Cuetzalan: el Pueblo Mágico en lo alto de las colinas de Puebla
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Cuetzalan está rodeado de montañas, cascadas, grutas y un sinfín de atractivos naturales, danzas y un café que te dará una gran energía.

Cuetzalan lo tiene todo para un gran fin de semana.

 

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A pocas horas de la capital poblana, por caminos sinuosos, subidas empinadas y veredas preciosas, se encuentra el Pueblo Mágico de Cuetzalan. Este encantador pueblo tiene calles adoquinadas y edificios blancos rústicos rodeados de montañas místicas, plantaciones de café y campos de mosaico.

Los amaneceres no tienen precio, y a medida que la niebla se levanta como una cortina, disfrutará de una vista encantadora del campo dorado… 

 

 

 

En este pueblo mágico el olor a café te despierta por la mañana. Puedes recorrer los puestos de artesanías, y comprar bufandas, bolsos, alfarería y joyería aportan más carácter a las calles.

Además la plaza principal que llena de puestos de mercado artesanal y delicias típicas de Puebla, los domingos se acostumbra asistir al mercado donde todos se reúnen para socializar y disfrutar del día con familiares y amigos.

 

 

¿Qué hacer en Cuetzalan?

 

Visita la iglesia Parroquia de San Francisco de Asis que tiene un campanario gigante y está decorada en estilo renacentista. Además, está la Iglesia de Jarritos (iglesia de tinajas) con una torre distintiva cubierta con pequeños cántaros de terracota.

Con kilómetros de campo que rodean la ciudad, hay muchas cascadas escondidas y esperando ser descubiertas. Uno de los más populares para visitar es La Cascada de las Brisas. Toma un jeep local y únase a un sendero a través del bosque hasta esta hermosa cascada. Es posible acampar aquí, pero un paseo vale la pena solo por el aire fresco y el hermoso paisaje. 

 

 

 

Cuetzalan es famoso por los voladores que realizan una exhibición de baile que desafía a la muerte mientras se balancean alrededor de un poste de 30 metros de altura. Los cuatro voladores, que representan los cuatro elementos, realizan un ritual en el que suben a la cima y vuelan mientras están atados a cuerdas

Con habilidad giran en espiral alrededor del poste y bajan hasta la plataforma. A menudo hay un miembro que se para en la parte superior y toca una flauta y el tambor. La danza representa la búsqueda de la armonía entre los dioses y su gente en la tierra.

 

 

Cuetzalan es uno de los pocos lugares donde se practica esta danza en el país. Esto ha traído más turismo a esta tranquila zona de Puebla que ha generado nuevos negocios para los residentes y ha mantenido la danza tradicional de los Voladores.

Sus calles de piedra, herencia ancestral, parecen salidas de un cuento de hadas y sus fachadas adosadas son muestra de que el tiempo en Cuetzalan no se ha detenido para sus visitantes.

 

 

 

También se encuentra cerca la Zona Arqueológica De Yohualichan, ya que Cuetzalan es una encantadora joya indígena, alejada del ruido y el tumulto de la ciudad. Experimente el colorido mercado de fin de semana donde todavía se practica el trueque como lo han hecho durante generaciones

Pruebe una variedad de café cultivado localmente y disfrute de las delicias gastronómicas. Este es un tour de día completo que es educativo, emocionante y divertido. Te enamorarás de Cuetzalan ya que está muy cerca de la CDMX.

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El Oro, pueblo mágico donde lo real y lo fantástico coexisten
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El Oro tiene arquitectura, maravillas naturales  una atmósfera increíble donde parece que la realidad se confunde con la fantasía.

El Oro es uno de los pueblos mineros con más historia y misterios del país.

 

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Acerca de la fundación de El Oro se han publicado diversos datos, como que fue fundado por la familia Mondragón, guiada por un niño que demostraba el lugar en donde pastaba su rebaño, lugar en el cual la familia vio brillar algunas piedras. Los Mondragón, que eran, barreteros, reconocieron el cuarzo, descubriendo la veta que llevó su nombre.

Otra versión dice que esta población se conoció en 1772 por unos misioneros jesuitas, uno de ellos al explorar descubrió la veta de los Mondragón, debido a que se encontraba en el predio de esa familia, que no era una veta, sino un clavito o vetilla que contenía oro y plata. Esta localidad a la sazón se llamaba Guadalupe de El Oro y era una ranchería con una docena o algo más de casas. Otra versión se dice que El Mineral de El Oro fue fundado en 1787 por los mineros que compraron el terreno a los propietarios de la hacienda de Tultenango. 

 

 

El Oro, se cree, fue llamado así por el descubrimiento de una veta de oro que hizo don Vicente Arciniega en las faldas de unos cerros, a legua y media de otro Real de Minas muy antiguo llamado Tlalpujahua. Más allá de su origen incierto, lo que sí sabe es que durante la independencia, extranjeros y mexicanos que conocían el valor de las minas de El Oro como el ingeniero Vicente Rivafoli, compraron una empresa llamada Tlalpujahua Company, para limpiar 86 minas de esta localidad, más otras siete que estaban en la zona de El Oro, entre estas estaban las minas de Manuel Serrano, Ignacio Rayón y del cura de Tlalpujahua.

El Oro tuvo que esperar hasta fines del siglo XIX la inversión de fuertes capitales extranjeros, nuevas tecnologías, la introducción del ferrocarril y de la energía eléctrica, que influyó mucho en el auge de la industria minera y en la infraestructura de la cabecera municipal de El Oro, debido al interés del presidente de la República Porfirio Díaz, para que esta industria surgiera.

 

 

A partir del descubrimiento de la riquísima veta de la Esperanza, se convirtió en el centro minero más importante de la entidad, atrajo inversionistas de capitales extranjeros y gente de todas partes en busca de trabajo y comerciantes extranjeros, creciendo en forma acelerada la población.

El Pueblo Mágico de El Oro, en el Estado de México, es el lugar perfecto si buscas un destino para salir el fin de semana y deshacerte del ajetreo cotidiano. Se encuentra a dos horas y media de la Ciudad de México, a hora y media de Toluca; colinda al norte de Temascalcingo y al oeste con el estado de Michoacán.

 

 

Uno de los grandes atractivos del pueblo son los elementos arquitectónicos como escenarios naturales creando una atmósfera donde la realidad y la fantasía se unen. Vale recordar que el nombre de este Pueblo Mágico se debe a la etimología náhuatl Teocuitlapilli como "Lo que nos legaron los dioses", en relación al metal extraído: el oro.

El Palacio Municipal, un edificio centenario del siglo XX que ostenta una construcción única en el país. Su arquitectura tiene elementos del neoclásico y del art nouveau yn la entrada se aprecia el mural "Génesis Minero" el cual retrata la vida de los habitantes en esos años, creado por el pintor Manuel D?Rugama.

 

 

Otro hermoso edificio neoclásico es el Teatro Juárez, inaugurado el 5 de febrero de 1907. Tiene una decoración morisca y salones de madera tallada, su fachada es de piedra, los muros laterales y el adorno del interior son de arte nouveau. El Oro puede ser visitado cualquier época del año, ya que tiene un clima templado subhúmedo, el cual permite tener un paseo muy agradable.

Ene l Parque Ecoturístico "El Mogote", ubicado a 15 minutos de la cabecera municipal del Pueblo Mágico El Oro, cuenta con un clima agradable y rica vegetación siendo el lugar para los amantes del turismo de aventura. Ponte zapatos cómodos y comienza a vivir la adrenalina al lanzarte en tirolesa de ida y vuelta. Su circuito es de 200 metros sobre una barranca con más de 80 metros de altura donde puedes practicar rappel.

 

 

Además se encuentra el puente colgante de 30 metros de largo, desde donde puedes ver las aguas que caen al pie de la cascada formando una alberca natural que es utilizada como balneario por los visitantes. La zona cuenta con cinco cabañas que ofrecen servicio de hospedaje, además de un área de campamento.

No te vayas sin probar algo de la cocina local ofrece como una excelente barbacoa o carnitas, también hay mole rojo o verde, con carne de guajolote. Como digestivo prueba una "chiva", un licor especial que de acuerdo a los lugareños cura el "espanto".

 

 

 

El Oro

Dónde: 150 km de la CDMX rumbo a Hidalgo.

Cuando: 365 días al año

Entrada libre

Foto destacada ciudad y poder

Ritual del Quetzal: la preciosa danza de la Sierra Norte de Puebla
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En la época prehispánica la danza se dedicó al sol formando parte de un ritual que incluía la danza de los voladores.

La preservación de un ritual que poco a poco se convirtió en hermosa danza.

 

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Esta danza es más bien un ritual dedicado al sol, por lo que todos sus movimientos imitan el movimiento de los astros. No obstante, su nombre se debe a los penachos que se utilizan para la danza, que originalmente se hacían de pluma de quetzal.

Antes del ritual dancístico los intérpretes se atavían con una capa bicolor azul y rojo, desde donde cuelgan unas barbas de siete colores para simbolizar al arcoíris, pero también indican el tiempo que como manda tendrán que bailar.

 

 

Pantalones cortos con flecos rematan con listones y la imagen de San Miguel Arcángel y huaraches de "para gallo". La cabeza va coronada de un gran penacho de plumas para simular a los quetzales.

La música se hace con un tambor de dos caras forradas de cuero de venado o de borrego que se golpea con una vara de café; una flauta de carrizo de tres tonos que se toca a un compás de ¾, este instrumento sólo puede ser tocado por el mejor músico.

 

 

Las maracas marcan el ritmo de los pasos que van en cruz, haciendo referencia a los 4 puntos cardinales, el paso del tiempo y la rotación astrológica. Aprender a tocar los instrumentos puede tomar hasta un año y medio, pues se enseña empíricamente y de generación en generación.

De entre más de 60 sones para esta danza, los más comunes son: procesión (con el que siempre inician la danza), entrada, dentro de la iglesia para agradecer al santo patrón,  y la batalla.

 

 

Aunque la presencia de los niños es usual, la danza es realiza da por una "camada", que es un conjunto de 24 danzantes que se forman en dos filas, entre ellas va el caporal, quien dirige la danza, el de más experiencia.

Aunque se puede ver la representación de esta danza en diversas fiestas, la danza se dedica principalmente al santo patrono San Miguel Arcángel, quien ahora toma el lugar del sol, después de que el tiempo transformara el ritual en danza.

 

 

Cuando la danza se dedica al santo patrono, la "camada" entra bailando a la iglesia para dar gracias para después interpretar varios sones en el atrio. Generalmente se puede ver la representación bailada en parejas.

La danza siempre se inicia con un saludo fuera de la iglesia o en la casa del mayordomo (encargado de la organización de la fiesta); entran bailando a la iglesia y dan gracias a su padrino San Miguel Arcángel, después salen a bailar diferentes sones en el atrio de la iglesia.

 

 

Sus pasos o pisadas básicas son altas, caídas, carretillas, giros; generalmente se baila en parejas con diversos movimientos: cruces, fuentes y círculos. Hay sones que se bailan únicamente de espaldas u hombro con hombro de la pareja.

Se considera que su origen es prehispánico, de la cultura tolteca, y aún se ve en muchas fiestas de la sierra norte de Puebla, donde la tradición es color, música y danza.

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Manuel Felguérez puso en el mapa el abstraccionismo mexicano
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Hijo de la Generación de la Ruptura, este gran artista cambio el discurso plástico dándole nueva vida al arte de mitad del siglo XX.

Uno de los artistas mexicanos más destacados fruto de la posguerra.

 

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Quizá todavía contagiados del ímpetu revolucionario, y enfadados del movimiento, un grupo de jóvenes se dedicaron a criticar el arte oficial, izquierdista, aquel arte revolucionario de los muralistas, que para ellos no era más que un acto propagandístico político.

Ellos fueron La Generación de la Ruptura.

 

 

 

Lo que deseaban era tener libertad creativa, que no existieran requisitos creativos, ni en el color ni en los temas, mucho menos en las formas; el que probablemente se tomaría más en serio el ultimo punto fue Manuel Felguérez.

El 12 de diciembre de 1928, Valparaíso, Zacatecas, vio nacer al artista que pronto iría a vivir a la Ciudad de México, donde estudió en la Academia San Carlos y que después estudiaría con el artista cubista franco-ruso Ossip Zadkine en la Academia Grande Chaumière de París y la Académie Colarossi.

 

 

 

A su regreso, el constructivismo cubista de Felguérez se enfrentó a la pintura figurativa del muralismo de los grandes, el inminente rechazo a sus esculturas y pinturas, lo puso de vuelta en un avión de regreso a Europa para estudiar a fondo lo que denominó pintura de "espacios múltiples".

Una vez más en Francia, el zacatecano experimentó y adoptó diferentes corrientes plásticas para ir conformando su propia visión, en el proceso, conoció a Lilia Carillo, con quien se casó. Junto con ella, a Vicente Rojo Almazan y Rodolfo Nieto, integraron La Generación de la Ruptura, estandarte con el que regresó a su país.

 

 

 

Afortunadamente para nosotros, Felguérez volvió para instaurar una nueva etapa en el arte nacional. En 1998 inauguró el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez en la ciudad de Zacatecas, donde se albergan alrededor de 100 de sus obras junto con otras 110 obras de artistas mexicanos e internacionales que trabajan con la misma visión.

Instalado en la CDMX, impartió cursos y realizó investigaciones en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, en la Universidad de Cornell en Nueva York y la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts. En 2016 recibió la Medalla Bellas Artes de México.

 

 

 

Su obra ha sido exhibida en los grandes museos de México y el mundo, en el pabellón de México en la Bienal de Venecia de 1986, en la Sexta Bienal de São Paulo en 1961, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo en la Ciudad de México, la galería Páramo en Guadalajara, el Carpenter Center for the Visual Arts de Harvard, la Galería Durban Segnini en Miami.

Puedes conocer su obra en el Museo de Arte Moderno, en el Museo de Arte Carrillo Gil, o en la reja-tzompantli que rodea en Museo de Antropología en la CDMX. El pintor falleció a los 91 años el 8 de junio de 2020.

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El venado es un animal mítico para varias culturas mexicanas
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Yaquis, mayos, huicholes, nahuas, zapotecos, chinantecos y mayas; de norte a sur, el venado tiene presencia y valor ancestral.

El animal sagrado de la cultura mexicana se encuentra en peligro de extinción.

 

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El venado es parte del cuadrante de los wixarika que comprende al toro, venado, maíz, peyote; para los yaquis tiene un significado muy especial para los pueblos originarios, quienes se vinculan con él de diferentes formas, en danzas, en tejidos y rituales y es probable que sea una de sus representaciones más populares es por La danza del venado. Para los mayos, pueblo que se ubica en Sonora y Sinaloa, los pasos de este animal marcan el amanecer de los tiempos, simbolizan el aspecto luminoso del mundo, en contra parte se ubica el pajkola, representante de los animales fieros como el chivo, el coyote y la culebra.

 

 

Esta danza es una batalla, el venado lucha para sacar al mal de la enramada, es la defensa del territorio, físico e ideológico que se tiene que librar todos los días. Los pajkola se burlan de la fragilidad humana de la ingenuidad del "hombre blanco", mientras esperan la aparición del hombre-venado quien los hipnotizará una vez más con su encanto.

Para los yaquis, si ves un venado en tus sueños, éste te otorgará dones. Para los pueblos que habitan Puebla, el venado posee un poder transformador pues, así como la serpiente mazacoatl muda de piel, así lo hace el cervato con su cornamenta.

 

 

 

En el mito sobre los hermanos Sol y Luna, que se narra en la Sierra Norte de Oaxaca, los hermanos matan al venado, su padre, y se lo entregan como alimento a la señora tepezcuintle, quien se encargaba de su cuidado. Comiendo el guiso, los hermanos perdieron toda humanidad, transformándose en astros.

Entre los zapotecos del sur, el animal es asociado con el tiempo climático. Además de participar en las ofrendas para pedir buena cosecha, es el anunciador de la lluvia. Los huicholes cuentan que, en el principio de los tiempos, los dioses seguían al venado buscando el amanecer, con su recorrido incansable fueron creando la tierra.

 

 

 

El venado al sentir lástima por ellos se sacrificó para transformarse en peyote que les permitió a los dioses experimentar las visiones sagradas: "Cazador y presa se vuelven uno". De todas las dimensiones del temazate, la menos imaginada es la erótica.

La cacería del animal se asocia con la seducción. Mixcóatl, dios de la cacería, se enfrentaban a diosas transformadas en venados en un acto con connotaciones sexuales. El juego mismo entre cazador y presa se considera erótico entre los pueblos originarios.

Foto destacada Vía México

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