Arte y Cultura
¿Qué son las urnas funerarias zapotecas?
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Las urnas zapotecas son los emblemas de la arqueología de Oaxaca y forman parte de los rituales funerarios.

Foto destacada: un profesor

Las urnas funerarias están asociadas a diversos rituales pero también a lujosas artesanías.

 

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Las urnas funerarias suelen elaborarse de cerámica, piedra, bronce, mármol, alabastro e incluso de vidrio, en el que los parientes de un difunto recogen sus cenizas después la cremación. Las urnas han sido usadas durante siglos para guardar las cenizas.

Las urnas zapotecas tienen el mismo sentido simbólico, pero? expresan formas de vida, ideología religiosa y parte del pensamiento de la sociedad zapoteca. Las urnas se han hallado en diversos sitios arqueológicos pero hay una que es la más cotizada por su estado.

 

Wikipedia

 

La urna funeraria zapoteca del Museo Británico es una urna de cerámica elaborada entre los años 200 a. C..-800 d. C., durante el Período Preclásico mesoamericano, por la cultura zapoteca que dio origen al actual estado de Oaxaca. Se conserva en el Museo Británico de Londres desde el año 1849.

Dicha urna fue hallada en el yacimiento arqueológico del Monte Albán, a 10 km de la ciudad de Oaxaca de Juárez, antigua ciudad zapoteca de Dani Baá. Se cree que tenía algún significado ritual y en el pecho de la figura ancestral se halla un glifo que refleja uno de los 260 días del calendario ritual zapoteca.

 

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Los artesanos de Monte Albán y del valle de Oaxaca se destacaron por su habilidad alfarera, plasmada en lo que hoy llamamos vasijas efigie, las cuales están formadas por un recipiente con una figura humana o animal, glifos y expresiones de estilo zapoteca. Aunque se conocen como urnas funerarias, no todas las urnas zapotecas suelen contener restos humanos incinerados, ni son exclusivamente objetos fúnebres.

En 2007, se llevó a cabo el Proyecto Arqueológico del Conjunto Monumental de Atzompa, dirigido por la Dra. Nelly Robles; en este sitio se recuperaron alrededor de 37 vasijas efigie, todas bajo un meticuloso control arqueológico.

 

 

 

Estas urnas se hallaban asociados con la vida ritual de los diferentes grupos sociales que habitaron el sitio. La diversidad de urnas en Atzompa abarca desde piezas sencillas de 10 cm de altura hasta las más ornamentadas y detalladas que alcanzan los 80 cm de alto.

Algunas urnas son figuras de aves, jaguares o monos; otras representan a mujeres y hombres de la elite, con su nombre calendárico; en otras se combinan rasgos de animales como aves, felinos y reptiles; ciertas vasijas representan individuos o antepasados con atributos de deidades calendáricas, y otras plasman únicamente dioses zapotecas.

 

Cultura 10

 

En algunos casos almacenaron objetos rituales, como navajas de obsidiana utilizadas para extraer sangre, o funcionaron como braseros. Algunas urnas se encontraron vacías aunque es posible que contuvieran materiales perecederos como agua, sangre, papel o semillas.

Se cree que las urnas de grandes dimensiones fueron fabricadas con partes separadas pero debió trabajarse en un periodo corto para evitar que el barro perdiera humedad, la cual da mayor adherencia. Se cree que hubo talleres prehispánicos los artesanos participaban en la elaboración de vasijas efigie.

 

@abelneo

 

Se han encontrado, asimismo, vasijas de barro gris con figuras modeladas y asas verticales, características de la primera fase cerámica de Monte Albán. Se utiliza un barro gris bien colado y cocido y se elaboran las figuras mediante la técnica combinada del modelado a mano con pastillaje y la decoración de líneas incisas aplicadas, por lo general, antes de la cocción.

En esta fase cerámica aún no aparecen las vasijas efigie características del arte zapoteco conocidas como "urnas funerarias zapotecas", ni tampoco están presentes la mayoría de las deidades del panteón zapoteco.

 

Mna.inah

 

En algunas urnas encontradas por Alfonso Caso e Ignacio Bernal, se asociaron dioses y glifos a una serie de los relieves conocidos como las lápidas genealógicas zapotecas. Se cree que en dichas escenas, los personajes representan a los ancestros muertos.

Entre los mixtecos se cita que la ceremonia luctuosa se llevaba a cabo a media noche, sí se trataba de un noble, se sacrificaba a un esclavo como acompañante, también se inmolaban palomas y codornices.

Diego Rivera y el misterio del baño cerrado en la Casa Azul
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Dentro de un baño de la famosa Casa Azul, Diego Rivera dejó todos los documento que narraban su desencuentro con el millonario Rockefeller.
Rivera


¿Qué había en aquel baño que Diego Rivera mandó cerrar durante casi 50 años?

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Antes de morir, Diego Rivera cerró uno de las baños de la legendaria Casa Azul, donde vivió toda su con su esposa Frida Kahlo, y

dispuso que éste no fuera abierto hasta que pasaran 15 años después su muerte. Fue Dolores Olmedo quien quedó a cargo de la administración de la casa que pronto se convirtió en museo, y quien cuidó que la voluntad del pintor fuera respetada.

Rivera

Cerca de cincuenta años después, con la muerte de Dolores Olmedo, Hilda Trujillo tomó la dirección de lo que hoy es el Museo Frida Kahlo, y decidió abrir la misteriosa puerta, para así dejar salir los secretos que fascinaron a muchos admiradores de la vida y obra de Diego Rivera y Frida Kahlo.

Dentro del baño, se encontraron varios objetos que hoy son parte de la exposición permanente del museo de la Casa Azul:

vestidos, fotografías, obras de arte, milagritos y cartas de amor, entres otros. La correspondencia entre Rivera y el estadounidense Rockefeller (con quien tendría una pugna por el mural que el magnate alguna vez comisionó al pintor), además de recortes de periódicos, las fotografías del famoso mural (tomadas por Frida) y bocetos que dan fe de esta antiguo conflicto, se encuentran entre los artículos más interesantes encontrados ahí.

Rivera

Rivera

Diego Rivera

La relación entre Rockefeller y Rivera fue complicada. Entre 1932 y 1934, el empresario estadounidense encargó un mural para el lobby de lo que hoy es el Centro Rockefeller en Nueva York al artista, entonces un creador reconocido y personaje clave de la intelectualidad mexicana. Rivera diseñó un mural que tituló

El hombre en una encrucijada, obra que en un principio agradó al mecenas.

Rivera

El problema surgió cuando Rockefeller se enteró que en el mural aparecía la figura de Vladimir Ilich Ulianov, mejor conocido como Lenin, lo cual escandalizó a la sociedad neoyorkina. Para Rockefeller esto fue un insulto y fue entonces cuando pidió a Rivera que lo borrara del mural. Rivera se negó y logró que el empresario le pagara su trabajo (21,000 dólares de entonces), entre manifestaciones y un gran escándalo mediático. Pero

en 1934 el mural fue destruido.

Rivera

Actualmente, en el Palacio de Bellas Artes se encuentra el mural titulado El hombre en el cruce de caminos (también conocido como

Hombre controlador del universo), que fue realizado en 1934, y es parecido a la obra realizada en Nueva York, que alguna vez quiso censurar Rockefeller.

Rivera

En el baño de la Casa Azul se encontraron alrededor de 6,500 fotografías y 28,000 documentos, y esta anécdota, que resurgió hace pocos años como un misterio que sobrevivió al tiempo nos habla de los profundos principios de Rivera y su siempre potente y encantadora rebeldía.

Descifran jeroglíficos de una vasija hallada en excavación del Tren Maya
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La vasija hallada y restaurada tenía 11 cartuchos glíficos, al parecer, dedicados a al noble y gobernante Cholom.

Foto destacada: INAH

Los jeroglíficos están dedicados a un antiguo gobernante maya, y quedaron ocultos por más de mil años.

 

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El Tren Maya es una de las obras más controvertidas de este sexenio, ha sido un dolor de cabeza ?para decir lo menos- para el Gobierno Federal, para los inversionistas e incluso para los arqueólogos. Aunque seguramente tendrá millones de visitantes al año, por ahora, también tiene millones de detractores.

A raíz de las excavaciones, en octubre de 2021, el salvamento arqueológico conducido en las obras del Tren Maya del INAH, permitió el descubrimiento de una vasija con elaboradas inscripciones jeroglíficas que tenía 11 cartuchos glíficos pero que se desconocían los datos.

 

 

A este descubrimiento, se ha sumado una gran restauración que permitió a los investigadores hacer estudios arqueológicos y epigráficos, con lo que fue posible develar la narrativa de los glifos oculta por más de mil años. La vasija se encontró asociada a un plato y está dedicada a un personaje llamado Cholom, noble de quien ya se tenía registro en otras piezas cerámicas que le asocian a la elite de la antigua ciudad de Oxkintok.

De acuerdo con las arqueólogas del Centro INAH Yucatán y coordinadoras del análisis cerámico del Proyecto Tren Maya, Iliana Ancona Aragón y Sylviane Boucher Le Landais, la pieza en se halló cerca del pueblo de Maxcanú, y destaca por haberse ubicado en su contexto arqueológico de origen, al interior de una construcción habitacional prehispánica.

 

 

Esta vasija se une a otra similar, la cual los especialistas denominaron como el ?Vaso del Sajal?, también descubierta en el Tramo 3 del proyecto del tren, que va de Calkiní, Campeche, a Izamal, en Yucatán. No obstante, a diferencia de la anterior, donde se hace referencia solo al cargo del personaje a quien se dedicó el recipiente, en la recientemente restaurada sus 11 cartuchos glíficos permiten identificar incluso el nombre de un individuo.

La traducción que realizó el arqueólogo Ricardo Mateo Canul permite leer: "El señor dice, en su superficie, ha sido tallado, en su tazón o cajete, en su vaso, para atole, de Cholom, el sajal".

 

          

Para los investigadores, la frase nominal de Cholom puede traducirse como ?aquel que desata?, debido a que chol, en maya, quiere decir ?desatar?, y om se refiere a la persona que realiza dicha acción. "El sajal es quien transmite. No eran gobernantes pero sí nobles educados para poder escribir y leer los glifos, así como para comunicar en voz alta las órdenes del ajaw o gobernante", explica Ileana Ancona Aragón.

El Museo Regional de Antropología de Yucatán, Palacio Cantón, en Mérida, se resguarda otra vasija en la que aparece el glifo nominal de Cholom, con la diferencia de que en ella se le identifica como uylul, es decir ?oidor?, en español.

 

 

Si bien aún se desconoce si la vasija y su plato tuvieron una función ritual o de uso cotidiano, dado que falta conjuntar los estudios en laboratorio con las observaciones contextuales de los arqueólogos en campo, ambos elementos reafirman su pertenencia al estilo Chocholá.

Asimismo, la vasija recién restaurada mide 8.5 cm de altura por 21 cm de diámetro en su boca, mientras que el plato mide 11 cm de altura, por 32 cm de diámetro. Estas vasijas se unen a 40 objetos completos y más de 80 mil fragmentos de vasijas recuperados en dicho tramo del Tren Maya.