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Estos árboles son originarios de la tierra de la Ciudad de México
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Los árboles de la tierra que subyace a la Ciudad de México nos recuerdan que antes de las montañas de concreto había una naturaleza origen de este territorio.

Los árboles de la Ciudad de México que merecen nuestro más sincero reconocimiento.

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ENCINO | Quercus rugosa Née

El primero de estos árboles mexicanos, y que es muy abundante en el centro de México, poblando perímetros de extensos bosques con una altura de 2,500 a 3,150 metros sobre el nivel del mar. Se desarrolla en climas templados fríos y semifríos.

En México existen 160 especies de las 500 que se encuentran a nivel mundial.

Es un árbol que puede alcanzar hasta los 25 m de altura, con copa amplia y redondeada. Vive en las faldas de las montañas junto con otros encinos o con especies de pinos.

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El encino tiene las hojas duras, lisas, gruesas y acucharadas, de donde florecen catkins y, su fruta, las bellotas.

Estos árboles son utilizados para la rehabilitación y restauración de bosques debido a su fácil adaptación.

La madera se utiliza para la construcción y la elaboración de carbón, la corteza tiene propiedades medicinales. También se usa para curtir el cuero. Las hojas y bellotas tienen uso forrajero para el ganado, las bellotas también se utilizan para la elaboración de bebidas o como alimento.

En México hay encinos blancos,  rojos y negros o de copa dorada.

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TEPOZÁN | Buddleia cordata

Es un arbusto que crece en la zona de Chihuahua, Tamaulipas, y desde el Valle de México hasta Guatemala. En pastizales y bosques de coníferas, húmedos y secos.

El arbolito, ni tan arbolito, alcanza hasta los 4 m de altura, con tallos de forma tetraédrica, de los cuales crecen hojas amplias y respingadas, como un corazón, el reverso de la hoja puede tener un color blanquecido grisáceo.

Florece de julio a octubre, aparecen grupos de pequeñas figuras aromáticas con la corola blanca. Llega a vivir hasta 25 años.

Sus hojas y corteza se utilizan como medicina, en baños postparto, lesiones de la piel, para reducir la fiebre y como diurético.

Se le nombró Buddleja por Adam Buddle, un botánico inglés. Cordata por sus hojas en forma de corazón. También conocido en náhuatl como topozán o zayolitzcan, de zayol, mosca. Axixkuauitl, de axix, orina y cuauhitl, árbol, por las propiedades diuréticas.

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CHAPULIXTLE | Dodonaea viscosa

Al Chapulixtle se le encuentra en Pachuca, Texcoco; Naucalpan y Xochimilco.  Aunque crece en zonas tropicales, se adapta fácilmente a otros ecosistemas ya que vive con muy poca agua; se le ha observado en ambientes áridos y subtropicales.

Crece entre encinares, en los bordes de arroyos, barrancos, claros de bosques, lugares expuestos, pastizales deteriorados, terrenos erosionados y matorrales. En altitudes entre 2300 a 2600 metros sobre el nivel del mar.

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Es un arbusto leñoso que está verde en cualquier época del año. Sus hojas tienen una caída natural, son brillantes, de textura fina y están cubiertas de resina.

Esta planta crece desde 1 hasta 5 metros. Con tallos cortos, flores amarillas y frutos verdes y rojizos.

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Los habitantes prehispánicos del Valle de México lo llamaron chapulixtle, en náhuatl, o chapulín de fibra porque es un pequeño arbusto resistente y flexible.

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RETAMA DE TIERRA CALIENTE | Senna multiglandulosa

Se ha encontrado en Teotihuacán, Huixquilucan, Cuajimalpa, Contreras, Xochimilco, Milpa Alta y Zempoala. En los estados de Querétaro, Oaxaca, y al centro y sur del continente americano.

Es un arbusto que mide hasta 4 m de altura. De color verde, con un tallo frondoso, donde nace una copa en forma de paraguas y de la cual crecen grandes flores amarillas. Los puedes encontrar entre o cerca de espacios urbanizados. En matorrales, pastizales y bosques templados.

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Se usa para vestir los jardines o parques, también como remedio para la tos. Puede pasar mucho tiempo sin agua, pero no sobrevive ante las temperaturas muy bajas.

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El nombre de Retama proviene del árabe ratama, con que se nombraba a las plantas tipo escoba.

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PALO LOCO | Pittocaulon praecox

Se trata de un arbusto con forma de candelabro, que crece sobre el sustrato rocoso del pedregal. También lo encuentras en el Valle, en las delegaciones Álvaro Obregón, Coyoacán, Tlalpan y Xochimilco. Así como en otros estados de la República Mexicana.

Puede medir desde los 2.5 m hasta los 5 m de altura. Es un arbusto o planta arborescente que tiene hojas  y flores amarillas en racimos que aparecen durante la época más seca del año. Su tronco es muy firme y recto, cuenta con ramas carnosas, tallos huecos, suculentos.

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Pierde sus hojas en la temporada seca, y florece alrededor de febrero, mayo y hasta agosto.

Suele usarse para ornamentar jardines y parques, aunque también tiene utilidad medicinal, como para curar heridas y reumatismos.

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CAPULÍN | Prunus serotina

Esta especie se encuentra entre las montañas del Valle de México, por eso es menos común a la vista de los habitantes de esta ciudad.

Es un árbol de una altura desde 5 a 15 m, cuyo tronco puede alcanzar hasta un metro de diámetro. De copa frondosa, flores de pétalos blancos congregadas en un racimo, su fruto es color rojo o negro, dependiendo el grado de maduración en el que se encuentre.

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Crece en zonas de cultivos, o en las montañas, en una atmósfera que va desde lo templado hasta lo frío. Cohabita con el encino, oyamel o pino. Retoña entre los meses enero a marzo.

Es un gran aliciente para regenerar terrenos porque controla la erosión de aquellos que han sido maltratados por incendios, tala y desastres naturales.

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Es también sustento para algunos animales como aves, ardillas, y otros. Tanto la corteza, como las hojas y frutos se utilizan para beneficios medicinales; además de ser un gran insecticida.

Las fuentes que se utilizaron para este texto: sma y biodiversidad; y un link si quieres consultar un increíble pdf sobre los árboles que existen en todo el país.

También en mxcity Bestiario de fauna exótica que cohabita en la Ciudad de México

10 objetos mexicanos para despertar tu nostalgia
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Es casi imposible no haber tenido en las manos alguno de estos objetos y no pensar en un momento de tu vida.

Si no tuviste uno de estos objetos en la mano no tuviste infancia.

 

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La soledad, el estar lejos de casa, y la añoranza nos hacen regresar a aquellos momentos y lugares en donde alguna vez nos sentimos arropados. En esos momentos, lo que uno desea es volver al sabor de la comida casera, agregar ingredientes conocidos y sentirse valioso por un momento con algo reconfortante.

Aunque sea por un instante, morar de nuevo en el lugar de nacimiento, regresar al entorno de crecimiento o tener presentes los recuerdos, siempre será placentero.

La nos lleva tener sentimientos como depresión y ansiedad, durante los primeros instantes; pero también nos hace sentir vivos de nuevo. Y comparar la angustia con algo mejor, es igual a darnos la oportunidad de vernos sin problema alguno.

Así que aquí te dejamos algunos artículos mexicanos que siempre nos causaran nostalgia.

 

 

Peltre

 

 

El peltre era utilizado por los romanos en la construcción de acueductos, durante la Edad Media para la fabricación de adornos y se usaba en las iglesias más pobres como sustituto de la plata. Durante la Edad Media el peltre creció en popularidad, sustituyendo las vajillas de madera en las casas acomodadas. Igual sucedió en Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX en casas de clase media y alta. Es por eso, que las abuelas tuvieron peltre, y sin duda lo recuerdas bien.

 

 

Yoli

 

 

Muchos lo probaron en Guerrero, porque allí nació la Yoli en 1918. Fue una cosa especial porque antes no era fácil en otras partes del país y su sabor es incomparable. La clásica botella de vidrio frío, mostraba el líquido transparente y burbujeante que apaciguaba el calor de la Tierra Caliente.

 

 

Colores Blanca Nieves

 

 

En un inicio la marca llevaría la imagen de Blanca Nieves de Walt Disney, durante los años 50 se hicieron las negociaciones para que así fuera, pero no se logró ningún acuerdo. La imagen clásica de los colores Blanca Nieves que tuvimos en la infancia, la hizo un proveedor de la empresa y la autoría permanece en el anonimato. Esta misma compañía también era propietaria de las marcas Crazycolor, Polycolor y Mercurio, pero, los colores Blanca Nieves eran la línea más importante para toda la empresa.

 

 

Avalanchas

 

Un juguete extremo que en estos tiempos luce poco. El principio era simple: una mesa de cuatro ruedas guiada por un volante. La ejecución fue escandalosa: había que tomar impulso, correr el riesgo de chocar con personas, perros y coches y, por supuesto, soportar la posible caída. 

 

 

Chicle Motita

 

 

TSssssssss. Y es que si algo corresponde a otras épocas más "sencillas" son las motita. Podías comprar 10 por un peso. Eran largos y tenían sabores como plátano y tutti-frutti y uva.

 

 

Cigarros Faros

 

 

Puros de Irapuato están volviendo a estar de moda y en todo este tiempo no han cambiado de estrategia. Si la gente los quiere es porque están hechos de papel de arroz y porque su lema es que son naturales. Aunque antes también eran apreciados por las clases campesinas, ahora se ven en manos de intelectuales y otros miembros de la clase media de la Ciudad de México.

 

 

Chaparritas

 

 

Originalmente esta bebida se llamaba "El naranjo", cuando salió a la venta en 1947; pero en la década de los 50 se cambió el nombre a "Chaparritas" porque eso es lo que sus consumidores les decían de cariño.  Además, eran botellas de "refresco sin gas".

 

 

Selz Soda

 

 

El sabor y la experiencia son inconfundibles. La idea era recrear la sensación de un refresco en la boca y por eso los caramelos estaban carbonatados. Oler entre fiestas infantiles, es posible que tenga la suerte de encontrarlos nuevamente. 

 

 

Juguetes de Sonrics

 

 

Sonric’s es un personaje que todavía tiene un lugar en el fondo de nuestras mentes, ya que las cajas de caramelos tenían una sorpresa encantadora que se le podía ofrecer a un niño: un juguete. Además, de buena calidad.

 

 

Pepsilindro

 

 

Este objeto de deseo lo era todo hace unos años, y la marca de refrescos Pepsi puso a la venta en México: envases de plástico con popote y decorados con imágenes de dibujos animados.

Foto destacada Recreo viral

 

 

Chimalistac: parajes contemplativos, puentes y leyendas fantásticas
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En medio del ambiente tradicional y la tranquilidad de Chimalistac se esconden varias leyendas, en especial en sus antiguos puentes.

Chimalistac tiene varias historias que van de la curiosidad a la irrealidad.

 

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Su nombre significa "lugar de los escudos blancos", aunque también se dice que se traduce como "donde se talla la piedra de sacrificios". De hecho, algunas versiones señalan que en este lugar se hizo el calendario azteca.

Las calles de Chimalistas son una preciosura empedrada, así que no es extraño ver gente en esas calles de siglos placenteros. Chimalistac, también es sinónimo de escuchar el sonido de los árboles y el viento, ya que se respira un profundo silencio.

 

 

En general, la colonia es enigmática y los puentes son algo único. La historia de este sitio se remonta al siglo XVII, cuando miembros de la orden de los Carmelitas descalzos llegaron a Chimalistac, cuando el río Magdalena corría sobre la actual Paseo del Río, que en realidad era un río y para cruzarlo los religiosos construyeron, con sus propias manos, varios puentes de piedra volcánica.

Cada día utilizaban los puentes para cruzar y hacer sus actividades diarias, y uno de aquellos puentes tenía un diferente y lo construyeron con una pequeña estructura que parecía un púlpito.

 

 

Ahí solían ensayar sus lecturas y sermones en voz alta. En cada ensayo buscaban superar con su voz el sonido del río y practicaban para que todo lo que debían decir en las ceremonias sonara fuerte y claro.

Después de varios años, los carmelitas se vieron obligados a abandonar Chimalistac y el río fue entubado, dejando lejos los sonidos y plegarias. Pero los puentes se mantienen de pie, con todo su esplendor.

 

 

Chimalistac se encuentra al sur de la Ciudad de México, rumbo a San Ángel, entre el bullicio del tráfico y el transporte público, siendo una alcaldía de Álvaro Obregón que aún conserva parte de la quietud de tiempos lejanos, y resguardando un sitio para tomarse fotos, caminar e incluso un sitio de descanso.

El Puente del Púlpito, es uno de los vestigios que sobrevive en el cruce con Insurgentes Sur. Su arco mide diez y seis metros de ancho y cuatro de altura. Tiene contrafuertes cuya función era encauzar el agua del Río Magdalena. Se trata de uno de los tres pasos que fueron construidos por los carmelitas.

 

 

El Puente del Carmen, también llamado Camello, cuenta con un arco bajo y extendido, de diez y nueve metros de largo y casi tres metros de alto. La última estructura de este tramo es el más grande de los tres: tiene contrafuertes en los extremos con el fin de dirigir el agua, así como una figura que sobresale entre sus arcos, del lado sur, para abrir en dos el caudal.

 

 

Por avenida Miguel Ángel de Quevedo, se llega al cruce con la calle Francisco Sosa donde se encuentran la iglesia de San Antonio Panzacola y un puente de piedra que atraviesa el curso del Río Magdalena.

Este asentamiento floreció en medio de la lava de la erupción de hace miles de años del volcán Xitle, junto a los pueblos vecinos de San Ángel, Tlalpan, Tizapán, Coyoacán y Copilco. Y se dice que en 1597 Felipe de Guzmán Itzolinque, cacique indígena de Coyoacán, Andrés de Mondragón y Elvira Gutiérrez donaron unos terrenos en los barrios de Tenanitla y Chimalistac a los monjes carmelitas, ahí la orden construyó un colegio y una casa.

 

 

Durante la época colonial, las festividades de julio en honor a la virgen del Carmen fueron un gran atractivo para los paseantes donde se realizaban bailes, días de campo, peleas de gallos, corridas de toros y juegos.

Aunque en la actualidad sea muy complicado ver y apreciar estos puentes, sobre todo con el cauce del río, nos resta imaginar cómo fue una vida monástica cotidiana, bajo un cielo precioso de la ciudad de México, en uno de los barrios más singulares del país.

 

 

Chimalistac

Dirección: Plaza Federico Gamboa #11, Col. Chimalistac. 01070

Foto destacada: Medium

El World Trade Center alguna vez fue el Hotel más alto del mundo
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La Avenida Insurgentes tuvo uno de los edificios más altos, imponentes, preciosos y con más hectáreas del mundo.

Se pensó que el WTC tendría 80 pisos y se convertiría en el hotel más alto del mundo con cerca de 300 m.

 

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El Word Trade Center de la Ciudad de México es un precioso edificio histórico de la alcaldía Benito Juárez, que resguarda un centro de espectáculos, oficinas y uno de los rascacielos más imponentes del país. Anteriormente se le conoció como Hotel de México de la colonia Nápoles, y fue en el año de 1966 que se inició la construcción del bajo el patrocinio de Manuel Suárez y Suárez.

Pero el proyecto original del hotel incluía un centro cultural compuesto por el Polyforum Cultural Siqueiros, instalaciones para negocios, cultural, turismo y arquitectura. Los planos del complejo fueron diseñados por los arquitectos Guillermo Rossel de la Lama, Joaquín Álvarez Ordónez y Ramón Miguelajauregui.

 

 

Fue en 1980 que se inició un proyecto para convertir al complejo en un centro internacional de negocios. Y en 1992, la remodelación se inició parcialmente financiado por el gobierno y fue en 1995 que el complejo abrió sus puertas, siendo uno de los rascacielos más modernos.

El Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones tiene más de 80 exhibiciones al año y el Complejo WTC cuenta con el mayor número de metros cuadro en el mundo, además, tiene con detector sísmico que detecta el movimiento de la tierra, lo que detiene los elevadores en la parada más cercana, se le considera un edificio inteligente, pues tiene un control de luz que es controlado por un sistema llamado B tres.

 

 

abarca 239 mil metros cuadrados en toral, tiene 87 mil 100 para oficinas, además, 50 pisos, una estructura de concreto reforzado con 34 mil metros cúbicos de concreto, 28 mil toneladas de acero estructural y 56 amortiguadores sísmicos.

 

 

El Hotel de México se llevó a cabo en un lote llamado “Parque de La Lama”, un sitio reservado por el empresario inmobiliario José Jerónimo de La Lama en 1947. Pero fue hasta 1966. El proyecto del Ho incluyó un edificio hotelero, y los planos del complejo se presentaron en el XIII concurso internacional de arquitectura en Munich.

Programado para estar listo para los Juegos Olímpicos de 1968, el proyecto superó el cronograma y el presupuesto y, aunque la torre principal se completó en 1972, nunca funcionó realmente como hotel y, debido a razones políticas y económicas, la torre, así como el resto del complejo, quedó en un estado inacabado, salvo el Polyforum.

 

 

Cuando finalizó su construcción superó a la Torre Latinoamericana y se convirtió en el edificio más alto de Latinoamérica hasta el año 1979, en el cual fue superado por la Torre Colpatria en Bogotá y en la Ciudad de México por la Torre Pemex. Pero en la Avenida Insurgentes, sigue siendo uno de los edificios más alto hasta la fecha.

En su construcción participaron más de 900 trabajadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción, Terraceros Conexos y Similares de México. Durante toda la década de los años 80 ostentó, en la punta circular de la torre, un gigantesco anuncio de la empresa japonesa de relojes Citizen en color rojo que permanecía iluminado desde el interior del mismo anuncio todas las noches que podía observarse a varios kilómetros, hasta que fue retirado tras su restauración habiendo perdido parte de su iluminación después de su deterioro.

 

 

Este imponente edificio ha soportado cinco terremotos. Y hoy en día, existen restaurantes y un club privado que forman los niveles más altos en una circunferencia es giratoria junto con la maravillosa vista de 360° que se tiene a través de los enormes ventanales dan al complejo un atractivo plus turístico sobre los rascacielos de la Ciudad de México.

El Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones recibe anualmente 2.5 millones de personas en más de 80 exhibiciones. Un lugar que tienes qué visitar por su historia, por su arquitectura y su figura.

 

 

 

Foto destacada WTC México

 

Nostalgia urbana: Los barcos de vapor del canal de la viga
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Trajineras y barcos en la antigua calzada de la Viga combinaban viejos y nuevos mundos, llenando el espacio de colorido y contrastes.

Barcos de vapor y trajineras recorriendo los canales de la vieja ciudad de México.

 

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Como sabemos, México-Tenochtitlan fue construida sobre lo que era el Lago de Texcoco, que conectaba con otros lagos y superficies acuáticas, que los diferentes gobernantes desecaron el lago y entubaron para tener áreas habitables en la creciente ciudad. Los remanentes de esos ríos y lagos, quedaron hasta mediados del siglo XIX, y el Valle de México contaba con un magnífico espejo de agua que los habitantes usaban para su esparcimiento.

Algunos canales llegaban a un costado del Zócalo, donde ocupa está la Suprema Corte de Justicia y se conectaba con Xochimilco, Chalco y era el Canal de la Viga.

 

Wikipedia

 

Fue a principios del Siglo XX y las últimas décadas del siglo XIX, que este espacio era recreativo y la gente podía subía a las canoas y trajineras los domingos para hacer excursiones que los llevaban al lado de grandes casonas y edificios públicos, al ritmo de la marimba y al cobijo de la sombra de los árboles.

El personaje más conocido en los proyectos de navegación al interior de la ciudad, fue Mariano Ayllón quien montó una pequeña compañía cuyos navíos flotarían sobre Chalco, Texcoco, el Canal de La Viga y diversas zonas al sur y poniente de la ciudad.

 

 

El proyecto contempló la apertura de presas para que ni los pueblos ni el Centro se viera afectados en temporada de lluvias y también para poder controlar el nivel y la limpieza del canal. Pero las trajineras no facilitaron la situación para el nuevo sistema de presas y limpieza, haciendo que los trajineros con sus remos jalaran tierra, generando azolve y poniendo en crisis la navegación de ambas embarcaciones. Salvador Novo cuenta en Los paseos de la Ciudad de México que una de las fechas más populares para disfrutar del Paseo y Canal de La Viga era el tradicional Viernes de Dolores, previo a Semana Santa. En el ambiente se percibía el aroma y el estruendo de los cohetes.

En esa época, Iztacalco fue un gran atractivo turístico rodeado de chinampas sembradas con legumbres y flores, dotándolo de una belleza peculiar. En pleno centro del pueblo había famosas pulquerías, sitios de antojitos y la postal que regalaban los cuerpos de agua alrededor de la Iglesia era irresistible para los que llegaran a la capital.

 

Pueblo de Iztacalco

 

Su primer viaje fue de la Ciudad de México a Chalco y poco a poco llegaron más embarcaciones llevando pasajeros hasta La Villa, Tacubaya, San Ángel y Tlalpan hacia las poblaciones de Santa Anita, Iztacalco y Xochimilco. El Diario Oficial publicó en octubre de 1853 que el vapor General Santa Anna estaba al servicio del público. Salía del Paseo de La Viga hasta Mexicaltzingo en dos viajes entre semana y tres los domingos y días feriados.

Este barco porque podía transportar 200 pasajeros, medía unos 20 metros de largo por 3,5 de ancho y contaba con un salón para 60 personas. Los viajeros salían a las 9:00 am y a las 15:00 regresaban. En la garita de La Viga los paseantes estaban listos con naipes, catalejos, abanicos, sombrillas e instrumentos musicales para disfrutar del paseo.

 

Pueblo de Iztacalco

 

En 1869, el vapor de nombre Guatimoc realizó seis viajes de prueba antes de hacer una invitación formal al Presidente Benito Juárez, para que se uniera a un recorrido. El vapor zarpó y, unos metros más adelante, estalló una de las calderas, causando un gran susto al presidente y a su comitiva de invitados. Pero no hubo nada grave.

En 1890, el Presidente Porfirio Díaz inauguró una nueva línea comercial de barcos de vapor, entre Chalco y México, que no duró mucho, ya que poco después con la llegada del ferrocarril fueron desapareciendo.

 

Pueblo de Iztacalco

 

 

Los antiguos canales se fueron secando y para principios del siglo XX, el Paseo de La Viga conservó por un buen tiempo su atractivo como lugar de paseo en lanchas y trajineras hasta desaparecer. La nostalgia de un mundo viejo con pequeños barcos del Canal de La Viga que se asemejaban a los que se contemplaban a las orillas de los ríos en Francia. 

 

Información de Matador Network

Foto destacada @patriomoniom

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