Arte y Cultura
Yacatecuhtli, el dios mexica de los viajeros
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Todos conocemos a Quetzalcóatl, Huitzilopochtli, Coatlicue y Tláloc; sin embargo, ¿sabías que hay un dios de los viajeros, llamado Yacatecuhtli?

El panteón mexica es de los más extensos del mundo, por lo que no debería soprendernos que haya una deidad para todos; para los viajeros, es Yacatecuhtli.

 

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El panteón mexica es uno de los más vastos e interesantes del mundo. Hay una cantidad enorme de dioses, todos relacionados entre sí de alguna manera u otra y con infinidad de poderes. Conocemos sus orígenes gracias a las cronistas de los evangelizadores españoles, como fray Bernardino de Sahagún y fray Diego Durán. Justamente por ellos es que conocemos a detalle muchas de estas deidades, como Yacatecuhtli, el dios de los viajeros.

 

 

yacatecuhtli

Imagen de: Pinterest

 

El nombre de Yacatecuhtli significa "señor guía", o "señor de la nariz", y era el encargado de proteger a los mexicas y a los pochtecas durante sus travesías. Es precisamente a estos últimos a quienes más acompañaba, ya que eran un grupo de comerciantes viajeros. De hecho, esta deidad es una de las más antiguas, por lo que se le suele representar como un anciano con un bastón para caminar. Cabe destacar que Yacatecuhtli pertenecía a un grupo de deidades viajeras, las cuales incluso tienen su lugar en las constelaciones.

Lo que solían hacer los pochtecas antes de partir era cubrir sus bastones con figuras de papel amate que aludían al dios, para caminar protegidos durante la noche. Además, le pedían que cuidara de ellos al iniciar su trayecto y le agradecían al regresar. Yacatecuhtli era tan importante que incluso se le dedicaban rituales enteros y sacrificios humanos. Aquí un fragmento muy ilustrativo de las crónicas de Durán:

 

yacatecuhtli

Imagen de: México Desconocido

 

"Este mesmo día [Miccailhuitontli] los mercaderes ofrecían cinco esclavos, los cuatro varones y una hembra. A todos los lavaban y purificaban, como era uso y costumbre purificar los esclavos que habían de respresentar ídolos. Presentados y ofrecidos estos esclavos, al uno le ponían § Yacatecuhtli § y al otro, Chiconquiahuitl y al otro, Cuauhtlaxayauh, y al otro, Coyotl inahual, y a la india ponían por nombre Chachalmecacihuatl. Estos nombres eran de cinco ídolos a quien esta gente adoraba y reverenciaba y festejaba ese día juntamente con Xocotl, los cuales representaban estos cinco esclavos veinte días, haciéndoles la mesma honra que a los mesmos dioses. (T.I, p. 120)


Con lo cual se concluía la fiesta de aquella noche, [Pachtontli] avisando a todo el pueblo de que allí a tres días habían de llegar los Yacateuctin, que así los llamaban, que los esperasen. Los cuales eran tres señores, y al uno llamaban § Yacatecutli, § y al otro Cuachpucohcoyaotzin y al otro, Titlacahuan, a los cuales esperaban con cuidado a tercer día que habían de venir a tener compañía al que había venido, señor de las guerras. (T.I, p. 154)"

 

 

 

Más historias de los dioses prehispánicos: Tezcatlipoca y el ladrón de corazones.

*Imagen destacada de: Wikimedia Commons

Arqueólogos descubren reliquias de mujer noble maya en Palenque
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Se cree que este hallazgo de una mujer de la élite maya en la Zona Arqueológica de Palenque, posiblemente tiene relación con la Reina Roja.

Foto destacada: INAH

Arqueólogos descubren restos de mujer noble maya durante la excavación para la construcción de baños.

 

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El Instituto Nacional de Antropología e Historia de México en Chiapas, reportó el hallazgo notable en la Zona Arqueológica de Palenque, en lo que alguna vez fue territorio maya. Durante los trabajos de rescate que se estaban realizando, en lo que sería la nueva área de baños de la zona, los arqueólogos descubrieron una tumba a una profundidad de 1,80 metros que contenía los restos óseos de una mujer que fue enterrada allí en algún momento de la era prehispánica.

Palenque, antiguamente conocido como Lakamha en lengua maya, fue el centro del Imperio Maya, por lo que los arqueólogos tienen certeza de que los restos pertenecieron a una mujer maya que vivió antes de finales del siglo VIII d.C., ya que todas las ruinas y reliquias encontradas en Palenque datan del siglo III a.C. hasta esa época.

 

 

También se habló de esa certeza, debido a que fue enterrada en una tumba con ofrendas funerarias hechas de piedra y obsidiana, propias de una élite gobernante. El arqueólogo Arnoldo González Cruz, quien ha estado involucrado en excavaciones en el sitio desde la década de 1990, descubrieron los artefactos en el lugar, perdidos hace mucho tiempo.

El entierro descubierto es una tumba conocida como cista, que es un recipiente resistente hecho de bloques de piedra cuidadosamente tallados. El estilo arquitectónico de la tumba era común en los entierros de élite.

 

 

Se trata de una mujer de la élite, debido a que el esqueleto estaba recostado, una de las posiciones más comunes para los muertos en Palenque, así como la orientación del cráneo hacia el norte. La calidad y naturaleza del ajuar funerario, la presencia de incrustaciones de piedra de jade en algunos de los dientes de la mujer, solo se habría puesto a disposición de personas de alto estatus con los medios para pagar servicios médicos y dentales superiores.

Los arqueólogos también encontraron, alrededor de la tumba, piezas de cerámica y herramientas de piedra de varios tipos. Pero todavía no están seguros de la conexión entre los artículos y la tumba. Esta es la segunda vez que un equipo arqueológico que trabaja bajo la supervisión de Arnoldo González Cruz descubre la tumba de una mujer noble maya en Palenque.

 

La Reina Roja

 

 

En 1994, González Cruz y sus asociados abrieron una tumba sellada que se había encontrado dos décadas antes dentro de un santuario de pirámide escalonada maya conocido como Templo XIII. Dentro de la cámara amurallada encontraron un sarcófago de piedra que contenía los restos óseos de una mujer rica que estaba cubierta de joyas como jade, perlas, conchas y agujas de hueso esparcidos por todo su cuerpo.

El esqueleto de la mujer y todo lo que se enterró con él estaba todo cubierto de un polvo rojo de cinabrio, y por esta razón fue etiquetada como la Reina Roja. Los procedimientos de datación mostraron que la mujer había vivido entre los años 600 y 700 d.C. Si bien su cámara funeraria no contenía ninguna inscripción con su nombre, Gonzales Cruz finalmente concluyó que era Tz’ak-bu Ajaw, la esposa del legendario rey maya Pakal. Coincidentemente, la tumba de Pakal se construyó justo al lado del Templo XIII, donde la Reina Roja fue enterrada durante el mismo período de tiempo.

 

 

El entierro recién descubierto no fue tan extravagante como el de la Reina Roja. Pero está claro que las dos mujeres pertenecían a la misma clase dominante, y cada una recibió un entierro de élite en reconocimiento de su importancia dentro de la sociedad maya en su conjunto.

Palenque no es uno de los sitios mayas más grandes, pero es uno de los más atractivos. Contiene algunas de las arquitecturas, esculturas y bajorrelieves más agradables que se encuentran en cualquier lugar del territorio maya. Los arqueólogos conocen a Palenque como un sitio donde se han revelado múltiples secretos mayas, y la búsqueda de nuevas revelaciones es lo que hace que los mismos equipos arqueológicos regresen año tras año.

 

 

Palenque

Dónde: Carretera a Palenque- Zona Arqueológica Km. 8, Palenque, Chis.

Cuando: lunes a domingo de 08:00 a 16:30

Cuánto: $80

10 datos que quizá no conocías sobre el imponente Templo Mayor
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10 datos curiosos sobre la historia, significado y características del Templo Mayo: el máximo recinto de Tenochtitlan.

Foto destacada: INAH

El Templo Mayor fue el último suspiro para las culturas de Mesoamérica, hasta la llegada de los españoles.

 

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El Templo Mayor era conocido como Hu?yi Te?calli y estaba dedicado al dios de la guerra Huitzilopochtli, y al dios de la lluvia y la agricultura Tláloc. Como muchos templos en Mesoamérica, el Templo Mayor pasó por siete fases de construcción, la primera en 1325, mientras que su versión final fue destruida y saqueada en su mayor parte en 1521 por los españoles.

La gran capital mexica fue el último gran suspiro para Mesoamérica antes de la llegada de los españoles. Pero a pesar de su historia relativamente corta, es difícil exagerar su impacto en México y la identidad mexicana. Aquí te dejamos algunos datos sorprendentes de este gran destino arqueológico.

 

 

Edificio religioso de Tenochtitlan

 

 

Cuando hablamos del Recinto Sagrado del Templo Mayor nos referimos al edificio principal y al complejo arquitectónico al cual pertenecía, junto con otras 77 estructuras como el Calmécac (escuela para la élite), la Casa de las Águilas y el Templo de Ehécatl.

Es el edificio religioso más importante de Tenochtitlan. Medía 45 metros de altura, casi como el Coliseo romano. En la cima había dos capillas: una para Huitzilopochtli, dios del sol, y otra para Tláloc, dios de la lluvia. Cada una tenía una escalinata. De las 78 estructuras, se han identificado arqueológicamente 36.

 

 

Huey Tzompantli

 

 

En trabajos arqueológicos de 2015 se descubrió una estructura de cráneos humanos que aparecía en las descripciones de conquistadores y frailes españoles. De acuerdo a las declaraciones del arqueólogo Matos Moctezuma, el tzompantli tenía un simbolismo que mostraba el poderío mexica, "Ahí iban a parar los cráneos de decapitados en diferentes ceremonias, incluso había víctimas mexicas".

 

 

Dualidad

 

 

El Templo Mayor está representado por dos grandes conceptos en la cultura mexica: la guerra (Huitzilopochtli) y la producción agrícola (relacionada con Tláloc). El investigador y arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma dijo que los otros edificios del Recinto Sagrado estaban alineados con la dualidad de la estructura principal: el ?eje de  la vida? y el ?eje de la muerte?.

 

 

Pasadizo oculto

 

 

El Proyecto del Templo Mayor constantemente está uniendo las piezas de los hallazgos que se realizan cada año, como fue el hallazgo de un estrecho túnel de 45 cm de ancho parte del muro sur del edificio Cuauhxicalco y conduce a la plataforma circular de este. Lo sorprendente es que en el centro de dicha área se abren dos cámaras laterales que probablemente guarden restos de importantes gobernantes mexicas.

 

 

Recorrido de Cortés

 

 

En las crónicas de la conquista, se relatan los encuentros que tuvieron los españoles y el recibimiento que los gobernantes prehispánicos. Previo a la caída de Tenochtitlán el 13 de agosto de 1521, Moctezuma Xocoyotzin invitó a Cortés a recorrer el conjunto de edificios que constituía el Templo Mayor. En su recorrido diplomático, Cortés presenció el esplendor máximo de las construcciones, los frescos que decoraban los muros y, además, presenció una justa de juego de pelota.

En los últimos años, los hallazgos realizados en el Templo mayor han develado la riqueza y ahínco con el que los mexicas enterraban a sus gobernantes. Por ejemplo, en un conteo que suma 200 ofrendas se encontraron 12 águilas reales, siete lobos, siete pumas y dos halcones. Además de especies de vestigios provenientes de especies del océano Pacífico, como corales, conchas madreperla, estrellas de mar, peces globo y caracolas.

 

 

Como una cebolla

 

 

Para los mexicas, el Templo Mayor era el centro del universo. Por eso, cada vez que deseaban agrandarlo construían sobre el edificio anterior sin derrumbarlo. De esta manera, se han identificado 7 etapas constructivas; por supuesto, las partes internas son las que están mejor conservadas, explica el arqueólogo Leonardo López en un documental del INAH. Esta es la razón por la que se dice que es "como una cebolla, debido a sus varias capas.   

 

 

Coyolxauhqui

 

 

Este monolito fue hallado en 1978, con el que inició el proyecto de investigación que continúa hasta la actualidad. Mide más de 3 metros de diámetro y pesa casi 8 toneladas. Fue hallado por trabajadores de Luz y Fuerza muy cerca del Zócalo de Ciudad de México, marcando la arqueología en México y sirvió de guía  para hallar el Templo Mayor, centro de la vida religiosa en la antigua Tenochtitlan.

En la piedra, la deidad lunar aparece desmembrada, luego de que su hermano, Huitzilopochtli, la decapitara y arrojara desde un cerro pues, según el mito, ella intentó matar a su madre, la diosa Coatlicue.

 

 

Colosal Tlaltecuhtli

 

 

En 2006 se halló la escultura mexica más grande hasta ahora. Mide 4.17 metros  x 3.62 metros  y pesa 12 toneladas. Representa a la diosa  de la tierra, vista como "devoradora de cadáveres". Simboliza el ciclo de la vida y la muerte y la "renovación mediante el sacrificio", de acuerdo con  la doctora Diana Magaloni Kerpel. Asimismo, en el recinto del Templo Mayor se han localizado más de 400 especies de fauna exótica, entre ellas hay jaguares, lobos, cocodrilos y águilas, además de peces y moluscos.

 

 

Ofrenda 17

 

 

En este lugar hay una colección llamada Ofrenda 17 que contiene objetos que probablemente fueron obtenidos como botín de guerras y cráneos de decapitados en rituales de consagración.  El recinto explica que a través del sacrificio humano se ofrendaba la sangre y la vida misma, considerado lo más preciado, para que de la muerte surgiera la vida. Se empleaban diversos objetos como el cuchillo de pedernal, la piedra de sacrificios y el cuauhxicalli (recipiente para ofrendar corazones).

También existía el autosacrificio, que consistía en perforarse partes del cuerpo con navajas de obsidiana, puntas de maguey o punzones de hueso. Pero solamente los sacerdotes, guerreros, gobernantes y estudiantes del Calmécac tenían acceso permanente al Recinto Sagrado.

 

 

Museo del Templo Mayor

 

 

En 1987 se abrió al público la colección que abarca 10 mil objetos en su mayoría provenientes de la zona arqueológica. De todas las piezas hay 3 que no debes dejar de admirar en el museo de la zona arqueológica del Templo Mayor. La escultura del dios de la muerte, Mictlantecuhtli, la escultura de tamaño natural de un Guerrero Águila, que se conserva con restos de estuco y la escultura que pudo haber servido como recipiente para ofrendas; representa un águila real: Águila Cuauhxicalli. Este museo recibe, en promedio, 650 mil visitantes al año; 80% son nacionales y el resto extranjeros.

 

 

Templo Mayor

Dónde: Seminario 8, Centro Histórico de la Cdad. de México, Centro, Cuauhtémoc, 06060 Ciudad de México, CDMX

Cuando: martes a domingo de 09:00 a 17:00

Cuánto: $80

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