo una de las más grandes, con una ganancia anual por encima de los 4 mil millones de pesos.

 

 

Es una empresa jalisciense, a cargo de Enrique Michel Velasco, uno de los 13 hijos del fundador don Jesús Michel González, que comenzaron siendo un pequeño negocio en la capital de La Perla Tapatia, realizando dulces de manera artesanal. Para la elaboración de este típico dulce mexicano se eligen cacahuates que se tuestan, y posteriormente se crea la masa, y aunque sabemos que hoy en día el mazapán se fabrica de manera industrial, la receta no ha cambiado durante todos estos años.

La imagen original de la empresa no siempre fue una rosa, en realidad eran tres fresas en el empaque, pero debido a una queja proveniente de una marca que contaba con una ilustración similar (tres cerezas), y Don Jesús se dio a la tarea de darle una nueva presentación, fue así como nació la idea de colocar una rosa, puesto que en los años 50, Jalisco era reconocida como la Ciudad de las Rosas.

 

 

En fechas recientes, se hizo viral la noticia del mazapán que rompió el Récord Guiness siendo el más grande del mundo en Guadalajara, Jalisco, para el cual se necesitaron ocho toneladas de cacahuate preparado, así como más de 100 artesanos, nos nació la curiosidad de conocer la historia detrás de este frágil dulce mexicano.

El mazapán más grande mundo lo disfrutaron 6 mil personas.

Ahuautle: el caviar azteca que fue el desayuno del gran Moctezuma Xocoyotzin
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El ahuautle era ofrendado al Dios Xiuhtecuhtli, fue uno de los platillos preferidos de Moctezuma y hoy en día sigue siendo un manjar.

El ahuautle es conocido un producto prehispánico delicioso y con mucha historia.

 

El ahuautle es el nombre con el que se conocen a seis especies particulares de Hemiptera, de 50.000 y 84.500 especies conocidas de insectos, distribuidas por todo el mundo. Estos insectos pertenecen a un suborden de pulgones, moscas blancas y cochinillas.

Aunque este insecto no es acuático precisamente, se sabe que se reproduce en el agua, y en nuestro país, sobre todo, en las zonas lacustres del Valle de México. Pero lo que nos ocupa no es el insecto en sí, sino su hueva, llamada justo ahuautli o ahuahutli, que en nahúatl era axayácatl, que significa algo así como “bolitas de agua”, y que se consumen desde la época prehispánica, y como tal han recibido el nombre de caviar mexicano.

 

 

En el mercado también se conocen como “mosco para pájaros”, aunque realmente no es un mosco, sino una chinche que se reproducen en el agua. Tanto el axayácatl en estado adulto como sus huevas son comestibles. La ahuautle se obtiene colocando en la orilla de los lagos unos tules (antiguamente se usaban hojas de mazorca) donde la chinche deja sus huevos, que luego se orean, secan y tuestan. Baste decir que este alimento es rico en proteínas.

Los relatos de los conquistadores españoles cuentan que se entregaban como ofrenda a la divinidad Xiuhtecutli. También que eran traídos a la corte de Moctezuma en Tenochtitlán a diario, para que el Emperador azteca pudiera tomarlos frescos para su desayuno.​ La ahuahutle se comía en tortas y los conquistadores aprendieron a degustarlas los viernes, cuando su religión católica les impedía comer carnes rojas.

 

 

 

Hoy en día este producto se consume tostado, y la ahuautle se suele preparar en tortas rebozadas en huevo y fritas, también en tamales o mixiotes.​ El cultivo de estas especies es simple y barato, aunque alcanzan altos precios en el mercado por la alta demanda. Además, se encuentran en peligro por la desecación y polución de los lagos en los que tienen su hábitat.

La chinche todavía se puede encontrar al oriente de la Ciudad de México, ya que es un platillo que se niega a morir en las calles de la capital. Hay personas que recorren Tláhuac, Iztapalapa y Xochimilco, Mixquic, San Juan Ixtayopan, Nativitas, La Viga, Tulyehualco, e incluso Tlaltengo, Santiago Zapotitlán, San Lorenzo, Culhuacán, así como por municipios como Chalco y Chimalhuacán; para conseguir el delicioso tesoro.

 

 

 

Para obtener el ahuautle se colocan ramas secas a las orillas del lago, atadas a una pequeña estaca para que no se alejen, y las hojas se quedan ahí de 15 a 20 días, periodo en el que los mosquitos llegan a depositar miles de huevecillos no mayores en tamaño a 1 milímetro de diámetro. Después, se retira el enramado para extraer los huevecillos.

Una vez lavados, se tuestan un poco, se muelen en el metate hasta lograr una harina muy fina que se mezcla con clara de huevo, trozos pequeños de nopal, queso y sal. Una vez listo, se preparan pequeñas tortas que se fríen con aceite o manteca. Se pueden acompañar con la salsa de su preferencia.

 

 

 

Se trata de un platillo artesanal con un costo elevado; su sabor es parecido al camarón molido, pero es un manjar que se vende bien en Chimalhuacan (Estado de México) quienes han conservado el platillo. El ahuautle es uno de los más grandes orgullos del barrio de San Pedro (Chimalhuacan).

Allí, algunos aseguran que este platillo es una herencia directa de sus antepasados toltecas, quienes en su riqueza culinaria contaban con platillos a base de pescados, anfibios, insectos y aves.

 

 

Por su escasez, el ahuautle cuesta alrededor de $400 pesos el kilo y se tiene que anticipar el pedido por algunas semanas. La temporada para poder comerlo es a partir del mes de julio y concluye alrededor de octubre.

En la Ciudad de México aún se puede encontrar en mercados como La Merced y San Juan de Letrán.

Foto destacada México Folklore

Mata comedor: una gloriosa cantina contemporánea en el centro de la ciudad
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Mata Comedor es un secreto del Centro Histórico con exquisita comida mexicanaen una preciosa casona con 150 años de antigüedad.

Esta cantina contemporánea tiene un concepto familiar que complace el gusto de sus visitantes.

 

La Cantina Mata Comedor es una propuesta gastronómica contemporánea, en un ambiente único en el Centro de la CDMX, que pretende regresar a sus visitantes en el tiempo, e invitarte a disfrutar el precioso atractivo del diseño del lugar.

Esta Cantina recuperó y restauró una casona del siglo XVIII, aprovechando al máximo el espacio del salón principal, para crear un ambiente único de cantina / comedor.

 

 

 

El chef César León, se base en la esencia de la comida mexicana para innovar en a comida típica de la ciudad. Con el tiempo, este lugar se ha convertido en referente del centro de la Ciudad de México, siendo el lugar por excelencia para ​turistas y locales.

Sobre las calles adoquinadas de Filomeno Mata, reluce esta cantina que es uno de los comercios llenos de historia para olvidarte del ajetreo de la vida diaria. Es un precioso lugar que te hará que vuelvas una y otra vez. Hay tres espacios donde puedes disfrutar de la comida y una cerveza bien fría o la bebida que prefieras.

 

 

 

El primer salón es más bien para asuntos de negocios o un lugar para estar tranquilo con toda la familia. La terraza, decorada por un mural blanco y negro, es donde puedes estar con los amigos y olvidarte de todo en este espacio lleno de luz.

La cantina es un lugar especial, con esa gran barra en medio donde puedes pedir la carta de “comida chilanga”, como la describe el chef. Una entrada de frijoles, guacamole con chicharrón o papas con gajo. Hay opciones de ensaladas fuera de lo común como la de maíz pozolero que para empezar sustituye la lechuga tradicional. Tiene granos de cacahuazintle, betabel, queso de cabra, aguacate y una vinagreta de tres chiles que le da vida.

 

 

 

La sopa de tortilla es un manjar. Hay sopa de mariscos, tártara de trucha, ceviches y tiraditos con tostadas hechas en casa. Hay tacos de tripa y lengua, picaña o barriga de cerdo y fideo seco con tuétano. No sería un lugar digno del centro si no encuentras buenas tortas.

EL barman creó una carta de tragos arriesgados y cervezas artesanales. Muchos destilados y cocteles clásicos y los de la casa. El Mata Street que está preparado con ron, cacao blanco, licor de plátano y unas rodajas de plátano macho.  El Ahuizote, es un coctel servido con jarrito y mezcal, escarchado con piquín.

¡No lo pienses más y date una vuelta este fin de semana!

 

 

 

Mata Comedor Cantina

Dónde: Filomeno Mata 18, planta alta, Centro Histórico.

Cuándo: lunes a jueves de 13:00 a 23:00; viernes a sábados de 13:00 01:00; domingo de 13:00 a 20:00.

Cuánto: $150 – $300

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