Gastronomía
El Mercado de Tepoztlán tiene los mejores sabores prehispánicos
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La gastronomía ancestral tiene a sus mejores representantes en este clásico mercado mexicano de Tepoztlán.

La comida que reconforta la panza y satisface el alma está en el Mercado de Tepoztlán.

 

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El pueblo mágico que da vida a las faldas de El Tepozteco cuenta con una importante oferta gastronómica que debes conocer en todo en su esplendor a través de su colorido mercado donde los expertos del sabor y los tragones se dan cita.

El Templo de Tepoztlán se encuentra en lo alto, como recordando que lo divino se ubica arriba y lo mundano abajo, quizá por eso para acceder al contiguo Mercado hay que descender, aunque sea un poco, para dar rienda suelta a la gula.

 

 

El mercado te recibe con pasillos laberínticos de juguetes y artesanías, instrumentos musicales prehispánicos, cestería, hilados, cerámica, ropa, joyería y casitas de pochote, talladas a mano sobre las espinas y corteza muerta del árbol pochote.

Entre aquellos puestos se dejan ver las señoras que venden hierbas, aromatizan el ambiente como dando una introducción a los sentidos antes de llegar a la zona de comida donde seguro más te vale llegar con hambre y se moderado, hay muchísimo que probar.

 

 

Barbacoa de borrego o de chivo, mole rojo de guajolote, mole de pepita de calabaza, pancita, tacos de cecina de Yecapixtla son los primeros en recibirte con su aroma soberbio, pero cuidado, el maíz tiene una presencia importante en este mercado.

Además del muy solicitado tamal delgado, existen tres imperdibles de este Mercado de las delicias. Los tacos acorazados, totilla que guarda arroz y un guisado a elegir, milanesa, manitas de puerco, huevo, tortitas de papa o huauzontle capeado.

 

 

El otro par es la versión dulce y salada de las gorditas de la CDMX. Las tlaltequeadas son una especie de gorditas hechas con pinole, alpiste y chía. Los itacates, son gorditas triangulares de maíz (con manteca) rellenos de flor de calabaza, frijoles, chales, requesón, setas o chapulines.

Al igual que sopes, tlacoyos, quesadillas y pambazos (que no faltan en los puestos) los itacates se bañan con salsa, crema y queso. A los primeros les puedes agregar cualquier ingrediente que quieras, los chapulines son los más recomendados.

 

 

Por supuesto, si andas por aquellas tierras el postre no puede faltar, las Tepoznieves son casi obligatorias, estos helados y nieves multisabores tienen una gran demanda de propios y extraños porque hay para todos los gustos.

Claro que vas a encontrar los clásicos, pero qué tal un Arrullo de luna o un Canto de Sirena, una nieve de gardenias, de aguacate o zapote negro. Una Oración a los muertos, tuna, toronja, chico zapote, coco con ginebra, tequila con limón, mezcal de maracuyá o pepino con chile son solo unos ejemplos.

 

 

Mercado de Tepoztlán

¿Dónde? Isabel La Católica s/n , Centro, Tepoztlán

¿Cuándo? Miércoles y Domingos de 7 a 20 hrs

¿Cuánto? $200

Foto destacada TuriMéxico

Claudia Ruiz Sántiz, una mujer tzotzil en la lista de los mejores 50 chefs del mundo
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Claudia Albertina Ruiz Sántiz, Chiapaneca tzotzil, destaca en la industria gastronómica como una de las 50 mejores chefs del mundo.

La Chef Claudia Ruiz Sántiz, además, fue la primera mujer indígena en entregar una tesis un recetario en tzotzil y español.

 

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La lista "The World?s 50 Best" reconoce a las 50 personas jóvenes brillantes que están cambiando el mundo de la gastronomía de formas únicas e interesantes. Y sí, la chef Claudia Ruiz, indígena tzotzil, aparece en la lista inaugural 50 Next, compuesta por personas identificadas como líderes de la próxima generación en el ámbito gastronómico.

 

 

Claudia Ruíz fue considerada entre 700 candidatos de un grupo de solicitudes, nominaciones y talentos seleccionados directamente por Basque Culinary Center.

Entre los nombres se encuentran Baya Ashtin de Nueva Orleans, EU, Douglas McMaster de Londres, Reino Unido, Diego Prado de Copenhague, Dinamarca, y sí, Claudia Albertina Ruíz Sántiz de San Cristóbal de Las Casas, México.

 

 

Claudia Albertina Ruíz de 33 años, está en el listado en la rama “Pioneros de la Hospitalidad”, junto a otros jóvenes menores de 35 años que provienen de 34 países a lo largo de seis continentes.

Ella no sólo fue la primera indígena tzotzil egresada de la Licenciatura en Gastronomía en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, sino también la primera en publicar una tesis en una lengua madre.

 

 

Una vez egresada, se dirigió a la Ciudad de México para trabajar en Pujol y Máximo Bistrot, de los chefs Enrique Olvera y Eduardo García respectivamente. Posteriormente regresó a San Cristóbal de las Casas para abrir dos proyectos propios: Kokono’ y Albertina.

 

 

“Tuve la fortuna de pasar una semana con Claudia Albertina en su pueblo en Chiapas”, declara el chef René Redzepi sobre su inclusión en el listado. “Me impresionó su fuerza de voluntad, su conocimiento de los alimentos y su instinto sobre el rol de la comida en todas las ramas de la vida y sociedad.

Hoy en día, Claudia es un modelo a seguir para la gente que encuentra lo difícil que es incluso atreverse a soñar, incluso esperar que ese sueño se convierta en realidad.

 

 

Esta chiapaneca ha probado que todo es posible, y le ha dado voz a la gente de orígenes indígenas para que tengan una plataforma donde sea posible compartir sus habilidades y el conocimiento ancestral y culinario.

Ruiz se encuentra firmemente comprometida con su trabajo en la gastronomía y, por ello, también promueve el movimiento "Slow Food" comprometido con el medio ambiente y la comunidad.

 

 

Foto destacada Life & Style

El ate michoacano tiene denominación de origen, mexicanizado desde el Medio Oriente
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El ate llegó a México en la época del virreinato hasta adaptar su personalidad a los exquisitos sabores frutales de nuestro país.

El Ate es un dulce de origen árabe que ya es muy mexicano.

 

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Probablemente a los más jóvenes no les ha tocado, pero en algunos hogares después de una gran comilona familiar, a esa hora tan especial del café, se servía de postre ate con queso ¿sabes cómo llegó a nuestro país?

Para los que no lo conozcan, el ate es una especie de gelatina hecha de pulpa de fruta, tiene un sabor dulce y concentrado. Los que sí conocen este manjar suelen creer que es muy mexicano, pero no es así, en realidad proviene del medio oriente.

 

 

Los expertos dicen que el ate llegó primero a España por medio de los árabes y después, con la colonización de América, a México. Exactamente, al estado de Michoacán en 1595, con la construcción del convento de las monjas dominicas.

Las monjas preparaban una jalea muy espesa con las frutas que ya empezaban a pasar de maduras, la receta española usaba el membrillo, pero aquí en la Nueva España lo que sobraba era sabores así que fueron sumando más frutas.

 

 

Y entonces si hacían jalea de manzana, le llamaban "manzanate", a la jalea de guayaba, "guayabate"; con los años sólo sobrevivió la partícula ate, porque al llegar a las tiendas resultaba más practico sólo pedirlo así, sin consultar el sabor.

La receta es prácticamente la misma desde el virreinato, en algunos estados, principalmente en Michoacán, se hace en cazos de cobre, en otras regiones en cazuelas de barro; sin importar en dónde se haga, su sabor y textura sigues siendo prácticamente las mismas.

 

 

El ate llega a durar hasta dos años, tradicionalmente se elaboran de guayaba, membrillo y tejocote, pero se han agregado otras frutas con cantidades elevadas de azúcar natural, como la manzana y el perón, aunque también puedes encontrar de camote y hasta de dátil.

Enlatados en el súper, por kilo en el mercado, o elaborados en casa, el ate se encuentra muy fácil en el centro del país, pero también tiene presencia en Durango, Sonora y Chihuahua donde se le llama cajeta.

 

 

Cada fruta y región tiene su receta, pero básicamente se trata de hervir 400 gramos de alguna fruta con 400 gramos de azúcar, mezcla que se lleva a enfriar hasta que endurece. En Oaxaca se hace con piloncillo en lugar de azúcar.

Es en Michoacán donde puedes encontrar más variedad como el piñonate, almendrate y zapotate; recuerda que para bajarle lo dulce debe llevar una rebana proporcional de queso panela o manchego ¡una delicia!

 

 

Ate

¿Dónde? Michoacán, Estado de México, Ciudad de México, Querétaro, Oaxaca, Hidalgo, Durango, Sonora, Baja California, Coahuila y Chihuahua.

¿Cuándo? Todo el año

¿Cuánto? Desde $20 hasta $80 pesos

Foto destacada: Cocina Vital

Los extravagantes y exquisitos sabores de las nieves de Tepoztlán
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Siete hermanos tomaron la leyenda local para crear el menú más grande e increíble y ahora son un referente de helados en Tepoztlán.

Hasta hoy existen más de 300 sabores de helados de Tepoztlán.

 

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Los siete hermanos tomaron la leyenda local de las nieves para crear un negocio que ya es parte de los íconos de Tepoztlán, Pueblo Mágico conocido por su excelente variedad gastronómica y un postre multisabor, las Tepoznieves.

Cuentan que el tlatoani de Tepoztlán, el gran Tepuztecatl, fue el que inventó las nieves en esta región. El gobernante mandaba traer nieve de la montaña, misma que era llevada por un corredor que la envolvía en piel.

 

 

 

Al llegar estaba lista para mezclarse con el hielo de montaña, una preparación de pulque, tejocotes, capulines, limas o alguna otra fruta madura mezclada por jugo de caña y miel. Desde ese día y básicamente con la misma receta se hacen nieves en Tepoztlán.

Con un menú de más de 300 sabores las Tepoznieves ofrecen además de tradicionales, sabores de la huerta (zanahoria, lechuga), picantes (jícama con chile), frutas locales (zapote negro, nanche), envinadas (higo con mezcal, mimosa) y las Nieves de los Dioses.

 

 

Las Nieves de los Dioses son combinaciones que elevaron a las Tepoznieves a la cúspide de la gastronomía helada, los sabores con muchos y sus nombres una delicia que da tributo al ingenio y la imaginación, estos son algunos.

Hacer la selección no fue nada fácil, estos son los que parecen ser los más memorables. Empecemos por una de temporada, Flor de Mayo, cuya base es la misma flor de mayo (nativa de Tepoztlán) y jugo de mandarina y zanahoria.

 

 

El Xilone es el resultado de mezclar galleta de elote y durazno, si te parece extraño entonces puedes ir a la segura con un Templo del Silencio, que mezcla semillas secas (nuez, almendra, piñón) con pera, durazno y mango.

Si andas con ganas de algo verdaderamente diferente debes probar la Oración del Amor, almendras, durazno, bombón y pétalos de rosa. Si te ha parecido demasiado, está la Maona, chocolate blanco, pétalos de rosas de Castilla y pasas.

 

 

La Sinfonía del Mar también es otra de temporada pues solo se puede hacer cuando hay higos, a los cuales se suma papaya, durazno y nuez. En el mismo tono frutal están el Beso Tepozteco (cereza, piña, durazno, pera) y la Serenata de Amor (coco, cereza, piña, nuez).

Si estás de visita en Tepoztlán en plan romántico o como de despedida ¿Qué tal un Beso de Cenicienta? Esta delicia rosa pastel lleva mamey y fresa con trocitos de piñón que le dan su toque real respetando la suavidad de su sabor.

 

 

La lista sigue y sigue en un menú que no ha dejado de crecer y que además aprovecha los sabores de temporada de frutas y flores locales, cuyos colores hacen juego con un hermoso local muy mexicano donde querrás tomarte fotos en cada rincón.

 

 

 

 

Tepoznieves

¿Dónde? Aunque hay franquicias, no hay como las originales de Tepoztlán, que se ubican en Av. Revolución# 21, Col. San Miguel, Tepoztlán, Morelos.

¿Cuándo? Todo el año.

¿Cuánto? De $20 a $40 pesos

Foto destacada: Tepoznieves

Mukbil, el tamal que renace de la tierra para el goce de los vivos
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El mukbil es uno de los tamales más suculentos de México y se hace en tierras mayas sólo una vez al año.

El pib es un platillo tradicional del Hanal Pixan, Día de Muertos maya.

 

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De las fiestas mexicanas más reconocidas en el mundo, viene uno de los tamales más ricos de México, una insignia de la gastronomía yucateca cuya preparación requiere de todo un ritual para deleitarnos, tradicionalmente, sólo una vez al año.

El mukbil, mucbipollo, pibi pollo o pib, es un tamal redondo cuyo nombre proviene de dos términos distintos, aunque se refieran a lo mismo. Muk es enterrar y bil es revolver, es decir," lo revuelto enterrado.

 

 

El otro termino es pib xcaax, donde pib significa, hecho en horno, y xcaac, gallina, junto sería gallina al horno. Con los años, esta antigua receta maya, ha llevado su nombre a una generalización que refiere al tamal que se prepara en un horno de tierra.

Aunque cada región y hogar tiene su receta, la materia prima base es masa de maíz, tomate, manteca de cerdo, chile morrón, cebolla, epazote y frijol nuevo, conocido en la península como espelón.

 

 

Para hacer un mukbil es necesario hacer un hoyo en la tierra, calentar piedras, tener hojas de plátano, masa de maíz y el guisado con el que se rellenará el tamal. Dicho guisado suele ser la tradicional cochinita pibil o alguno parecido.

El guiso puede llevar pollo, puerco, res, venado y hasta pulpo frito en un recado a base de semillas de achiote, ajo, comino, pimienta negra y gorda, epazote, cebolla rebanada, chile dulce en trozos y chile habanero; a veces se le agrega salsa kool.

 

 

Como si se fuera a hacer un pastel, se prepara un molde masa donde se deposita la preparación y luego se tapa con más masa para luego hacer un envuelto con hoja de plátano. La leña caliente o las piedras reciben el paquete que se tapara con más hojas y tierra.

Mientras el tamal se cuece, se prepara a sus acompañantes. La bebida, que puede ser, chocolate de agua, atole nuevo o tanchucuá, y el postre, el xeek, una ensalsda fresca que sirva para aligerar el estómago.

 

 

Cuando el tamal sale del horno se deja reposar un momento para enseguida degustarlo o se deja en el altar a los muertos, sí, este tamal tan tradicional debe su origen a la celebración del Hanal Pixán, el Día de Muertos maya.

Toda la preparación del tamal hace alusión al acondicionamiento de un cuerpo que ha quedado sin vida, por eso se envuelve, se entierra y luego de tener una transformación bajo tierra, se "exhuma".

 

 

Las familias de tradiciones más arraigadas consumen el mukbil sólo por esos días y sólo por tres días, así que se hace en grandes cantidades. Pero los amantes del buen comer lo preparan en cualquier momento del año y lo hacen hasta en la estufa.

 

 

Mukbil

¿Dónde? Yucatán, principalmente, pero se puede encontrar en Campeche también.

¿Cuándo? Todo el año, pero principalmente en Día de Muertos

¿Cuánto? Hecho en casa, alrededor de $350 (depende del relleno), si lo compras ya listo hasta $500

Foto destacada: Particular Mx

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