Arte y Cultura
11 géneros musicales que han permeado el imaginario colectivo de la Ciudad de México
Jaen Madrid
Un recorrido por la música que ha personificado la realidad capitalina y su estilo de vida a lo largo de la historia.

"La historia de México es la del hombre que busca su filiación, su origen. Sucesivamente afrancesado, hispanista, indigenista, ?pocho?, cruza la historia como un cometa de jade, que de vez en cuando relampaguea. En su excéntrica carrera ¿qué persigue?" ? Octavio Paz.

 

A excepción de Freud, Nabokov, Quignard y las personas que sufren Amusia, todos alguna vez nos hemos considerado amantes de la música. Tal vez sea su grandiosa capacidad de exudar dopamina, o que en ciertas ocasiones funge como un brebaje maravilloso para combatir la ansiedad, el dolor y el estrés. La música es una especie de catalizador de la percepción, escucharla -según su sonido-, siempre definirá la dirección de la realidad que se experimenta. La Ciudad de México, por ejemplo, no sería la misma si sus raíces hubieran brotado del jazz o el blues. Los géneros musicales que han personificado el imaginario colectivo de la capital son aquellos que han definido también el estilo de vida de sus habitantes.

De la música, de su armonía, no hay mucho que explicar más si escuchar, pues se trata de un lenguaje simbólico-sonoro, que a diferencia de muchas artes no intenta probar nada, su mensaje siempre será  pareidólicamente personal.

En México hay una afinidad mística por los sonidos nostálgicos; los de lamento, tristeza, soledad y desamores, al mismo tiempo que ocurre un extraño sincretismo con los sonidos tropicales, que generalmente secretan beatitud (por algo Bretón nos llamó el lugar surrealista por excelencia).

Estos son los géneros musicales que han permeado la realidad capitalina a lo largo de la historia:

 

Danzón

El danzón llegó a la ciudad de México desde los estados de Veracruz y Yucatán, que adoptaron el género por inmigrantes cubanos en 1890. Los salones de baile -donde se presentarían orquestas en vivo- y la aparición de la radio popularizaron el género. A la par que la ciudad evolucionaba tecnológica y arquitectónicamente de forma afransesada, las noches en la ciudad se disfrutaban tropicosamente con un compañero, en la pista de baile.

 

Bolero

También de origen cubano. Se dice que México es la “meca” de los músicos de bolero. Con una ligera influencia en la balada o música romántica, el bolero fue uno de los medios por el cual se expresaba la melancolía, los desamores, la aflicción. La primera canción categorizada como bolero fue “Tristezas” de José Sánchez, Cuba 1885. En México (1930 y 50) el cine y la televisión fueron su herramienta para divulgarse. Agustín Lara como principal exponente y ulteriormente los llamados “tríos”, que adquirieron fama por sus letras nostálgicas y poéticas, conducidas por armonías complejas realizadas principalmente con instrumentos de cuerda.

 

Ranchera

El folclor mexicano por excelencia. La ranchera es la música del dolor, de las emociones en la vida campestre post revolución; los caballos, las cantinas y los desamores. Proviene del mariachi y fue y seguirá siendo la música popular que resguardó las costumbres autóctonas del país. Pedro Infante, Antonio Aguilar, Jorge Negrete y José Alfredo por mencionar a unas cuantas de las innumerables voces que hoy en día se siguen recordando en cada juerga con sentimiento.

 

Norteño

El norteño es una de las bifurcaciones de la ranchera mezclada con la polca europea, cuya simbiosis se proyectó gracias a la migración de europeos a México, provenientes principalmente de la zona escandinava, bretona e italiana. El sonido del acordeón, la tuba, el bajo eléctrico y la tarola armonizaron letras mexicanas que en realidad eran más descriptivas y contaban historias sobre las vivencias en el norte del país.

 

Banda

El ensamble de la banda sinaloense es también el resultado de una mezcla euroamericana que se desarrolló en los años 20 con la adecuación de instrumentos de aire, utilizados principalmente en la fanfarria europea. Las orquestas de banda son lideradas por un trombón, tuba o trompeta que mucho recuerda al estilo bávaro alemán, heredado de inmigrantes europeos a la ciudad de Mazatlán. Otra versión menos conocida afirma que el estilo de la banda fue heredado de los franceses; por un lado, de las bandas militares del ejercito de Aquiles Bazaine y por otro la afrancesada transformación del país durante la presidencia de Porfirio Díaz.

 

 Salsa

De los años 50 a los 70 sucedió mucho para los oídos sudamericanos. Danzón, cha cha chá, jazz y algunos híbridos afrocubanos volátiles llegaron hasta la zona Centro y Norte de América; Nueva York y México los acogió con especial efervescencia. La salsa (picante), adquiere un lugar en la música gracias al viaje del cubano Cheo Marquetti a México y su divulgación a través de sus discos los cuales, de manera casi sinestésica, contrastaron los ritmos tradicionales del son con el tropicoso sabor del aderezo culinario. Cabe destacar que mucho antes de ser llamada como tal, la salsa ya se tocaba por muchos interpretes cubanos, caribeños, colombianos y venezolanos, principalmente.

 

Cumbia

Colombiana por excelencia. La cumbia en la ciudad de México se llamaba música tropical y mezclaba los ritmos del son cubano, el porro caribeño, la rumba y el mambo. Nació en 1950 pero no fue sino dos décadas más tarde que en la capital se escucharía transmutada con algunos instrumentos de “rock” como la guitarra y el bajo eléctricos. De igual forma se adaptó a las necesidades de los mexicanos y una década más tarde se podía oír hablar en casi todos los barrios de la cumbia sonidera, que se daba con la creación de fiestas y DJs que mezclaban las canciones mientras el patio de una casa o la calle misma se convertían en la pista de baile.

 

Balada

En México la balada no fue más que reinterpretaciones de muchas canciones románticas europeas que a su vez no eran compuestas en su mayoría por los interpretes. Tal vez fue en esta época que comenzaron los “covers” en tu idioma, y con el éxito que figuraban las melodías de amor y desamor era de esperarse que hoy en día el pop mexicano siga manteniendo las bases de aquellos grandes solistas.

 

Rock n’ Roll

La Ciudad de México también tuvo su época de chaquetas de cuero y riffs apabullantes. Fue a  lo largo de la década de los 60 que la mayoría de interpretes famosos de baladas mexicanas como Angélica María y Enrique Guzmán dieron ese gran salto a la música que aderezaba realidades en Norteamérica con Bill Haley & His Comets, Elvis y The Beach Boys. Y aunque muchos apostarían que Guzmán y Los Locos del Ritmo son los artistas alegóricos de la época, el lado B del rock n’ roll en la ciudad sonaba más o menos así:

 

Un segundo momento del rock fue la psicodelia. En la capital fue crucial asistir al festival de Avándaro y leer  la literatura de onda. Al final de la época, algunos músicos puritanos terminaron por componer algo más que un rock and roll o una balada:

 

Y otros más decidieron arriesgarse a probar un rock más ácido:

 

High Energy

Una extraña y sin embargo fuerte época en la ciudad fue sin duda la del High Energy, una especie de electrónica-disco de origen inglés que a inicios de los 80 se convirtió en la música de las fiestas y los nuevos sonideros “del barrio” en la ciudad. Fue el DJ Patrick Miller (Roberto Devesa) y Polymarch quienes encabezaron una movimiento musical con canciones de Hi-NRG frescas, que de menos en la capital no se escuchaban ni en la radio. La puesta en escena de este género fue la siguiente: demostrar en la pista de baile tus mejores pasos y competir por el título de mejor bailarín. Lo trascendental del high energy fue que por primera vez las personas bailaban solas. Hoy en día el Patrick Miller ubicado en la colonia Roma le hace homenaje a esta época, ahora fantasmagórica, que muchos siguen sin olvidar.

 

Rock Alternativo

Aquello que se llamó y se sigue llamando “rock alternativo” es, al menos a mi parecer, un hoyo negro en el diccionario musical de aquellos que gustan categorizar todo lo que ven y no pueden comprender. El llamar alternativa a la música y en general a un cierto tipo de arte, resume ofensivamente el progreso de toda una generación que eligió no seguir la tendencia de un género activo. El rock alternativo comprende a un sin número de bandas que de los 80 a los años 2000 fabricaron híbridos de muchos subgéneros musicales distintos: desde el post punk (como es el caso de The Cure), space rock (The Verve), el brit pop con ligeros coqueteos de electrónica (en el caso de Radiohead) hasta el esotérico de lo alternativo: el shoegazing (de bandas como My Bloody Valentine). Todo aquello que sonaba a rock no convencional estaba situado dentro del género.

En la ciudad de México se abusó por mucho de esta categoría que enclaustró a bandas de culto como los Caifanes, en el mismo círculo que Café Tacuba o Maldita Vecindad que sencillamente contenían un sonido totalmente diferente. Independientemente de esto, Caifanes son realmente el emblema nacional del rock alternativo; su sonido -algunas veces más cerca del folclor mexicano, otras más cerca de The Cure-, sus letras -inevitablemente poéticas y expresivas-, y su aparición, en el momento justo en que se necesitaba escuchar algo más profundo en esta ciudad.

 

Twitter de la autora: @surrealindeath

Hotel Sin Nombre: minimalismo mediterráneo, cultura y tradición oaxaqueña
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El Hotel Sin Nombre fue creado por artistas, arquitectos y artesanos de Oaxaca quienes dejaron un sitio sin marcas pero con mucho mezcal.

Foto destacada: The Spaces

El Hotel sin nombre dedicó 4 años al rediseño de una casa del siglo XVII en Oaxaca.

 

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Se trata de una propiedad del arquitecto João Boto Caeiro y la artista Elliott Coon quienes crearon el Hotel Sin Nombre, de 24 habitaciones es una hábil mezcla de interiores sobrios y audaces florituras que reflejan los principios fundamentales de Gem & Bolt; la marca de mezcal artesanal que cofundó la artista.

El ingrediente que define el espíritu del Hotel Sin Nombre es la damiana, un arbusto nativo de la familia de la menta, ya que está diseñado para actuar como un antidepresivo natural, un baño de dulzura y hasta un afrodisíaco.

 

 

Boto Caeiro restauró esta fachada del siglo XVII, donde sobresale el patio central coronado con una cúpula que permite que entre la luz natural. Entre cactus en macetas, este precioso patio cuenta con asientos preciosos encima de una alfombra de lana oaxaqueña adornada con racimos de almohadas cosidas a mano.

En este patio los huéspedes disfrutan de desayunos, cócteles, exposiciones rotativas y actuaciones en vivo de músicos locales. También hay una biblioteca secreta con una selección de libros antiguos, y las interpretaciones recetarios vegetarianos de la gastronomía oaxaqueña.

 

 

El sitio destaca por sus paredes blancas y camas con plataforma de madera diseñadas por Coon. Las mantas son hechas a mano y bordadas por un colectivo de artesanos locales, así como los champús, acondicionadores y jabones locales en una botella de vidrio ámbar.

 

 

El Hotel Sin Nombre tiene un carácter discreto, pero tardaron más de cuatro años en reconstruir la estructura antigua, mantener la esencia original de los materiales tradicionales como arcilla, ladrillos hechos a mano, piedra caliza y madera.

La fachada está cubierta con pintura de tierra, y una azotea verde que hace deslumbrar el espacio con la biosfera de especies endémicas oaxaqueñas que atraen a las aves, mariposas, libélulas y más.

 

 

La pintura blanca fresca enfatiza las columnas y los arcos históricos, es el sello del edificio, además de la piscina de la azotea desde donde es posible disfrutar del atardecer en la cercana iglesia de Santo Domingo.

 o acurrucarse en el apartado rincón de lectura y escritura del hotel. En la planta baja, en Restaurante Sin Nombre, se sirven platos veganos y orgánicos según disponibilidad de temporada.

 

 

Hotel Sin Nombre, Oaxaca

Dónde: 20 de Noviembre 208, Centro, Oaxaca.

Cuando: todo el año

Cuánto: desde $3 000 pesos

5 videojuegos creados por mexicanos que exaltan la mexicanidad
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La cultura mexicana está en todas partes, y estos 5 videojuegos creados por mexicanos lo demuestran de forma súper ingeniosa.

Foto destacada: Xataca

¡5 videojuegos creados por mexicanos que son fabulosos!

 

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Aceptemos que todavía no existe una industria real de videojuegos en México, pero se está logrando y cada vez más hay más asociaciones de desarrolladores de juegos  y creadores que se embarcan en esta complicada tarea de hacer videojuegos en el país.

En MxCity queremos incentivar este ingenio, celebrar su gran esfuerzo y presentarte a estos 5 videojuegos mexicanos que han llegado lejos, pero que además exaltan la cultura mexicana.

 

Taco Master

 

 

¿A quién no le gustan los tacos? Este videojuego tiene diversión de ritmo rápido y movimiento de dedos. Conviértete en un verdadero Taco Master y haz tacos como se deben hacer, deja caer los ingredientes en una tortilla y entrégalo al pedido, fácil.

 

Viva Sancho Villa

 

 

¡El título es épico! Si estás buscando un videojuego que gire en torno a la historia de México, este es el indicado. Viva Sancho Villa es un juego que caricaturiza la revolución mexicana y el día de muertos, de una forma inmaculada.

 

Mulaka

 

 

Quizás el videojuego mexicano más prestigioso -hasta ahora. Es un juego de aventuras en donde verás impresionantes paisajes del norte de México, explorando la cultura indígena Tarahumara. Una preciosidad estética, es el videojuego que más presupuesto ha tenido, pero es fabuloso.

 

Mictlan

 

 

Mictlan es un juego de acción basado en la época de la Conquista de México. Ha pasado por muchas etapas y parace ser un juego controvertido, pero a pesar de todo hay armas, conjurar hechizos, rendir culto a los Dioses antiguos para sobrevivir el viaje a través del Valle de la Muerte.

 

Pato Box

 

El box, quizá por nuestro ritmo de vida, es algo con lo que nos identificamos mucho los mexicanos. Este videojuego de Bromio explora el arte de novela gráfica y cómic, mientras peleas con los secuaces que le arrebataron el sueño a un campeón de box, que sí, es un pato.

5 cosas que te harán enamorarte de la primorosa Jonotla
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Admira, experimenta y déjate llevar por los extraordinarios sitios de Jonotla en Puebla para cualquier fin de semana.

Foto destacada: Municipio Jonotla

Jonotla es un sitio de Puebla que te tienes algunos tesoros poco visitados

 

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Xonotla fue fundada por un indígena llamado ixocélotl, se dice, que llegó con tres compañeros y en 1180 de nuestra. Pero que en la antigüedad, aquí vivieron gran número de indígenas.

Esta población hablaba náhuatl y la totonaca, y se llama xonotla porque hay muchos árboles con el mismo nombre. Más allá de la historia, se trata de un lugar para vacacionar, sacar el estrés y recorrer este municipio de Puebla, muy cerca de la CDMX, donde disfrutaras de una buena salida.

 

Casona de Don Porfirio

 

 

Este sitio es La Casona de Jonotla, y un inigualable para relajarte y disfrutar lo mejor de Puebla. Este sitio tiene un spa con bañera de hidromasaje, cuenta con servicio de alquiler gratuito de bicicletas, pero sobre todo tienes que gozar, y disfrutar, de su fascinante arquitectura rodeada de jardines botánicos.

 

Santuario del Peñón

 

 

Este sitio tiene un significado muy especial para los guadalupanos, ya que la Virgen de Guadalupe se encuentra grabada en una roca del Peñón. En 1922 se nombró como Balcón de la Sierra y es que tiene un impactante mirador 360°.

 

Cañones de Jonotla

 

 

Sabemos que lo tuyo es la diversión extrema, y Jonotla es tu sitio que te gustará. Ya que gracias a su ubicación geográfica –en medio de la Sierra Poblana- puedes encontrar cañones y cascadas.

 

San Agustín Ahuehuetla

 

 

Para llegar a este sitio deberás caminar 2 km entre ahuehuetes y el calor, pero cuando llegues, encontrarás un paraíso con sus aguas color turquesa. A pocos minutos puedes escalar rocas para y nadar en una poza profunda con colores muy similares a la cascada de Tamul (en San Luis Potosí).

 

Zona Arqueológica de  Yohualichan

 

 

Este sitio arqueológico fue el primer asentamiento totonaco, hasta los pobladores abandonaron el sitio para emigrar al Tajín siendo el segundo centro ceremonial de los totonacos y a su vez la migración posterior a Cempoala hasta el encuentro con los españoles en el siglo XVI.

 

 

Jonotla, Puebla

Dónde: Municipio de Puebla,

Cuando: todo el año.

Entrada libre

Olinalá, una técnica oriental apropiada por artesanos guerrerenses
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Las piezas de Olinalá son la joya real de las artesanías mexicanas, conoce qué tiene que ver la Nao de China con ellas.

Foto destacada: Sur Digital

Conoce más sobre el significado de la palabra Olinalá, técnica de laqueado artesanal con denominación de origen.

 

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Pegadito a Puebla, pero en la región montañosa de Guerrero, se encuentra Olinalá palabra que proviene del náhuatl y significa "lugar de terremotos"; pese a la fama de la zona, ese nombre fue tomado por la abundancia del árbol lináloe.

El árbol lináloe posee una preciosa madera blanca que expide un aroma fragante que perdura muchos años aún convertida en cajita, forma que pintada le ha dado mucha fama y hasta denominación de origen a las Lacas de Olinalá.

Esta es una técnica de laqueado artesanal originaria del pueblo prehispánico del mismo nombre, que consiste en la impermeabilización y decoración artística de objetos de madera o corteza vegetal del árbol de lináloe.

 

 

 

Cajitas de Olinalá

 

No necesitas tenerlas a la vista porque su fragancia las hace manifiestas en cualquier tienda de artesanías, las cajitas de Olinalá son piezas de mucho valor por su madera, su técnica impecable de pintura y claro, por su diseño tan mexicano, tan de Guerrero.

Además de las cajitas, la técnica de laqueado y el estilo del diseño de las piezas de Olinalá se pueden ver en grandes baúles, muebles, biombos, todo tipo de muebles y adornos que puedan hacerse con la madera que expone con mucho color un importante legado histórico y cultural.

 

 

Así se hacen las cajitas de Olinalá

 

En términos técnicos, el Olinalá es una técnica de laqueado que aprendieron los guerrerenses imitando las bellas piezas cerámicas que llegaban desde el oriente entre los siglos XVI y XVII en el Galeón de Manila, mejor conocido como la Nao de China.

Después de talar el árbol, la madera del lináloe se trata con una mezcla de linaza con aceite de chía, tierra blanca y tierra tecoztle para evitar las polillas y rellenar los huecos. La madera se corta conforme a la pieza que se necesite, se arma y se pinta del color predominante, casi siempre es el negro.

 

 

El tradicional color negro de las piezas de Olinalá se crea con carbón de encino y polvo de piedra tolte (toctetl) que es óxido de hierro, el resto de los colores como verde, azul o rosa, se crean con una mezcla de 80% polvo de piedra y el esto de pintura artificial.

Los diseños de Olinalá más frecuentes presentan elementos de la flora y la fauna locales, rosas, jaguares, pensamientos, árboles, aves y paisajes son dibujados y aplicados hábilmente por los artesanos que se valen de herramientas prehispánicas.

 

 

Las lacas de Olinalá son trabajadas con rayado, vaciado, punteado y bajo relieve que se realizan con "pinceles" de plumas de gallina, espinas de huizache o maguey, con una cola de venado se dispersan los polvos y con una piedra se compactan sobre la madera para bruñirla.

Algunas piezas llevan elementos de plata y oro que aumentan el precio de estas artesanías que suelen tener un costo promedio que va de $800 a los $2000 pesos, precios que varían de acuerdo con el objeto, el tamaño, si fue hecho en un taller o con un artesano independiente, y si hay algún intermediario.

 

 

En Olinalá, Guerrero, existen alrededor 500 talleres y el Instituto de Capacitación Para el Trabajo de Olinalá donde se enseña a artesanos, artesanas y creadores a vender su trabajo y cobrar justo por su labor artística.

Las piezas de Olinalá cuentan con Denominación de Origen sólo si están manufacturadas en la comunidad, con madera de Olinalá, los materiales y las técnicas tradicionales; adquirir cualquier pieza en línea representa un riesgo, pues irónicamente podrías comprar una réplica China.

 

 

Lacas de Olinalá

¿Dónde? Olinalá, Guerrero. Desde la CDMX es un viaje de 5 horas y media pasando por Cuautla, Morelos.

¿Cuándo? Todo el año

¿Cuánto?  Puedes encontrar pequeñas cajas e Olinalá hasta en $300 pesos

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