8 pueblos mágicos cerca de la Ciudad de México (II/II)
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Pequeños paraísos en los que se es posible escapar por un rato de la urbanidad y la celeridad capitalina.

En 2001 la Secretaría de Turismo implantó un programa en el que se reconocía a ciertas zonas de la República Mexicana en las que se ha preservado su riqueza natural y cultural en cuanto a estética, tradiciones y acontecimientos históricos refiere. Pueblos Mágicos fue su maravillosa denominación; sin duda perfecta, ya que son estas localidades pequeños paraísos en los que se es posible escapar por un rato de la urbanidad y la celeridad capitalina.

Un Pueblo Mágico posee grandes atributos simbólicos, leyendas, historia, cotidianidad; magia a fin de cuentas que emana de cada uno de sus paisajes hermosos y estructura provincial única. Ya sea para conocer sobre sus manifestaciones socio-culturales o simplemente para disfrutar de su maravilla estética en modo turístico, visitar estos espacios es una opción obligada para quien quiera conocer el verdadero espíritu de México.

Anteriormente enlistamos algunos de estos paraísos, cercanos a la Ciudad de México, que fácilmente puedes visitar un fin de semana. La lista queda corta y por ello hemos realizado otro post para ampliar la recomendación pero sobre todo tus opciones sobre qué hacer contiguo a la capital.

 

 

Tepoztlan, Morelos

 

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La tierra del misticismo. Tepoztlán es uno de los sitios más hermosos cercanos a la capital donde se puede casi respirar el híbrido entre lo prehispánico y lo colonial inmerso entre parajes asimétricos edificados por la naturaleza. Al pueblito le adornan calles empedradas e innumerables objetos de artesanía folclórica. Una de sus fascinantes peculiaridades es que su estructura geológica provoca una cadena de montañas pedregosas repletas de vegetación, mucho más verdosas y nubosas en época de lluvias. Las extrañas formas irregulares de éstas, así como los restos de la pirámide construida en la cima de la montaña “el Tepozteco” le dotan de un tinte inexplicablemente deleitoso.

 

Valle de Bravo, Estado de México

 

valle de bravo

 

Uno de los paraísos más visitados por habitantes de la capital. Podría decirse que Valle, nivel de naturaleza, lo tiene todo: una hermosa cuenca (la del río de las balsas) que también forma parte de su inmenso lago y majestuosos valles que se ondulan seductivamente en a mirada si te animas a soltarte desde un parapente, actividad que se practica con frecuencia en la región. Es famoso desde los años 70, ya que aquí se realizó uno de los conciertos más importantes para la música psicodélicade la capital de entonces: el Festival de Rock y Ruedas Avándaro. Es también un máximo lugar de relajación, sobre todo para los partidarios del budismo pues entre sus paisajes espesos y de muy difícil acceso, se encuentra la primer estupa en México y la más grande de occidente.

 

Ixtapan de la Sal, Estado de México

 

ixtapan de la sal

 

Es en Ixtapan donde puedes encontrar un sitio de relajación para la familia, en compañía de deliciosos  manantiales de aguas termales (que además tienen propiedades curativas). Por su temperatura (unos 18 grados centígrados), este lugar se ha hecho famoso mediante innumerables balnearios que confluyen entre pasajes jacarandosos. Aquí también se encuentra una zona arqueológica: Malinaltenango, o muralla torcida.

 

San Pedro Cholula, Puebla

 

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Es uno de los asentamientos más antiguos del país. Se cree que fue habitado por lo menos desde el Preclásico medio mesoamericano, por lo que innumerables vestigios arqueológicos se encuentran distribuidos en toda su zona.  La famosa zona de Tlachihualtepel (o cerro hecho a mano) es una de ellas. Se trata nada menos que del basamento piramidal más grande del mundo, producto de siete pirámides superpuestas. En Cholula existe casi en cualquier rincón simbología y monumentos prehispánicos que aluden en todo momento a la religiosidad de los antepasados.

 

Tula, Tamaulipas

 

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La arquitectura del periodo porfiriano fluye en cada una de sus calles, e incluso posee algunos prominentes edificios del siglo XVIII y XIX en su Centro Histórico. En aquella época, fue uno de los primeros sitios en renovarse en la industria, el comercio y la agricultura, por lo que la hermosa vista de sus campos de cultivo, contrastan espontáneamente entre más de cuatrocientas instrucciones consideradas como históricas. A pesar de que no es un pueblo mágico tan cercano a la ciudad de México, recomendamos visitarlo ya que aquí también se encuentra una pirámide prehispánica de nombre Cuizillo, muy diferente a cualquiera que se pueda avistar en la República.

 

San Miguel de Allende, Guanajuato

 

San Miguel de Allende

 

Un sitio altamente prestigiado por su inesperada arquitectura barroca que se desdobla entre pequeños cerros pueblerinos. Es considerada por críticos del mundo gracias a su gran aportación cultural y belleza arquitectónica, de ahí que recientemente cambió su título “oficial” como pueblo mágico a la mejor ciudad turística del globo. San Miguel destacó prominentemente en la guerra de independencia. Su nombre honra a uno de los líderes clave de aquella época: Ignacio Allende. Gran parte de su auge turístico se le debe a las alucinantes iglesias con fachadas de cantera, especialmente la Parroquia de San Miguel Arcángel, de tonos rosados que acentúa en toda su geometría las técnicas de la arquitectura neogótica.

 

Patzcuaro, Michoacán

 

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Es el pueblo de los indígenas purépechas por excelencia. Sus lares verde-azules son tan poéticos como el significado de su nombre mismo: Donde están las piedras (los dioses) a la entrada de donde se hace la negrura (negrura que alude a su lago, símbolo de la puerta de entrada al cielo: el inframundo, para los primeros nativos de la región). El pueblito aún conserva su arquitectura colonial, que contrasta con hermosos islotes dentro de su cuenca y una acentuada gastronomía prehispánica que sus turistas están obligados aprobar.

 

Malinalco, Estado de México

 

malinalco

 

Un poblado colonial coronado por el Cerro de los Ídolos,  que corresponde a su vez con un santuario prehispánico tallado sobre la misma roca. Era un adoratorio monolítico donde se hacían ritos dirigidos a Huitzilopochlti, el dios del Sol. Hay además otros 35 vestigios arqueológicos. En esta zona, al igual que en muchas partes de la república mexicana más alejadas de las ideas urbanocapitalinas, se practica el uso de hongos de manera legal -principalmente por maestros chamanes-, para curar el cuerpo, el alma y la mente.

Para más información sobre la relación completa de pueblos mágicos en México, visita aquí.

Recorre la historia del tranvía de la CDMX con estas fotos nostálgicas
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La red de tranvías en la Ciudad de México llego a contar con 196 kilómetros, hasta que fueron sustituidos por el Metro y el Tren ligero.

De ser un transporte de tracción animal a formar parte de la nostalgia urbana.

 

Los primeros intentos de implementar el nuevo medio de trasporte que estaba siendo utilizado en todo el mundo en el siglo XIX, se dio en la década de 1830​ con la construcción de un ferrocarril en capital. Pasaron 20 años sin buenos resultados, hasta que George Louis Hammeken, obtuvo una concesión​ para construir una línea de tranvía de tracción animal​ desde la Plaza de la Constitución a Tacubaya. Fue el 4 de julio de 1857, el presidente, Ignacio Comonfort inauguró la primera línea de ferrocarril​ entre la Ciudad de México y La Villa.

En 1856 el Ferrocarril de Chalco​ abrió una segunda línea de tranvía a Tacubaya sobre avenida Chapultepec;​ que se extendió a ​San Ángel y a Tlalpan en 1869, más nunca se extendió a Chalco. A partir de estos hechos, se crearon distintas compañías para explotar las líneas de tranvía.

 

 

En 1890, la compañía de ferrocarriles contaba con 3,000 mulas, 55 locomotoras que tiraban de 600 tranvías de pasajeros, otros 790 vehículos3​ y 200 km. de vías. Pero los tranvías eléctricos llegaron hasta 1896, cuando el Ayuntamiento de México autorizó a la compañía de ferrocarriles del Distrito Federal el cambio de tracción de animal a eléctrica. Para ello hubo que mejorar el estado del pavimento de las calles y esto se dio en el Zócalo y la Catedral Metropolitana en 1900.

Fue el 15 de enero de 1900 que se empezó a dar servicio la primera línea de tranvía eléctrico, entre los barrios de Chapultepec y Tacubaya.​ Los tranvías eléctricos empezaban a operar, pero los de tracción animal seguirían prestando servicios otros treinta años.

 

 

Aquel transporte llevaba a un conductor vestido de traje y sombrero, sobre un tranvía llamado Brill con capacidad para 32 pasajeros. Este transporte funcionó durante la época revolucionaria, los mundiales y olimpiadas. Para mediados de los años cincuenta el gobierno compró modelos PCC seminuevos de Estados Unidos con capacidad para 100 pasajeros en total.

En 1953 un tranvía chocó en la línea de La Venta-Cuajimalpa, provocando que la ruta jamás se volviera a poner en servicio. Y con la inauguración del Metro en 1969 el Tranvía dejo de ser el transporte importante. En 1979 se cerraron otras 9 líneas, y sólo quedó operando una que corría de Taxqueña a Xochimilco. Los vehículos que se aferraban a dar servicio finalmente desaparecieron de forma contundente tras el terremoto de 1985, cuando gran parte de ellos quedaron aplastados tras un derrumbe en su centro de resguardo.

 

 

 

 

 

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Xocolatl: el alimento de los dioses que los mayas compartieron a los aztecas
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La nomenclatúra científica que se le asignó al árbol de cacao es Theobroma cacao, que en latín significa “alimento de los dioses”.

El agua de cacao fue la bebida preferida de los guerreros y nobles.

 

Aunque el alimento básico más importante para la sociedad azteca fue el maíz, ya que desempeñó un papel central en su alimentación y mitología, y que se encuentra en variedades que diferían en color, textura, tamaño y prestigio, así como en sus presentaciones, el cacao se convirtió en uno de sus preferidos.

Las gachas de maíz y el pulque eran las bebidas más comunes, a las que se agregaban otras bebidas alcohólicas fermentadas hechas de miel, cactus y varias frutas. Pero la élite se enorgullecía de beber lo hecho a basa de cacao, favorito de gobernantes, guerreros y nobles, ya que se condimentaba con chile, miel y una lista interminable de especias y hierbas.

 

 

El cacao ya era cultivado por los mayas desde hace más de 2,500 años. El nombre “cacao” deriva de la palabra náhuatl cacahoatl o cacahuatl, que significa “jugo amargo”, y “chocolate”, a su vez, lo hace de la palabra maya chocol, esto es, “caliente” y “agua”, respectivamente.

En el siglo XVIII, el naturalista Carolus Linnaeus, basado en las creencias de los mayas y aztecas, denominó al árbol de cacao con el nombre científico de Theobroma cacao, cuyo significado en latín es “alimento de los dioses”. Este árbol es símbolo de abundancia, gobernabilidad y ascendencia (raza, casta) y sirve como un conducto metafórico por el cual las almas de los humanos y los dioses viajan a través de la tierra, el cielo y el infierno.

 

 

 

Los aztecas aprendieron de los mayas el cultivo y el uso del cacao. Llamaban cacahuat al cacao y xocolatl a la bebida aromática que se obtenía de sus frutos. El xocolatl era apreciado como reconstituyente para dar fuerza y despertar el apetito sexual, tratar la fatiga, aumentar el peso de los desnutridos, estimular el sistema nervioso de los apáticos, agotados o débiles, mejorar la digestión y estimular los riñones. El xocolatl era apreciado por su sabor y su valor estimulante. En una de sus cartas, Hernán Cortés le describió al emperador Carlos V, que bastaba una taza de esa bebida indígena para sostener las fuerzas de un soldado durante todo un día de marcha.

Los nobles mexicanos hacían cocer el cacao con agua y para endulzarlo, le agregaban miel silvestre o jugo dulce de arce, aromatizándolo con un poco de vainilla, y la gente sencilla le agregaba atole de maíz para hacerlo nutritivo. En el ocaso del imperio azteca, Moctezuma recibía parte de sus tributos en almendras de cacao, que ascendían anualmente a 400 mil countles, lo que equivalía a 160 millones de bayas, más que suficientes para preparar diariamente cincuenta tazas de chocolate para su consumo personal

 

 

 

El cacao tenía un inmenso valor simbólico ya que era un lujo raro y una importación que no podía cultivarse dentro de los límites del Imperio azteca. No hay descripciones detalladas de cómo se prepararon los sólidos de cacao, pero hay una serie de alusiones al hecho de que se comió de alguna forma.

Los granos de cacao se encontraban entre los productos más valiosos y podían usarse como forma de pago, aunque de un valor algo bajo. Se podrían usar 80-100 frijoles para comprar un manto pequeño o una canoa llena de agua dulce si se viviera en la parte salada de los lagos alrededor de Tenochtitlan. El cacao se bebía comúnmente como cacahuatl, “agua de cacao”,  y era la bebida de guerreros y nobles. Se consideraba un potente intoxicante y algo que se bebía con gran solemnidad y gravedad, y que el cronista español Sahagún describió como algo “no bebido sin pensar”.

 

 

 

El chocolate se podía preparar de una gran variedad de formas y la mayoría de ellas involucraban mezclar agua caliente o tibia con granos de cacao tostados y molidos, maíz y cualquier cantidad de saborizantes como chile, miel, vainilla y una amplia variedad de especias.

Los ingredientes se mezclaron y batieron con un palito o se airearon vertiendo el chocolate de un recipiente a otro. Si el cacao era de alta calidad, esto producía una rica espuma. La cabeza se podía dejar a un lado, la bebida se aireó para producir otra cabeza, que también se apartó y luego se colocó encima de la bebida junto con el resto de la espuma antes de servir.

 

 

En la Nueva España, el cultivo del cacao estaba esparcido por toda la zona templada y caliente del país, desde la provincia de Tabasco, hasta Michoacán, Colima, Chiapas y Campeche, pues se producía de manera espontánea. El cacao más apreciado era el de las provincias de Tabasco y Soconusco por sus semillas grandes, oleaginosas y de buen sabor.

Hoy en día, se emplea el chocolate en la fabricación de bombones, barras y tabletas añadiéndole leche, cacahuate o almendras, entre otros ingredientes, para consumirlos como golosinas, o bien para preparar otros alimentos y bebidas achocolatadas, cremas, helados, tortas, galletas y otros postres. Uno de sus derivados, la manteca de cacao, se utiliza como cicatrizante y también en la cosmetología.

Conoce la Ciudad de los Palacios en este recorrido por la arquitectura de la CDMX
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En este recorrido aprenderás sobre los secretos arquitectónicos, históricos y muchas anécdotas sobre la ciudad en la época Porfirista.

Entérate de los secretos de estos cinco Palacios en este emblemático recorrido.

 

El Barón Alejandro Von Humboldt bautizó a nuestra capital como “la Ciudad de los Palacios”. En efecto, a finales del siglo XVIII la ciudad de México era un conjunto impresionante de obras maestras de arquitectura. Aquí se pueden ver los tres rostros de México: el prehispánico, con su majestuoso Templo Mayor; el colonial, con edificaciones civiles y religiosas de los siglos XVI al XIX, y el moderno, con sus modernas construcciones vanguardistas, como la Torre Mayor.

A lo largo de la historia la Ciudad de México, ha sido el eje político-religioso del imperio azteca; una vez culminada la conquista de México-Tenochtitlán, se convirtió en la capital de la Nueva España y, hoy en día somos un territorio independiente.

 

 

Todavía es posible visitar algunos de estos palacios y acceder a lo que en otra época fueran residencias de los notables, es un pequeño placer que no debe pasar por alto quien visite la ciudad de México, ya que ahora son unos de los principales atractivos turísticos, culturales y políticos.

Si deseas conocer más sobre la ciudad, en este recorrido de palacios podrás conocer cuáles las razonas por las que 1987, la ciudad fue reconocida como Ciudad Patrimonio por la UNESCO.

 

 

 

Los Palacios de Porfirio es el nombre del recorrido, lidereado por David cuenta leyendas, que estará disfrazado como un personaje de época: contando los secretos del porfiriato, así como la arquitectura, historia y anécdotas. Recorrerá parte de la historia citadina, que mejor que con las bellezas arquitectónicas de finales del siglo XIX, e inicios del XX, periodo en el que Don Porfirio Díaz fue parte importante para la construcción de grandes palacios.

Todo comenzará en el Palacio de Bellas Artes: la máxima casa de la expresión de la cultura del país, donde conoceremos su impactante arquitectura del exterior e interior, así como los murales que guardan de manera permanente parte de nuestra historia. Luego conoceremos el Palacio Postal conocido también como la Quinta Casa de Correos, es uno de los edificios más emblemáticos levantados a comienzos del siglo XX como uno de los símbolos del Porfiriato que mostraban el desarrollo y progreso de los mexicanos que se había alcanzado en ese momento.

 

 

Después el exterior del MUNAL, anteriormente Palacio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, el cual constituye la obra maestra edificio de arquitectura ecléctica, muy común a principios del siglo XX, pero predominantemente Neoclásico y renacentista.

Por último habrá una explicación de la Plaza Manuel Tolsa: una plaza de forma rectangular que se encuentra ubicada frente a la antigua calle de Tacuba, dentro de los límites que forman el primer cuadro del Centro Histórico de la Ciudad de México. Para reservar tu lugar manda un WhatsApp al número 55 5218 8476. Es un evento para todo público, sobre todo para aquellos que desean conocer un poco más acerca de los palacios de nuestra querida CDMX.

 

 

Recorrido Los Palacios de Porfirio

Dónde: Palacio de Bellas Artes.

Dirección: Eje Central Lázaro Cárdenas esquina con avenida Juárez, s/n, col. Centro.

Cuándo: sábado 8 de febrero, 10:00 h

Cuánto: $100

Teléfono: 55 5218 8476

Dreams es un viaje surrealista al mundo de los sueños con tecnología
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Dreams es un espacio interactivo envolvente donde el arte audiovisual fue creado por expertos en tecnología digital y música.

Dreams es la nueva experiencia inmersiva de la CDMX con escenarios asombrosos.

 

Los grandes avances tecnológicos también traen diversidad en la forma que disfrutamos de experiencias las culturales. Fantasy Lab es un gran ejemplo de esto, ya que tras treinta años de desarrollo, hoy es un espacio interactivo de arte audiovisual donde expertos en tecnología digital, música y artistas ofrecen experiencias únicas dentro de Metrópoli Patriotismo en la Ciudad de México. 

Dreams, es la primera experiencia audiovisual inmersiva de Fantasy Lab, que logra hacer que los lugares se conviertan en momentos inolvidables en una experiencia compuesta de 8 espacios (lounge, iluminación, delirio, caleidoscopio, pesadilla, circo, laberinto y estrellas) representando artísticamente los sueños más significativos cuidadosamente curados donde destaca la combinación de arte audiovisual y tecnología.

 

 

Sin duda, es un lugar para los amantes de las instalaciones de luces, donde tus miedos y deseos quedarán liberados en un viaje donde las reglas de la realidad desaparecen. Piensa en todos los elementos surrealistas que tienen los sueños, e imagina que puedes sumergirte en un mundo así de mágico pero de forma consiente.

Dreams usa elementos audiovisuales te llevan por el mundo de los sueños, emociones y sensaciones, llegando hasta el subconsciente en donde cada persona experimentará desde una profunda nostalgia hasta el miedo.

 

 

El recorrido tiene una duración de 1 hora y pasarás por 8 espacios curados e intervenidos que te llevarán al infinito. A través de cientos de luces, pasando por sensaciones como la del insomnio, la obscuridad, el miedo, entrar a un caleidoscopio gigante y hasta llegar al cielo -de forma virtual- donde estarás rodeado de estrellas. Los 8 espacios que visitarás en Dreams, son:

Lounge: la libertad de escapar de la realidad por un momento. Inicia el viaje en un lienzo pintado a mano, transformado en un dibujo animado, la fantasía perfecta para comenzar esta aventura.

 

 

 

Iluminación: hace falta un haz de luz para abrir tu mente a un totalmente nuevo nivel de percepción. Sigue su brillo hasta que finalmente te liberes del velo de la oscuridad.

Delirio: La fantasía puede llevarte hacia esquemas salvajes y diferentes. Permite que tu yo interior se sumerja en una explosión de dimensiones y color.

Caleidoscopio: Te verás atrapado en una montaña rusa de sensaciones psicodélicas a través de la luz, color y movimiento que hay en ellos.

Pesadilla: experimenta sueños y pesadillas a un mismo tiempo, aquí puedes sentir la presencia del mal acechando en la oscuridad.

 

 

Circo: El circo no es sólo un espectáculo paralelo a la vida. Engánchate en este acto de desaparición, si es que tienes el valor para enfrentar el miedo donde menos lo esperas.

Laberinto: Los sueños pueden convertirse en un entramado del cual es imposible escapar. Aquí puedes preguntarte, su tu mente es la cárcel de tus pensamientos o si existe alguna salida.

Estrellas: Deja que tus sueños te muestren el camino hacia el cielo, a un diferente estado mental.

 

 

Durante esta aventura llena de símbolos y metáforas pasarás por escenarios hermosos que se pueden convertir en tu obra de arte digna de admiración profunda, o bien en el escenario perfecto para tus fotos.

Dreams: la primera experiencia digital inmersiva audiovisual, en donde las imágenes y sonidos se genera un espacio envolvente con toda clase de sensaciones.

 

 

Dreams de Fantasy Lab

Dónde: Metrópoli Patriotismo

Dirección: Av. Patriotismo 229, San Pedro de los Pinos

Cuándo: lunes a miércoles de 15:00 a 20:00. Jueves y viernes de 15:00 a 23:00. Sábado de 11:00 a 23:00 y domingo de 11:00 a 21:00

Cuánto: $340 solo mayores de 15 años

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