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S’ui K’ien, la gran fiesta mazateca para los muertos
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Los Huehuentones enmarcan la celebración ritual de los mazatecos, única entre todas las fiestas de muertos.

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El Día de Muertos es una forma de designar muchos rituales mexicanos como el S’ui K’ien.

 

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La fiesta de los muertos se acerca y es la celebración favorita de los mexicanos, conocida alrededor del mundo por dar forma y colorido a nuestra perspectiva de la muerte, del recuerdo y de nuestra relación con los seres que amamos, pero que no se encuentran presentes en cuerpo. Día de Muertos es el nombre genérico que le hemos dado a todas las celebraciones que se festejan el mismo día a lo largo y ancho del país. Unas duran más que otras, pero el significado primordial es el mismo:

Honrar a nuestros antepasados y seres queridos.

Y más que una fiesta o la colocación del tradicional altar de muertos, en algunos lugares del país es todo un ritual que implica disciplina, esfuerzo, y la unidad de toda una comunidad que replica durante generaciones recetas y danzas.

El  S?ui k?ien es la Fiesta Grande de los Muertos de los mazatecos, es el prodigio de las celebraciones con las que comienza noviembre, aunque esta comience desde octubre.

 

 

S?ui k?ien, la Fiesta Grande de los Muertos

 

 

Los chá ndiyo (gente antigua) conocidos como mazatecos, habitan el territorio de la Cuenca del Río Papaloapan al noreste del estado de Oaxaca que colinda con Veracruz y Puebla, zona multicultural por albergar a seis pueblos originarios, la región mazateca va desde las bajas tierras tropicales hasta las alturas místicas de las montañas que normalmente están envueltas en neblina, es ahí donde desde el 25 de octubre comienzan los preparativos para recibir a los antepasados.

A diferencia de casi todo el país, los mazatecos tienen designado como día de llegada de los muertos el día 27 de octubre, razón por la que la mayoría de pobladores inician los preparativos para el S?ui k?ien o Fiesta Grande de los Muertos un par de día antes; incluso, todo depende de las funciones que se desempeñen durante este largo ritual que también es fiesta, y baste decir que para los altares es tiempo suficiente.

El S?ui k?ien se celebra del 27 de octubre al 5 de noviembre, y durante este periodo no hay enemistades en el pueblo y no se trabaja, pues se trata de una celebración que requiere de todos los miembros de la comunidad. Y como todos tenemos antepasados, toda la comunidad participa de alguna u otra forma para recibir a las ánimas purificadas de los difuntos.

Antes de la llegada es necesario preparar las calles, los cementerios y altares, toda una serie de preparativos que año con año se han ido enriqueciendo con la llegada de turistas; para los que ha resultado muy atractiva la feria del 4 de noviembre en la Plaza Municipal, donde además de la venta de artesanías hay espectáculos tradicionales. Pero esta no es la Fiesta Grande de los Muertos, esa ocurre tras bambalinas, en las calles aledañas, con las familias que por generaciones llevan celebrando el ritual.

 

 

Altares y danzas

 

 

Antes del día 27 de octubre, las ofrendas y altares deben quedar terminados en casa y en el panteón donde los detalles son indispensables. Los mazatecos aún conservan características muy puntuales en sus altares, como los arcos de carrizo, que simbolizan las etapas de la vida y el encuentro de este mundo con el inframundo; la presencia de frutas, flores, panes de temporada y otros alimentos locales no pueden faltar.

Compartir es una de las acciones más significativas de este ritual, ofrendar al otro, al vecino, a la visita, al antepasado que ha venido desde tan lejos; lo que se comparte es el gozo de comer, el esfuerzo de la cocina, la tradición conjugada en sazón: atole agrio, tamales de frijol, mole, tesmole, caldo de chivo, pan de muerto y mezcal.

 

 

Agua, velas, copaleros y fotografías no pueden faltar, ventanas y puertas habrán de dejarse abiertas la noche del 27 de octubre para que las visitas entren a convivir en el recuerdo. Allá en el cementerio las tumbas se adornan con flores y velas de cera de abeja que alumbran a las personas que acompañan la llegada de los muertos con veladoras; es muy común ver relevos o visitar otras tumbas, de vecinos, amigos y hasta de personajes como María Sabina.

La noche del 31 de octubre llegan los niños, la noche del día 1° de noviembre, los adultos a quienes se les coloca una vereda de velas que guían a los visitantes del cementerio al pueblo, la primera bienvenida la da algún familiar que se encuentra ante la lápida pidiendo la intercesión de la visita ante Dios para solicitar su favor en la salud, el trabajo y la familia; incluso hasta favores como ser parte de los huehuentones.

 

 

Danza de los huehuentones

 

 

Los huehuentones o chá so h?o o chájma en mazateco, son grupos de danzantes casi siempre conformados sólo por hombres que tienen un papel importantísimo en el ritual de S?ui k?ien o Fiesta Grande de los Muertos, cada uno de estos hombres promete pertenecer a la comparsa durante siete años, tiempo en el que habrá de aprender danzas, música y hacer su indumentaria anual para la celebración.

La vestimenta de los huhuetones los distingue de la multitud que se junta durante la Fiesta Grande de los muertos, usan máscaras de madera llamadas jonote que ellos mismos tallan, sombreros de bejuco y huipil blanco sobre cual portan gabán, con los años esta vestimenta tradicional ha variado en algunas poblaciones donde se pueden encontrar huehuentones más bien disfrazados que utilizan máscaras de luchadores o personajes populares.

 

 

Como sea que se vistan, los huehuentones representan a los antepasados (por eso parecen viejitos) su presencia es necesaria porque son ellos quienes el día 27 de octubre acuden al panteón apara solicitar a Chikon nyoa k?en, el guardián del inframundo, la salida de los difuntos por seis días; son estos personajes los que encabezan la caravana que lleva a las ánimas de visita por el pueblo acompañados por violines, vihuelas, güiro y tambores.

Los huhuetones van danzando desde el cementerio deteniéndose en cada altar donde reciben de los anfitriones alimentos dispuesto en el altar, bailando y cantando en mazateco como agradecimiento de las cortesías recibidas; es una especie de carnaval de bienvenida que luego se convierte en fiesta, hasta el día dos de noviembre cuando entre la luz celestial de los cohetes ilumina a los huehuentones que pasan de regreso para llevar a los antepasados al panteón, lugar al que volverán durante generaciones y generaciones.

 

 

S?ui k?ien, fiesta grande de los muertos

¿Dónde? Plaza de la Identidad, Huautla de Jiménez, Oaxaca.

¿Cuándo? Del 27 de octubre al 5 de noviembre

¿Cuándo? Paso libre

Los parachicos, la identidad de la antigua Chiapa de Corzo
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Una fiesta de tres semanas que unifica a los chipanecos a través de una impresionante danza que dura días.

Foto destacada: Selecciones

Parachicos, danza catalogada como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

 

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Fundada en marzo de 1528, Chiapa de los Indios fue una de las primeras ciudades del nuevo mundo, nombrada más tarde como Chiapa de Corzo, en honor de Ángel Albino Corzo, fue abandonada por los españoles poco tiempo de haber llegado dejando a sus habitantes originales los soctona a quienes los mexicas llamaban los chiapas que en náhuatl significa "agua que corre debajo del cerro".

En Chiapa de Corzo quedaron, además, ejemplos invaluables de arquitectónica barroca y mudéjar, que bien puede hacernos pensar que estamos en tierras árabes. La Fuente de la Pila es un excelente ejemplo que, sumada a otras construcciones y a las fiestas tradicionales de la población, hacen del pueblo un destino inigualable, que tiene en su haber una danza catalogada en 2010 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, se trata de la danza de Los Parachicos.

 

La Fiesta Grande de Chiapa de Corzo

 

Fuente: @melymelontravel

 

La Danza de los Parachicos recibe ese nombre por los personajes que la ejecutan, es una ofrenda colectiva alrededor de la cual hay muchas leyendas, como que comenzó a realizarse en 1711 con la participación de seis mil personas, también se cuenta que entre los años 1767 y 1768 la población fue invadida por langostas que acabaron con las cosechas; para colmo de males, un par de años después Chiapa de Corzo fue azotada por una epidemia que acabó con la vida de cientos de pobladores.

De entre las muchas personas afectadas por aquella epidemia, el hijo de doña María Angulo se vio muy afectado, razón por la que la madre lo llevo al pueblo, un curandero indígena lo salvó bañándolo en las aguas del río Cumbujuyú, en agradecimiento repartió maíz y dinero entre la población; es esta historia la que se ñarra en la danza de los Parachicos, que se representa durante la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo.

 

Fuente: @ mexico_tour_

 

La antigua Fiesta Grande de Chiapa de Corzo se celebra anualmente del 8 al 23 de enero, es una fiesta religiosa dedicada a Nuestro Señor de Esquipulas (o de los Milagros), a San Antonio Abad y San Sebastián Mártir, el santo patrón de Los Parachicos; en la que no sólo la fe, la música y la danza están presentes, el festejo se integran la artesanía y la gastronomía, haciendo partícipes a todos los pobladores de alguna u otro manera, por eso esta fiesta es tan grandiosa.

Esta larga celebración comienza el 8 de enero con el Anuncio de la Fiesta Grande que consiste en el recorrido de las Chuntás, hombres vestidos de mujer que simbolizan a las sirvientas de doña Angulo; la fiesta continúa hasta el día 15 cuando se conmemora al Señor de Esquipulas con la salida de parachicos y degustando la pepita con tasajo; el día 16 se anuncia la Fiesta de San Sebastián Mártir y al día siguiente a San Antonio Abad, cuando vuelven a salir Los Parachicos.

 

Fuente: @urbina_fotografias

 

El 18 de enero es un momento importante de la Fiesta Grande porque se rinde homenaje póstumo a los patrones de los parachicos fallecidos que se visitan en el panteón par después asistir al convite en la casa donde se encuentre la imagen de Sebastián Mártir; al día siguiente se realiza el tradicional anuncio de la Fiesta Grande de Chiapa por el presidente municipal, que es como una invitación a otras poblaciones, razón por la que el día 20 llegan cientos de personas, turistas y chiapanecos que se suman a la magna fiesta.

Para el 21 de enero la algarabía se vive por completo en Chiapa de Corzo, las calles se visten de color y aromas propios de la gastronomía local en medio de este ambiente se conmemora el Combate Naval en el río Grijalva, batalla entre españoles y pueblos chiapanecos, esa noche se ilumina con fuegos artificiales, preámbulo del Desfile de carros alegóricos del día siguiente en el que desfilan también las chuntás y parachicos quienes van repartiendo dulces.

 

Fuente: @visitchiapas.mx

 

Finalmente, el día 23 de enero se celebra la Misa de Parachicos en el Templo de Santo Domingo de Guzmán, ese día todas las cofradías de parachicos chiapacorceños participan en una procesión que conduce a san Sebastián Mártir a la casa del nuevo "prioste" o familia que cuidará la imagen durante todo un año y hasta el próximo cuando toda la fiesta vuelva a comenzar.

 

Los parachicos

 

Fuente: @ joorgevidal1

 

Los parachicos toman su nombre de "para el chico" que refiere al hijo de doña María Angulo, quien buscaba una cura "para el chico", su hijo, frase que con los años se transformó en el nombre de los danzantes que, para representar la antigua historia, visten máscaras de madera finamente elaboradas por maestros artesanos, sarapes y listones de colores, vestimenta que rematan con una montera en la cabeza.

La danza consiste en recorridos por todo Chiapa de Corzo a ritmo de los chinchines (sonajas de hojalata) llevando a los santos a lugares sagrados, la peregrinación de los parachicos va dirigida por un hombre, el patrón, que se distingue entre todos por llevar una máscara de expresión seria, lleva un látigo, una guitarra y una flauta que va tocando acompañado de dos tamborileros.

 

 

Como si se trata de un ejército, los parachicos van contestando a las loas del patrón, los danzantes más pequeños aprovechan para aprender los pasos y las canciones, ocasión que también aprovechan los hijos de los artesanos para conocer la técnica de fabricación de las máscaras que deben cumplir con características básicas: ojos azules o verdes y barba.  

La preparación de esta fiesta es parte de la fiesta misma, pues no sólo los vestuarios deben estar listos, majares, iglesias, hogares, las calles, artesanías; todo lleva un tiempo que da ritmo a Chiapa de Corzo durante todo el año en el que la comunidad se unifica con el objetivo de preservar sus tradiciones y comenzar el año nuevo con mucho color y alegría.

 

 

Danza de los Parachicos

¿Dónde? Chiapa de Corzo, Chiapas, México.

¿Cuándo? 8 al 23 de enero.

¿Cuánto? Entrada libre.

¿Quiénes son los Tlahuicas y cuáles son algunas de sus tradiciones?
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El sitio arqueológico tlahuica que sirvió de modelo para hacer el Templo Mayor es la reliquia antigua que queda del pueblo originario.

Foto destacada: Paola Villalba Garcia

El pueblo que fundó Teopanzolco es la referencia arquitectónica que ayudó a edificar el Templo Mayor.

 

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Un complejo de sierras que empieza en la sierra del Ajusto, la que divide Morelos y Toluca, es el hogar de los Tlahuicas, un antiguo pueblo originario cuyos descendientes se ubican principalmente en San Juan Atzingo, Estado de México pero que también ha ocupado el municipio de Ocuilan y comunidades vecinas morelenses.

Esto se debe a que antiguamente fue un pueblo de tamaño considerable que se dividió conservando sus raíces y una importante zona arqueológica, Teopanzolco, cuyas construcciones sirvieron de referencia para edificar el Templo Mayor de Tenochtitlan.

 

Teopanzolco, el origen del pueblo tlahuica

 

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La antigüedad prehispánica del pueblo tlahuica varía por zonas, pero en general su historia se ha dividido en tres periodos, otomiano (es decir, otomíes), dominación nahua y el del desplazamiento del grupo otomiano. Durante esos tres periodos el pueblo, que después se llamaría tlahuica, adquirió muchas influencias por haberse desplazado en múltiples ocasiones; pero logró una época de establecimiento y desarrollo que dejó como testigos a grandes ciudades como Teopanzolco.

Hoy oculta debajo de la ciudad de Cuernavaca, Teopanzolco alrededor del año 1100 veía la luz del sol y es que precisamente por ese año es que la pirámide del hoy sitio arqueológico fue terminada, se dice incluso, erróneamente, que su arquitectura imitó la del Templo Mayor, pero en realidad fue al revés pues el último se terminó hasta el año 1325, incluso el nombre de la ciudad parece confirmarlo pues Teopanzolco significa "en el templo viejo".

 

Zona arqueológica de Teopanzolco

 

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La zona arqueológica de Teopanzolco consiste en restos de edificios públicos y una pirámide de doble escalinata cuyos primeros habitantes fueron los Tlahuicas hasta el año 1400 cuando fue atacada por Tezozómoc, quedó abandonada hasta la Revolución cuando las fuertes detonaciones entre las tropas zapatistas y los federales provocaron un pequeño derrumbe en el que parecía ser un cerro y resultó una joya de la arqueología que en el año 1920 fue excavada y restaurada por Alfonso Caso y José Reygadas Vértiz.

La dispersión del pueblo tlahuica comenzó desde aquellas primeras invasiones haciendo pensar a la historia que para el siglo XVIII esta población ya no existía, pues los censos del año 1790 arrojaban datos muy escasos sobre ellos, sólo se apunta que la mayor parte de los habitantes de San Juan Atzingo eran jornaleros tlahuicas, pero no se mencionan a los tlahuicas de Morelos, el tiempo nos permitió presenciar la sobrevivencia de los tlahuicas.

 

Los Tlahuicas

 

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A pesar aún encontrase dispersos en diferentes comunidades, los tlahuicas aún conservan usos y costumbres que los unifica, como la gastronomía de la cual se destacan los tamales de quelite, el capultamal (que son tamales dulces hechos con capulín) y el consumo de hongos de la región. Llama la atención su indumentaria que, aunque no es exactamente igual, sí guarda la semejanza suficiente para hermanar a un grupo de pueblos de la zona: mazahuas, otomis, nahuatl, y matlazincas.

En ese tenor de "hermandad" es que se estructuran las poblaciones Tlahuicas; quienes además de tener la colaboración como estructura rectora de su sociedad, comparten tradiciones y creencias muy antiguas como el festejo de Día de Muertos. Para el pueblo tlahuica después de la vida que conocemos, el alma sólo se traslada de lugar, a un espacio donde se reproducen las condiciones de vida terrestres donde no hay sufrimiento.

 

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Así pues, en el día de muertos los panteones no se llenan porque las visitas provienen de un lugar mítico que se ubica en los cerros o las cañadas, llegan a convivir con sus familias, pero sobre todo a supervisar la vida comunal, es decir, los antepasados son los encargados de dar guía y cohesión a las comunidades tlahuicas quienes tienen una arraigada veneración a sus reliquias, como las resguardadas en el templo de San Juan Atzingo.

Las varas sagradas de la justicia y un teponaxtle que tiene la cabeza de un felino en el extremo superior sólo son sacadas en ocasiones muy especiales como los actos ceremoniales que le celebran para cambiar de autoridades religiosas, la semana santa y otras fiestas como la dedicada al sol, se aprovecha el teponaxtle para escuchar cómo va atravesando el tiempo desde la fundación de su pueblo hasta el día de hoy. 

 

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Zona Arqueológica Teopanzolco

¿Dónde? Río Balsas s/n, Col. Vista Hermosa, Cuernavaca, Morelos.

¿Cuándo? Cerrado temporalmente

¿Cuánto? $60

Las 4 danzas del pueblo Yoreme, cosmología del desierto
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El pueblo Yoreme, “la gente”, tiene diversas danzas que representan la cosmogonía, el saber ancestral y al tradición del desierto.  

Foto destacada: GOB MX

La cosmología del desierto se puede visibilizar en estas danzas Yoreme.

 

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Álamos, Navojoa, Etchojoa, Huatabampo y Benito Juárez, son los municipios sonorenses que, junto a Los Mochis, El Fuerte y Chóix en el norte sinaloense; conforman la zona en la que habita actualmente el pueblo mayo, nombre con el que son normalmente conocidos pero su nombre correcto es pueblo Yoreme, "la gente".

En este lugar, se ha logrado encontrar mucha evidencia arqueológica como vasijas, cerámicas rojas y pinturas rupestres ubican los primeros años de su cultura entre los años 180 a.C. y 950 d.C.

 

 

Su historia es tan extensa y llena de cambios que se divide en cinco fases que son Batacosa, Cuchujaqui, Venadito, Los Camotes y San Bernardo que se prolongó hasta después de la llegada de los españoles cuando las costumbres y creencias de su cultura fueron aprobadas por el empuje de una evangelización que no tuvo éxito sobre la concepción mítico-religiosa del mundo que proviene de ese chamanismo propio de las culturas del desierto, visión que para sobrevivir se llevó a las danzas.

 

¿Cuáles son las 4 danzas del pueblo Yoreme?

 

 

Una de las más fuertes herencias del desierto es el chamanismo, el encuentro de las deidades del desierto con sus hijos por medio de un hombre elegido, el chamán, una especie de traductor divino que sana por medio de las bondades de la naturaleza, de sus plantas sobre todo, dádiva del elemento más importante de su fe el Huya Ania, el monte, el lugar donde lo humano y lo natural están más cercanos.

Ese acercamiento inexorable ha encontrado su vía de explicación en la danza, donde la narración de lo místico hace posible entender las más elevadas verdades y las historias más antiguas, esas que dieron origen a la vida del desierto y que poco a poco se convirtieron en tradiciones sagradas aun cuando se les hayan añadido elementos cristianos, éstas no han dejado de considerarse por los yoremes como rituales, aquí te dejamos las 4 más importantes para este pueblo.

 

Danza del venado

 

 

Probablemente la danza más popular del norte de México, misma que se representa por otros pueblos vecinos quienes la llaman también "la danza tradicional", su importancia radica no sólo en la complejidad de su interpretación que pareciera tratarse un ballet europeo; su fuerte carga simbólica explica la cosmología del desierto, a través de la vida del venado interpretado por un hombre joven y maduro que ha de prepararse arduamente por la exigencia física y teatral de la danza cuya coreografía está relacionada al movimiento de la tierra en relación con el sol, y así como la tierra danza con el astro, el hombre con el espíritu del venado que es la naturaleza.

 

Danza de Paskolas

 

 

Si la anterior es una danza de día por aludir al sol, la de Paskolas refiere a la noche, a sus astros y criaturas, se trata de la continuación de la Danza del Venado durante la cual aparece el danzante de paskola, quien con el rostro cubierto con una máscara danza al ritmo de su sonaja, ese momento comienza la transición a otra parte de un mismo ritual.

Aquí, los danzantes que son pazcolas, nos llevan a un momento de algarabía donde todo el pueblo puede participar pasándola bien, bailando y bebiendo, es una danza de convivencia en la que se puede descansar del baile platicando los aconteceres de la comunidad.

 

Danza de Matachines

 

 

Los matachines son grupos de danzantes a los que se pueden integrar miembros de la comunidad sin importar la edad pero sí el compromiso pues el voto de consagración a la iglesia dura desde un año hasta toda la vida. El director del grupo es el Monája Yowe o Monarca Mayor, quien dirige las dos filas de matachines gozando de un importante prestigio entre la comunidad.

Las cofradías de Matachines pueden encontrarse en otras zonas, Aguascalientes, Nuevo León, Zacatecas y otros estados del centro del país en los que además de los yoremes, los tarahumaras, yaquis y coras interpretan la batalla entre cristianos y moros.

 

Danza de Sanjuaneros de Navojoa Viejo

 

 

La Danza de Sanjuaneros se presenta como parte de la ofrenda colectiva de agradecimiento por el agua un elemento importante cuando se vive en el desierto, la participación de toda la comunidad, pero en un marco celebratorio solemne por tratarse de un evento ritual-religioso en el que también se celebra a San Juan Bautista. Esta celebración es la más local de las mencionadas, es decir, es raro verla presentada fuera de Navojoa donde se enorgullecen mucho de su herencia cultural.

 

10 datos sorprendentes que quizá no sabías de los toltecas
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Los toltecas es el imperio que gobernó el centro de México y puede describirse como una gran nación de guerreros, escultores y pintores.

Foto destacada: Tula Hidalgo

"Tener el corazón de Tolteca" significaba ser digno de un gran conocimiento.

 

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Los toltecas construyeron un legado tan grande e interesante que inspiró a las culturas posteriores hasta que dejaron de existir, siendo uno de los misterios ha desconcertado a muchos arqueólogos.

Lo que quedó del pueblo tolteca está en las escrituras de sus descendientes, los aztecas. Construyeron estatuas monumentales, tallas de piedra detalladas y eran conocidos como una nación guerrera, son ahora una de las mayores civilizaciones perdidas. Estos son algunos de los hechos interesantes que se conocen sobre los toltecas:

 

Eran guerreros épicos

 

 

Fueron guerreros religiosos que difundieron el culto de su Dios, Quetzalcoatl, por todos los rincones de su Imperio. Los guerreros se organizaron en órdenes que representaban animales como jaguares y dioses, incluidos Quetzalcoatl y Tezcatlipoca.

Llevaban armaduras y un pequeño escudo en el brazo. Sus tocados estaban emplumados. Los guerreros feroces necesitaban las mejores armas y tenían una espada llamada átlatl que podía lanzar dardos a gran velocidad. También tenían un arma curva que era una mezcla entre un hacha y un garrote.

 

Artistas y escultores

 

 

Tula es lo que nos queda de los toltecas, pero ha sido saqueado tantas veces, inclusive antes de la llegada de los españoles, que el sitio ha sido despojado de esculturas y reliquias. Más tarde, a partir de la época colonial, los saqueadores lograron recoger el sitio casi limpio. Sin embargo, recientes excavaciones arqueológicas han descubierto varias estatuas, reliquias y estelas importantes. Entre las más significativas se encuentran las estatuas de Atlante que representan a los guerreros toltecas y las columnas que muestran a los gobernantes toltecas vestidos para la guerra.

 

Practicaron el sacrificio humano

 

 

Existe una gran cantidad de evidencia de que los toltecas practicaban regularmente sacrificios humanos para apaciguar a sus dioses. En Tula se encontraron varias estatuas de Chac Mool, figuras de humanos reclinados que sostenían un cuenco en el vientre que se usaba para ofrendas a los dioses, incluido el sacrificio humano. En la plaza ceremonial, hay un tzompantli donde se colocaban las cabezas de las víctimas de los sacrificios. En el registro histórico del período, se cuenta una historia que Ce Atl Quetzalcóatl, el fundador de Tula, tuvo un desacuerdo con los seguidores del dios Tezcatlipoca sobre cuánto sacrificio humano era necesario para apaciguar a los dioses. Se dijo que Ce Atl Quetzalcóatl creía que debería haber menos carnicería así que fue expulsado por sus oponentes más sanguinarios.

 

Conexión con Chichén Itzá

 

 

Aunque la ciudad tolteca de Tula se encuentra al norte de la actual Ciudad de México y la ciudad post maya de Chichén Itzá se encuentra en Yucatán, existe una conexión innegable entre las dos metrópolis. Ambos comparten ciertas similitudes arquitectónicas y temáticas que se extienden mucho más allá de su mutuo culto a Quetzalcóatl (o Kukulcán para los mayas). Los arqueólogos originalmente supusieron que los toltecas conquistaron Chichén Itzá, pero ahora se acepta generalmente que los nobles toltecas exiliados probablemente se establecieron allí, trayendo consigo su cultura.

 

Gran red comercial

 

 

Los toltecas produjeron objetos hechos de obsidiana, así como cerámica y textiles, que los comerciantes toltecas podrían haber utilizado como bienes comerciales. Sin embargo, como cultura guerrera, gran parte de su riqueza entrante puede deberse al tributo que al comercio. En Tula se han encontrado conchas marinas de especies del Atlántico y del Pacífico, así como muestras de cerámica de lugares tan lejanos como Nicaragua. También se han identificado algunos fragmentos de cerámica de las culturas contemporáneas de la Costa del Golfo.

 

Fundadores del culto a Quetzalcóatl

 

 

Los toltecas no crearon a Quetzalcóatl ni a su culto: las imágenes de serpientes emplumadas se remontan hasta los antiguos olmecas, y el famoso Templo de Quetzalcóatl en Teotihuacán es anterior a la civilización tolteca, pero fueron los toltecas cuya reverencia por el dios explicaba la proliferación de su culto por todas partes. La adoración de Quetzalcóatl se extendió desde Tula hasta las tierras mayas de Yucatán. Posteriormente, los aztecas, que consideraban a los toltecas los fundadores de su propia dinastía, incluyeron a Quetzalcóatl en su panteón de dioses.

 

Imperio Azteca: herederos de los Toltecas

 

 

Mucho después de la caída de la civilización tolteca, los aztecas llegaron a dominar el centro de México desde su base de poder en la región del lago Texcoco. La cultura azteca, o mexica, veneraba a los toltecas perdidos. Los gobernantes aztecas afirmaron ser descendientes de las líneas reales toltecas y adoptaron muchos aspectos de la cultura tolteca, incluida la adoración de Quetzalcóatl y el sacrificio humano. Los gobernantes aztecas con frecuencia enviaban equipos de trabajadores a la ciudad tolteca en ruinas de Tula para recuperar obras de arte y escultura originales, lo que probablemente explica una estructura de la era azteca que se encontró en las ruinas del Palacio Quemado.

 

Aún es posible descubrir tesoros escondidos

 

 

Aunque la ciudad tolteca de Tula ha sido saqueada extensamente, primero por los aztecas y luego por los españoles, es posible que todavía haya tesoros enterrados allí. En 1993, un cofre decorativo que contenía la famosa “Coraza de Tula”, una armadura hecha de conchas marinas, fue desenterrada debajo de un disco turquesa en el Palacio Quemado. En 2005, también se excavaron algunos frisos previamente desconocidos pertenecientes a la Sala 3 del Palacio Quemado.

 

Su misterioso declive

 

 

En algún momento alrededor del 1150 d.C., Tula fue saqueada y quemada hasta los cimientos. El “Palacio Quemado”, que alguna vez fue un importante centro ceremonial, recibió ese nombre por los trozos de madera y mampostería carbonizados que se descubrieron allí. Poco se sabe sobre quién quemó Tula o por qué. Los toltecas eran agresivos y violentos, y las represalias de los estados vasallos o las tribus chichimecas vecinas son una posibilidad probable, sin embargo, los historiadores no descartan guerras civiles o conflictos internos.

 

Movimiento tolteca moderno

 

 

Un movimiento moderno liderado por el escritor Miguel Ruiz se llama “Espíritu Tolteca”. En su famoso libro “Los cuatro acuerdos”, Ruiz describe un plan para crear felicidad en tu vida. La filosofía de Ruiz establece que debes ser diligente y tener principios en tu vida personal y tratar de no preocuparte por las cosas que no puedes cambiar. Aparte del nombre “tolteca”, esta narración no tiene absolutamente nada que ver con la antigua civilización tolteca.

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