Arte y Cultura
El arte de Siqueiros mientras estuvo preso en la cárcel de Lecumberri
Ana Paula de la Torre Díaz
Grandes biombos, litografías, la obra de David Alfaro Siqueiros desde prisión fue prolífica y da cuenta de su proceso como artista.

Siqueiros estuvo preso en distintas ocasiones. En su estancia en Lecumberri, creó biombos como escenografía para obras de teatro, y más.

El activismo político del pintor David Alfaro Siqueiros, lo llevó a estar en cuatro ocasiones recluido en la prisión de Lecumberri, y los relatos de los aspectos de su vida y obra durante su estancia en dicha prisión son impresionantes.

Además del inconfundible estilo pictórico de David Alfaro Siquieros, impactante, evocador, a este singular personaje se le reconoce también por una cualidad que siempre le acompañó: la congruencia.

Siqueiros persiguió causas sociales hasta su muerte. Su andanzas en temas políticos, pero siempre en favor de las mayorías, es sorprendente. Partició en la Revolución Mexicana, perteneció al Partido Comunista Mexicano; siendo estudiante de la legendaria Academia de San Carlos, tomó parte en las huelgas. Por voluntad, de 1936 a 1939, luchó en la Guerra Civil Española.

Sí, pinto causas sociales, pero también arriesgó su vida por ellas en campos de batalla reales, en condiciones probablemente inenarrables. Y esta persecusión de ideales, desde luego, le llevó a prisión en al menos 6 ocasiones; entre ellas en 1930 (alrededor de 1 año), 1950 ,en 1961 (durante 4 años), etc.

Su vida, podría decirse, fue una persecución de justicia. En el tiempo que pasó en prisión, por su puesto, pintó, porque, así como le era imposible vivir sin perseguir su ideología, tampoco le era posible vivir sin pintar. Parte de la obra más conocida que creó en la cárcel de Lecumberri son 2 biombos para un grupo de presos que le pidió el trabajo para una obra de teatro llamada Licenciado no te Apures. Sobre esta obra, Siquerios dijo en una entrevista al poeta Sergio Mondragón desde la cárcel:

Con la escenografía de Licenciado, No Te Apures, realizada en biombos, se inició el género de la pintura artística aplicada al teatro, un estilo novedoso de indudable porvenir.

Parte de la obra que Siqueiros creó en distintos momentos desde prisión fue exhibida en la Sala de Arte Público Siqueiros llamada El Retorno del Realismo: Siqueiros y la Neovanguardia (1959-1974),.

Te presentamos algunas de las obras de este gran revolucionario y artista, creadas desde una de las condiciones más extremas que un ser humano pueda vivir: estando preso y durante años.

obra pintada carcel david alfaro siqueiros

obra pintada carcel david alfaro siqueiros

obras siqueiros carcel

Imágenes/ 1 y 4) Ariel Ojeda/El Universal; 2) Twitter;  3) Francisco Segura/S.C; 5) Ariel Ojeda/El Universal

Durante este periodo realizó bocetos de su aclamada obra La mancha de la humildad en la tierra y hacia el cosmos: miseria y ciencia, que se encuentra en Polyforum Siqueiros. Además hay un recuento de diarios de la época en donde se puede leer detalles de su detención, protestas internacionales por la misma, y por supuesto la escenografía que llama la atención en aquel pasillo.

El Museo Menonita, un lugar para erradicar nuestros prejuicios
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El Museo y Centro Cultural Menonita es un lugar precioso donde puedes comer delicioso y tomar muchas fotos.

Foto destacada: viaja bonito

Los menonitas en México son más que quesos y personas blancas.

 

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México es un bello abanico cultural que se ha enriquecido con grandes acontecimientos como las migraciones, algunas de ellas desconocidas para la mayoría de la población al no tener contacto cercano con sus influencias culturales, así es el caso de los menonitas, comunidad que llegó a México desde Canadá en el año 1922 pero que sólo se asentó en Chihuahua.

La ciudad de Cuauhtémoc, Chihuahua, fue quien recibió a la comunidad que hoy ya es muy mexicana, si bien por las características de sus tradiciones no han adquirido grandes influencias de nuestra cultura sin duda ellos se sienten mexicanos, tanto, que después de muchos años de ostracismo, en el año 2001 abrieron un museo que nos ha permitido conocer la intimidad de un hogar menonita.

 

 

Museo y Centro Cultural Menonita

 

La finalidad primordial del museo es dar a conocer y difundir la cultura menonita que otrora fuera una comunidad blindada al mundo externo para la preservación de sus muy tradicionales costumbres de las cuales se desprende una serie de percepciones sobre la salud, la economía, la gastronomía y el funcionamiento de su sociedad, a los cuales da eje la fe cristiana.

Por ejemplo, por muchos años las comunidades menonitas se rehusaron al uso de la electricidad y, por ende, de los aparatos electrónicos y otros tantos que hacen más fácil el trabajo, como los tractores, fieles herramientas de la labor del campo tan importante para esta comunidad que todavía hoy gusta de cultivar su propia comida.

 

 

Sí, hay comunidades menonitas ortodoxas que aún siguen rigurosos preceptos, pero no en Chihuahua donde puedes visitar el Museo y Centro Cultural Menonita para saber más de ellos. El espacio cultural se encuentra en lo que llaman el Corredor Comercial Cuauhtémoc-Álvaro Obregón espacio donde habitan y trabajan y puedes adquirir los muchos productos que elaboran.

El Museo menonita es una casa, sí, una casa. Es decir, no se construyó en una casa, es la simulación de un hogar donde conocerás de primera mano los aspectos identitarios de esta comunidad por medio de muebles, ropa, juguetes y artefactos antiguos que han resguardado hasta 140 años y que han traído desde Rusia (país de origen).

 

 

Los hogares menonitas con el corazón de su cultura y por eso para el museo era importante mostrar su estilo de vida cotidiano donde es evidente su bagaje cultural y las representaciones sociales de los menonitas mexicanos que han tenido su propio desarrollo cultural desde los años veinte. Las habitaciones de la casa son las salas donde se narra el día a día de los hombres y mujeres que cumplen roles muy bien establecido desde hace muchas generaciones, pero que ya han tenido sus ajustes.

El museo también nos cuenta la conformación de los menonitas como grupo religioso, sus constantes migraciones hasta llegara aquí donde nació una facción liberal que les ha permitido abrirse a un país ávido de conocer todo sobre su cultura y exquisita gastronomía que consiste en mucho más que aquellos famosos quesos.

 

 

Galletas bañadas de chocolate, caldo de pollo como ninguno que has probado porque utiliza muchísimas especias, bolas de cuajada con eneldo, pan casero, y otros platillos que fueron reunidos en el Recetario menonita de Chihuahua por Esther Renpenning y donde se da a conocer el intercambio cultural que enriqueció su cocina.

La muestra museográfica parte de preservar y reforzar una identidad cultural que se ha preservado pero que también se ha transformado por su ala liberal, que no rechaza a la parte conservadora y eso también lo vas a conocer en el museo, cómo los menonitas han tomado la fe para mantenerse unidos en el respeto a pesar de sus diferencias.

 

 

Justo por esa unidad que los caracteriza es que la llanura a la que llegaron se convirtió muy rápido en San Antonio de Arenales, el pronto arraigamiento y su desarrollo hicieron que ahí se construyera la estación Banderas del Ferrocarril, lugar que con los años se convirtió en ciudad Cuauhtémoc.

Pizza, café, exposiciones temporales y mucha cultura bajo todo cuidado sanitario, nos esperan en ciudad Cuauhtémoc ¡no olvides tomar muchas fotos! En invierno te puede tocar un espectacular escenario blanco.

 

 

Museo y Centro Cultural Menonita

¿Dónde? Km. 10 de la carretera a Álvaro Obregón #1024 esquina con Campo 21, Col. Corredor Comercial, Cuauhtémoc, Chihuahua.

¿Cuándo? De lunes a sábado de 9:00 a 18:00 hrs.

¿Cuánto? Jóvenes de 12 a 18 años $25 pesos, entrada general $35 pesos.

Razones que hacen de Pedro Páramo el libro más reconocido de México
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Datos curiosos y tres razones básicas para leer la obra que transformó la literatura latinoamericana del siglo XX: Pedro Páramo.

Foto destacada: Juan Rulfo

¿Qué hace a este pequeño libro, "Pedro Páramo",  tan especial?

 

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Corría el año de 1955 cuando se publicó "La hojarasca", obra del aun no tan famoso Gabriel García Márquez a quien cuatro años después su colega colombiano Álvaro Mutis le dio un libro diciendo Lea esa vaina, carajo, para que aprenda. Era otra obra publicada años atrás como la suya, y que cambiaría el rumbo de la literatura latinoamericana del siglo XX, se trataba de "Pedro Páramo".

Años después García Márquez contaría que leer a Rulfo definió el rumbo de sus letras ¡y como no! Desde el momento en que fue publicada la obra del entonces joven tapatío de 38 años, la novela "Pedro Paramo" se ha traducido a más de 30 idiomas y se ha llevado al cine en dos ocasiones, en 1967 y 1978

¿Qué es lo que hace a "Pedro Páramo" tan especial? Aquí te dejamos 2 razones y algunos datos curiosos.

 

 

Estilo narrativo de Pedro Páramo

 

Por aquellos días el estilo literario predominante fue el realismo, que entre otras cosas y así como lo indica su nombre hacia un retrato narrado de la terrible realidad. Fue entonces que por medio de Pedro Páramo aprendimos que existen otras maneras de describir lo que observamos y vivimos.

Es decir, Juan Rulfo no describió la nueva realidad posrevolucionaria, nos sumergió en una realidad donde los muertos cohabitan con el protagonista de una historia narrada a manera de fragmentos temporales y situacionales mucho antes de que Hollywood si quiera lo intentara. Poco a poco, la búsqueda de Juan Preciado y los atisbos de la vida de Pedro Páramo van develando el sentido de la fantástica e intrigante novela.

 

 

Pedro Páramo, una historia de todos y para todos

 

 

Un par de años antes de ser publicada la obra que cambaría la vida de Juan Rulfo, dos de adelantos fueron publicados en algunas revistas bajo los títulos "Una estrella junto a la luna" y "Los murmullos", donde la historia todavía era lineal. Para esos días el también fotógrafo había recibido una beca del Centro Mexicano de Escritores, así que se encontraba concentrado en desarrollar una historia que muchos pensaban no traía buena línea.

En esos días escribir una historia con la Revolución de escenario era como tratar de hacer otra película de superhéroes en nuestros días, lo que nadie esperaba era que, además de la forma, Juan Rulfo traía bajo la pluma una perspectiva diferente pues situó a la Guerra Cristera al frente de la muy masticada revolución, que en este caso fue tratada desde la terrible influencia que gestó en un hombre, Pedro Páramo.

 

 

Juan Rulfo no escribió sobre un tema desconocido, si bien para cuando él nació la revolución ya había pasado, sí fue víctima de la Guerra Cristera que le arrebató a su padre a los 7 años, a los 11 perdió a su madre. Es decir, "Pedro Páramo" nos muestra temas con los que todos nos podemos relacionar, ausencia paterna, muerte, ruralidad, perdida de esperanza y orfandad en un vocabulario común a todos, dijo alguna vez Rulfo que fue la lengua que él aprendió de pequeño en Comala.

 

 

Datos curiosos sobre Pedro Páramo

 

Gracias a un par de cartas que Juan Rulfo escribió a su entonces novia, Clara Aparicio, sabemos que la novela que hizo famoso al escritor se gestó antes de que cumpliera treinta años, incluso, le llegó a expresar a su después esposa que lo que estaba escribiendo le estaba dando trabajo.

Aunque uno de los argumentos centrales de la historia es que los fantasmas de Comala están en un purgatorio constante esperando que alguien rece por ellos para poder descansar, constantemente mencionan que la religión no les funcionó en lo absoluto.

 

 

La primera edición de "Pedro Páramo" fue de dos mil ejemplares, de los cuales sólo se vendieron mil, el resto fueron obsequiados. Años después la obra formaría parte de los mejores libros de toda la historia según el Club de Libros de Noruega y la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX.

En "Pedro Páramo" Juan Rulfo expone a la mujer con dos tipos polarizados, por un lado, la mujer sufriente, rencorosa, bajo la rigurosidad social, como la madre del protagonista; pero también nos muestra una Susana, más libre.

 

 

Juan Rulfo tomó los nombres de sus personajes de caminatas por un cementerio, el título de su libro tiene un significado muy especial, pues Pedro significa piedra y Páramo define a un terreno llano, yermo, desabrigado, y generalmente elevado?y así es Comala.

La peregrinación y una búsqueda son temas recurrentes en la breve obra de Juan Rulfo porque para él están relacionados con el destino y la salvación; por eso Juan Preciado peregrina a Comala para encontrar su destino y buscar a pedro, Pedro Páramo, el hombre que le abandonó y así salvarse de la misma suerte que los habitantes de Comala.

 

Museo de Tepexpan, el museo construido para unos restos óseos
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El Museo del hombre de Tepexpan se creó para mostrar restos óseos y ahora ya no se exponen ¿quieres saber por qué?

Foto destacada: experiencia edomex

Este Museo en el  Estado de México también cuenta la historia del "hombre de Tepexpan".

 

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Las razones para construir un museo pueden ser varias, pero no muchas. Recordar, explicar y exponer, parecieran las básicas en la larga lista de museos que pueden existir, pero ¿qué tal un museo para mostrar restos humanos?

Claro, hay más de un museo en el mundo donde se muestran o resguardan restos humanos, pero el objetivo desde el cual parte no suele ser ese, no así para el Museo de Tepexpan, que se construyó en 1955 justo para mostrar los restos óseos humanos más antiguos que se hayan encontrado en América en el lugar exacto en donde se localizaron.

 

 

Hallazgo de Tepexpan

 

 

Inaugurado en 1958 el Museo del Hombre de Tepexpan es el museo de antropología más antiguo en México, ideado desde 1947 cuando Helmut de Terra, Javier Romero y Alberto Arellano descubrieran los primeros restos humanos de la prehistoria en la región.

Además de encontrar fauna pleistocénica, fueron hallados los restos del llamado "hombre de Tepexpan" cuya ubicación en el tiempo ha sido fuertemente cuestionada, incluso, ya desde los primeros años del siglo XX se negaba rotundamente la posibilidad de un hombre prehistórico.

 

El hombre de Tepexpan

 

 

Son muchos los expertos los que se niegan a afirmar la temporalidad del "hombre de Tepexpan" pues las condiciones en las que fue encontrado no permiten hacer un estudio científico preciso que corrobore las hipótesis alrededor del hallazgo.

Los restos óseos encontrados, fueron un cráneo, costillas y huesos largos, que fueron estudiados por el antropólogo físico Javier Romero, quien determinó que se trataba de un individuo masculino de 1.70 m de altura y que debió tener alrededor de 55-65 años.

 

 

En aquellos años, se les asignó a los restos una antigüedad de 10 mil años con base en la capa geológica en la que se encontraron, también se dijo que, por la posición de los huesos, había muerto durante la cacería de un mamut.

Años después los restos de Tepexpan fueron estudiados por el doctor Santiago Genovés quien, a la luz de nuevas técnicas y evidencias, determinó que se trataba de una mujer de 30 años, de aproximadamente 1.60 m de altura.

 

 

Museo de Tepexpan

 

 

Más tarde el Dr. Thomas Stafford, del Laboratorio de Geofísica de la Institución Carnegie de Washington y la Universidad Liverpool John Moores, les dieron a los restos 2,000 y entre 4,600 y 7,600 años a.p.

La verdad sobre los restos disminuyó el interés en el museo que todavía conserva la inmortalización del "hombre de Tepexpan" yaciendo frente al mamut que se defiende del resto de cazadores y que nos recuerda un evento arqueológico por demás interesante y curioso.

Actualmente el Museo de Tepexpan muestra una colección paleontológica y lítica conformada principalmente por restos óseos de animales y humanos, herramientas de piedra que fueron encontrados en el sitio y un fotomural donde aparece la cacería del mamut. Eso sí, no esperes ver los famosos restos porque ya no se resguardan en el sitio, aparentemente porque siguen siendo estudiados.

 

 

 

Museo de Tepexpan Acolman

¿Dónde? Carretera México-Teotihuacán Km. 32, Col. Anáhuac, Tepexpan, Acolman, Estado de México.

¿Cuándo? Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas.

¿Cuánto? Entrada libre

Juan Rulfo y Clara Aparicio, el poder de las cartas de amor
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El gran escritor mexicano, Juan Rulfo tampoco estuvo excepto de la pasión epistolar que sintió por su gran amor Clara Aparicio.

Foto destacada: frijimx

El amor rompe todos los corazones, incluso el del gran novelista Juan Rulfo.

 

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Siete años de cartas, 81 epístolas de uno de los mejores escritores de nuestro país, un genio que además fue un excelente editor y un apasionado ser humano. Juan Rulfo, como muchos otros grandes escritores se nos pierde entre su elevada grandeza olvidándonos que como seres humanos que fueron vivieron toda baja pasión y el más cursi momento, él no fue la excepción.

 

¿Quién fue Juan Rulfo?

 

 

Una de las lecturas obligadas de la educación básica es El llano en Llamas y Pedro Páramo, obras que consagraron a Juan Rulfo como uno de los más grandes del siglo XX, el considerado un prodigio de la literatura también fue guionista, fotógrafo, padre y esposo.

Y quizá en este último punto es donde podemos encontrar la más fiel evidencia de que al final del cada día, todos somos personas susceptibles al dolor, a la enfermedad y a vivir el más profundo amor a una persona que primero desconocida se convierte en nuestra confidente de vida.

 

 

También puede ser que así, en ese remanso de humanidad, el enamoramiento, encontremos su apabullante ingenio, porque sí, Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno?, nació en Apulco, Jalisco en 1918 y falleció en la CDMX en 1986, pero aún más que eso Juan fue el "muchacho" de Clara Aparicio.

 

Las cartas a Clara Aparicio

 

 

Todas las historias de amor comienzan en algún punto y el romance de Rulfo con Clara Aparicio empezó en el Café Nápoles de Guadalajara, en aquel momento ella tenía 13 años y el ya escritor 24. Clara Angelina Aparicio Reyes contaría años después que su mamá la mandaba junto con sus hermanas a pasar la tarde fuera de casa para que los muchachos las vieran, y así fue, Juan Rulfo la vio, pero no cruzó palabra con ella.

Notarla fue solo el inició, el joven Juan comenzó a investigar a la señorita que se hacía acompañar de sus amigas y a las que muchas veces pagó las cuentas de la heladería desde el anonimato; se sabe que hasta se hizo pasar por empleado de la oficina de migraciones para acudir a su casa y obtener información. Después de aquellas cuentas pagadas y algunos obsequios del pretendiente misterioso, el padre de Clara le puso un alto.

 

 

Ya con el permiso de los padres y después de esperar 3 años, Juan Rulfo pudo empezar a cortejar a la joven clara. No mucho tiempo después el joven escritor tuvo que partir a la CDMX no sin antes escuchar que Clara Aparicio aceptaba ser su novia y así de octubre de 1944 a diciembre de 1950, los amantes intercambiaron cartas de confidencia que la viuda guardó como un tesoro y que años después se publicaron.

Juan y Clara se casaron en 1947, es decir, el intercambio epistolar no se trató de un afán de conquista, el escritor derramó en su esposa su fértil imaginación y excelsa capacidad de plasmar con letras el universo de su vida, del que ella participó hasta 1986, cuando Juan Rulfo dejó físicamente este mundo, pero nunca el corazón de su familia y sus lectores.

 

 

¿Qué decían las cartas? Aquí te dejamos algunos fragmentos para que como Clara Aparicio conozcas el lado B del gran escritor, empezando por el cliché de los clichés, donde la clásica respuesta a "¿Cuánto me quieres?" que es "de aquí a la luna y de regreso", se queda opacado:

Por lo pronto, me puse a medir el tamaño de mi cariño y dio 685 kilómetros por la carretera. Es decir, de aquí a donde tú estás. Ahí se acabó, Y es que tú eres el principio y fin de todas las cosas.

 

 

Estuve leyendo hace rato a un tipo que se llama Walt Whitman y encontré una cosa que dice:

"El que camina un minuto sin amor,

Camina amortajado hacia su propio funeral."

Y esto me hizo recordar que yo siempre anduve paseando mi amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente.

 

 

Dices que te extrañó mucho que te haya escrito con mucha rapidez. Yo siempre te escribo muy rápido. Pero yo creo que a veces el correo no reparte aprisa las cartas y las deja dormir y por eso nos las recibes luego luego. De cualquier modo, a mí me gustaría poder llevártelas yo mismo o meterme adentro del sobre para asomarme y verte cada vez que te escribo. Eso es lo que yo quisiera.

 

 

Yo aquí no he ido al cine. El cine sin ti no sirve. No hay ni siquiera el gusto de llegar tarde y no encontrar asiento. Esos líos eran suaves y casi no más por eso valdría la pena volver allá.

 

 

Esta carta es hija de un coraje muy grande que me hicieron pasar ahora. Más tarde te contaré en qué consistió ese coraje. Pero lo que me hizo sentir es lo que te cuento. Y mi conclusión es que uno debe vivir en el lugar donde se encuentre uno más a gusto. La vida es corta y estamos mucho tiempo enterrados.

Espero que me regañes por escribirte quejidos en lugar de hablarte del amorque te tengo, pero es que la forma como me siento tenía que decírsela a alguien. Y tú naciste para que yo me confesara contigo. Quizá más tarde te cuente hasta mis pecados.

 

 

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